Análisis sobre asexualidad y libido por Lic. Patricia Pomatti

 

Análisis sobre la asexualidad por psicóloga y psicoanalista Patricia Pomatti, que investiga sobre los obstáculos epistemológicos que tiene la psicología para entender la diversidad sexual, de género y familiar.

“Un asexual es una persona que por X motivo no ha logrado completar todas las fases de la instalación del psiquismo, tenés muchas cosas de tu niñez que no pudiste resolver y por eso tu subconsciente anulo esa función”

Estos comentarios me han motivado a responder con algunas consideraciones desde el punto de vista del Psicoanálisis.

Lo primero a reflexionar es qué vamos a entender por “sexualidad”. Si cuando se habla de “fases de evolución del psiquismo” se está haciendo referencia a las etapas de evolución de la libido, habría que hacer ciertas aclaraciones. El concepto de libido esta entendido por Freud como una energía que vincula lo físico con lo psíquico. Se relaciona con la idea de que en el sujeto los estímulos producen un quantum de energía que se acumula y que es vivida como displacer. Esa acumulación debe ser descargada. Eso ocurre desde que nacemos y la primer descarga placentera, el primer registro de placer y satisfacción es a través de lo que Freud describe como “el cálido fluir de la leche”. El deseo humano se instala como afán de repetir el placer de esa satisfacción. La sexualidad para el Psicoanálisis está relacionada con esa búsqueda de placer, búsqueda que encontrará diversos modos en las diferentes etapas del individuo.

Desde este punto de vista, a lo largo de las etapas de evolución de la libido que Freud describe se van formando distintas modalidades y objetos de satisfacción. Ya adultos, las pulsiones en su búsqueda de placer podrán tener distintos “destinos”:

1) Buscar la satisfacción a través de diferentes objetos; homosexuales, heterosexuales, narcisistas/auto eróticos,

2) Ser reprimidas y quedar en el Inconsciente, dando lugar a satisfacciones disfrazadas a través de síntomas o

3) ser sublimadas, ser desexualizadas y satisfacer la búsqueda de satisfacción a través de producciones no entendibles como “sexuales”.

Como se ve, la sexualidad es un concepto muchísimo mas amplio que lo genital y tiene múltiples manifestaciones. De hecho, la cultura es entendida por Freud como producto de la represión y sublimación de pulsiones sexuales. De ahí, describe un “malestar en la cultura”, derivado específicamente del plano de la represión, que es muy distinto al de la sublimación, ya que el primero conserva su carácter sexual, mientras que el segundo ha cambiado de meta, se ha “desexualizado”. Así para el psicoanálisis la energía que nos mueve es sexual pero puede expresarse en modos que parecerían no ser sexuales en el sentido tradicional. El concepto de sublimación es un punto que todavía hoy presenta oscuridades y ofrece muchas puertas para investigar. Y puede ser interesante pues no significa que la pulsión se reprime sino que cambia y se desexualiza. Desde esta perspectiva, quizá se trate de une herramienta interesante para pensar la asexualidad. Asexualidad como desexualizacion, cambio de forma de la pulsión.

Desde esta concepción, no se trataría de nada patológico ni desviado, “ni infantil que no se pudo resolver” –como dice la nota que motiva mi respuesta-, sino de un modo desexualizado de obtener placer. Desde este esquema, un asexual habria sublimado sus pulsiones sexuales, las habría desexualizado. En el caso del autoerotismo, habría sexualidad entendida como búsqueda de placer a través del propio cuerpo. También hay objeto: el propio individuo. Lo que parecería no haber es otro a quien ligarse libidinalmente.

Podría pensarse todas estas modalidades como formas fluctuantes, no esquemas rígidos de comportamiento sino de ” Modos” que pueden cambiar y hasta convivir en el individuo. Por otra parte, saliendo de una teoría psicoanalítica, uno podría decir la inversa: que la energía vital es inicialmente no sexual y posteriormente se sexualiza o no pero me cuesta verlo así. Asimismo, y lo considero de importancia, puede ser útil el contexto socio/histórico/político, en la medida que él determina nuestra subjetividad. ´Desde esta perspectiva, en un contexto de prohibiciones como el del siglo XIX y primera mitad del 20, la rebeldía era la expresión de la sexualidad. Paradójicamente, en nuestro marco actual, con la sobreoferta sexual y hasta con el mandato de “disfrute más” (bien capitalista) quizá la rebeldía sea la asexualidad, la abstención.

Otra cosa a pensar es la concepción de Foucault de sexualidad como dispositivo disciplinador que surge con la revolución industrial. Bueno, son otros hilos conductores para seguir pensando.

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