ASEXUALIDAD LA CONSTRUCCIÓN BIOLÓGICA Y CULTURAL DEL DESEO

Imagen1


Índice

0. Introducción.

1. Marco teórico

1.1. Perspectiva biológica

1.1.1. Trastorno del Deseo Sexual Hipoactivo

1.1.2. Investigaciones pospatologización

1.1.3. Estudios en animales no humanos

1.2. Hacia una perspectiva cultural

1.2.1. ¿La subversión definitiva?

1.2.2. Agamia: otra forma de relacionarse

1.3. Recapitulación

2. Metodología e hipótesis

3. Conclusiones del campo de investigación

4. Conclusiones generales

5.1. Sexocentrismo y capitalismo sexual

5.2. Teoría Queer y ciber-identidad

5.3. Futuras líneas de investigación

5. Referencias bibliográficas

6. Anexos

6.1. Anexo I: campo de investigación

6.1.1. Foro de acceso restringido

6.1.2. Foro de acceso libre

6.1.3. Cuestionario

6.1.4. Ampliación del cuestionario


INTRODUCCIÓN

La definición más básica de asexualidad es “falta o bajos niveles de deseo sexual”. La primera vez que una persona busca en la barra de Google la palabra “asexualidad” teme no encontrarse con nada relevante, con nada que despierte necesidad de identidad o identificarse por necesidad. Para más de un millón de internautas, necesidad e identificación emergen del mismo eje vital. Vivimos en esta era, esta era que, mediante silla y pantalla de ordenador, entrega a las personas dudosas una comunidad online a la que aferrarse. En el caso de la asexualidad, los esquemas que se rompen son demasiados para una sociedad que ha fagocitado la homosexualidad, con más o menos tolerancia, pero no la “falta de sexualidad”.

Cuando hablamos de sociedad, hablamos de cultura hegemónica, de imaginarios normativos que construyen discursos biopolíticos. Se asume enseguida al feminismo como ese colchón válido para toda política marginal, pero comprobar que, para la asexualidad, no hay colchón alguno en los círculos feministas es un asunto complicado de digerir:

Las escuchaba crear debate. Sus ironías eran constantes. Lxs1 ponentes de la charla eran varias, pero había dos que eran pareja. Se miraban y hacían comentarios como: “Cuando la gente nos dice que, si no follamos, no podemos considerarnos una pareja, nosotras nos reímos en su cara. ¿Por qué siempre esa necesidad de catalogar todo a través del sexo?”. Mi mente comenzó a hervir. Hace apenas unas semanas había leído sobre agamia 2 y me había explotado un ojo. Si a eso le unes todas las lecturas que había hecho sobre asexualidad y la íntima relación que había visto entre ambos conceptos, mis ganas de levantar la mano y arrojar un poco de luz sobre la frustración que mostraba esa pareja aumentaban de una  4 forma casi insultante. Odio hablar en público, me cuesta quinquenios de pereza. Mi compa María me mira y me susurra: “Tía, deberías hablar sobre la agamia”. Chasqueo la lengua. Me empeño en no ver el momento oportuno para intervenir, pero cada vez me dan más claves para soltar mi mierda teórica. No aguanto más, así que me levanto. No sé qué digo ni en qué orden, pero siento que digo palabros de esos que marcan un horizonte entre lo academicista y la cultura popular. Me transformo en una de esas que aporta reflexiones que solo llegan al guetto y que únicamente comprende el guetto. ¿Paradojas para quién? Me vuelvo a sentar. La pareja no parece contenta: una de ellas me replica no sé qué y la otra me contesta a la defensiva. No entiendo nada de las nadas. Me disculpo e intento explicarme mejor, pero no me dejan. Una del público me desprecia con un gesto de la mano y cambia de tema completamente. Me siento rara, ese tipo de rara que tanto me asquea porque no soy capaz de reconocer la sensación exacta. Le pregunto a mis compas si es que no me he explicado bien, ponen cara de incomprensión. El debate avanza por otros derroteros: lxs únicas que hablan son las ponentes y sus colegas del público. Endogamia lo llaman. Una de la pareja vuelve a dirigirse a mí y yo vuelvo a intentar explicarme otra vez. Se acaba la charla. Quiero pirarme. La pareja y las colegas del público hablan a voces: “Yo me follo mucho a mí misma, así que eso de la asexualidad me queda raro. No soy una monja budista de esas” dice una de la pareja mientras me mira de reojo. Lxs del público rompen en carcajadas y aplausos. Quiero pirarme. Ya. Mis compas me miran alucinadas. Me entran ganas de plantarme ahí y soltarles cualquier cosa que me desahogue mínimamente. No me atrevo. Dudo unos instantes más, pero al final salgo de las primeras. Al lado de la puerta está el grupito de colegas de las ponentes. No sé cómo han podido llegar tan rápido. Me miran. Ya siento todo hostil. Creo que una de ellas dice en alto: “Tías, siempre acabamos juntándonos con las que no follan”. Carcajadas de nuevo. Busco a mis compas entre el tumulto de gente que hay en la antesala. “Que salgan ya de una vez, joder”. Me alejo unos metros de la puerta. Estoy en shock. “Se supone que esto es un espacio de seguridad, un maldito espacio de seguridad, y me han tratado como si fuese, como si fuese…Joder, ¿dónde se han metido estas?”. Mis dos compas salen por fin. Me preguntan si estoy bien y mi respuesta brota con sencillez: “Lo que no ha conseguido mi padre en diez años con mi homosexualidad, lo ha conseguido esta gente en menos de dos horas…Que me avergüence, que me avergüence, maldita sea”. El resto de la historia es agua salada.3 

Si, en el “mundo politizado”, el panorama presenta estas características, hacerse una idea de cómo se asume la asexualidad en la atmósfera mainstream 4 es bastante sencillo. Por eso, este proyecto pretende asentar unos pilares para presentar la asexualidad, no solo como una condición más del ser humano, sino como una interseccionalidad 5 que pone de manifiesto unas jerarquías políticosociales que apenas se han tratado en profundidad en las distintas disciplinas académicas. Para ello, se expondrá una cronología de asunción de la asexualidad en los distintos campos de saber-poder. Estos son: la ciencia y la cultura, es decir, de la medicalización a la despatologización. En este proceso, resulta muy relevante la creación de la comunidad asexual online como parte interna de esta perspectiva cultural. Como resultado, hemos considerado necesario analizar la voz de esta comunidad para comprobar hasta qué punto la asexualidad se puede convertir en un discurso biopolítico sin precedentes.


1 Por preferencias biopolíticas, a lo largo de este proyecto, se usará la x en el sufijo flexivo de género. La x se utiliza para visibilizar a todas aquellas minorías -transexuales, intersex, genderqueer…- que sienten que su género/sexo está fuera de todo binomio hombre/mujer, lo cual implica una deconstrucción del lenguaje y una crítica al mismo.

2 El término “agamia” se usa para hacer referencia a un modelo de redes afectivas que no tiene como centro diferenciador de relaciones la actividad sexual humana. Se explicará más adelante.

3 Situación vivida y texto escrito por una de las autoras de este proyecto, Sonia Tello. Evento que se describe: charla de poliamor en la Fundación Entredós (Madrid), 28 de enero de 2015, 20:30 horas.

4 Mainstream: anglicismo que literalmente significa “corriente principal”. En sociología, se utiliza para nombrar a la cultura predominante de una sociedad.

5 Interseccionalidad: teoría sociológica que analiza la interacción entre las distintas categorías de discriminación social -clasismo, racismo, homofobia…- y propone que las susodichas se coordinan formando un sistema de opresión.


MARCO TEÓRICO

PERSPECTIVA BIOLÓGICA

La investigación científica sobre la asexualidad es un fenómeno muy reciente. Desde la perspectiva psicoanalista de Sigmund Freud y Jacques Lacan, la sexualidad humana se ha concebido desde un enfoque muy individualista y, al mismo tiempo, muy relacionado con las redes afectivas-maternofiliares (en el proceso de lactancia, la madre crea en el bebé las primeras concepciones de cercanía y calidez corporal). En esa línea, se visibilizará también un discurso de la sexualidad basado en la reproducción, lo que implicará marcar patrones heteronormativos.

“La vida sexual, o la función de la libido, lejos de aparecer de una vez y lejos de desarrollarse permaneciendo semejante a sí misma, atraviesa una serie de fases sucesivas entre las cuales no existe semejanza alguna, presentando, por tanto, un desarrollo que se repite varias veces, análogo al que se extiende desde la crisálida a la mariposa. El punto máximo de este desarrollo se halla constituido por la subordinación de todas las tendencias sexuales parciales bajo la primacía de los órganos genitales; esto es, por la sumisión de la sexualidad a la función procreadora” (Freud, 2011: 375).

La homosexualidad romperá con el discurso hegemónico de la sexualidad y supondrá un cambio de paradigma absoluto en el estudio de este ámbito del ser humano.

Para lxs investigadorxs, la homosexualidad echará por tierra el primitivismo de las relaciones sexuales y las elevará a la categoría de erotismo, con el género como eje central. Sin embargo, sea o no una sexualidad normativa, la asunción de esta nueva diversidad de identidades/orientaciones no perderá su estructura sexocentrista 6, es decir, se asumirá que toda orientación sexual pasa por un deseo genital explícito de una persona hacia otra. La etiqueta “sexual” encerrará en sí misma, de forma fija, un contacto genital comúnmente conocido como “sexo”. De esta forma, la asexualidad supondrá la existencia de un modelo que rompe con el esquema típico de doble circunferencia -una persona hacia otra- en la categorización de orientación/identidad El primer investigador que abordó la sexualidad humana tras la estela de Sigmund Freud fue Alfred Kinsey (1948-1953). Kinsey estudió, en trabajos separados, la conducta sexual del hombre y la conducta sexual de la mujer. Su éxito se basó en la amplitud de la muestra y en el interés por la exactitud de los datos. En primer lugar, dividió a la población de Estados Unidos en doce factores biológicos y económicosociales: sexo, culturas y razas, estado civil, edad, edad de comienzo de la adolescencia, grado de instrucción, tipo de ocupación del sujeto, profesión de los padres, acervo ruralurbano, grupos religiosos, adhesión religiosa y origen geográfico. En segundo lugar, realizó entrevistas personales para poder relacionar “tipos sexuales” -categorías de sexualidad- en relación a los factores anteriores. Finalmente, su informe incluyó historias de 6.300 varones y 5.940 mujeres.

Con todos estos datos, diseñó lo que se conoce como Escala de Kinsey (1948: 636-656). Esta fue la primera escala que contemplaba una diversidad sexual -heterosexualidad, homosexualidad y bisexualidad- definida entre el uno y el seis: uno para “exclusivamente heterosexual” y seis para “exclusivamente homosexual”. Designó con una X a aquel sector que no tenía “ningún contacto o reacciones socio-sexuales”, incluyó a un 1,5% de la población adulta masculina. Amplió el estudio y lo concretó en personas que “no responden eróticamente ni a estímulos heterosexuales ni homosexuales ni tienen encuentros físicos de público conocimiento con individuos de ningún sexo en los que haya evidencia de cualquier respuesta” y dividió a los sujetos en mujeres no casadas (14-19%), mujeres casadas (1-3%), mujeres divorciadas (5-8%), hombres no casados (3-4%), hombres casados (0%) y hombres divorciados (1-2%). En 1979, Michael D. Storms, un investigador crítico de Kinsey de la Universidad de Kansas, reinventó dicha escala (1980: 783-792). En su modelo, concibió la asexualidad como una categoría sexual más e hizo mucho hincapié en el hetero y en el homoerotismo. De esta forma, una persona heterosexual tendrá un heteroerotismo muy alto y una persona homosexual, un homoerotismo alto también, mientras que la bisexual tiene de ambos ejes un nivel alto y la persona asexual bajo en los dos también. 9

Imagen1

Ilustración 1: Escala de Kinsey

Ilustración 2: Escala de Storms
Imagen1

Una vez con palabra asexualidad afianzada dentro de las investigaciones, la siguiente frontera es la salud mental. Paula Nurius (1983: 119-136) lleva a cabo el primer estudio que relaciona orientación sexual y salud mental. Para ello, realiza encuestas a una muestra de 689 sujetos -la mayoría estudiantes de diversas universidades de Estados Unidos- divididas en cuatro escalas clínicas de bienestar y en preguntas que trataban la frecuencia de actividad sexual. En una escala de cero a cien, se denominó asexuales a aquellas personas con una calificación inferior a diez -5% hombres y 10% mujeres-.  Los resultados mostraron que las personas asexuales tenían más probabilidades de tener una autoestima baja o de estar deprimidos que las personas de otras orientaciones y también que tenían actividades sexuales con menos frecuencia y un interés menor por explorar en el sexo -tener varios compañeros sexuales, sexo anal…

Este fenómeno fue aprovechado por el investigador canadiense Anthony F. Bogaert (2004). En su artículo “La asexualidad: prevalencia y factores asociados en una muestra nacional de probabilidad” (2006: 241-250), empleó el siguiente ítem para medir la atracción sexual:

“He sentido atracción sexual por….”

  1. a) Solo mujeres, nunca hombres.
  2. b) Más frecuencia las mujeres, pero al menos una vez un hombre.
  3. c) Con la misma frecuencia hombres y mujeres.
  4. d) Con más frecuencia los hombres, pero al menos una vez una mujer.
  5. e) Solo hombres, nunca mujeres.
  6. f) Nunca me he sentido atraído por ninguno de ellos (Bogaert, 2004: 281).

Un total de 38 hombres y 63 mujeres no contestaron a esta pregunta y fueron eliminados. Se calificó como asexuales aquellos que contestaron la opción “f” y como sexuales a todos los demás. Esta manera de calificar la asexualidad fue puesta en cuestión más adelante en la investigación de Prause y Graham (2007).

El resultado fue que 195 o el 1’05% de los participantes resultaron ser asexuales. Fue más o menos similar al resultado de personas atraídas por otras del mismo sexo (207 o 1’11%). Sin embargo, había más hombres gays o bisexuales que asexuales y más mujeres asexuales que lesbianas o bisexuales.

Estos datos le permitieron llegar a las siguientes conclusiones: las personas asexuales tienen menos parejas, tienen relaciones sexuales más tarde -si es que las tienen-; son más mayores que las personas alosexuales 7, son más mujeres que hombres, son pobres, de piel no blanca con escasa educación; son más propensos a tener problemas de salud, a ser más bajos, a pesar menos y, en el caso de las mujeres, menstrúan más tarde; y, por último, asisten con más frecuencia a servicios religiosos. Una vez con estos datos, Bogaert concluye cuáles están más significativamente relacionados con la asexualidad: el peso y la salud no influye para las mujeres y, para los hombres, la clase social, la educación y la devoción religiosa sí lo son mientras que la altura es relevante para ambos géneros. Por otro lado, Bogaert concluye que la salud no está relacionada con la asexualidad sino con la calidad de vida. Al final de este artículo, el investigador señala que es necesario que se investigue más sobre asexualidad puesto que, todos los resultados obtenidos hasta ahora, no son más que aproximaciones vagas y que el lenguaje utilizado es muy básico, también propone que deben matizarse conceptos como “atracción sexual”y contemplar la posibilidad de que no exista una única causa de la asexualidad.

En un segundo artículo, “Hacia una comprensión conceptual de la asexualidad” (2012: 279-287), Bogaert se centra en la definición y en la comprensión de esta orientación. La define como “falta de atracción sexual” y la diferencia del celibato y de las personas con parafilias sexuales -la orientación sexual hacia un objeto no implica asexualidad-. También compara la asexualidad con el Trastorno del Deseo Sexual Hipoactivo (TDSH) -deseo sexual ausente o reducido de forma recurrente- a través de una explicación de los tres tipos de situaciones que se derivan del tratamiento con testosterona: persona a la que no le hace efecto alguno, persona a la que le aumenta el deseo sexual, pero no lo enfoca hacia ninguna persona y persona que tiene deseo y capacidad para expresarlo, aunque tampoco lo enfoca en nadie o nada. De esta forma, concluye que parte de la definición de asexualidad puede ajustarse a este trastorno, pero que otra muy grande no, puesto que hay individuos que no manifiestan ningún tipo de angustia ante su “incapacidad” para proyectar su impulso sexual, es decir, disfrutan de sus actividades masturbatorias sin necesidad de contacto genital/afectivo con segundas o terceras personas.

Otra idea que trata es la del pensamiento general que hay sobre la posibilidad de una “sexualidad real” -homo/bi/hetero- subyacente en las personas asexuales debido a esta ausencia de deseo sexual y cómo esto afecta a la hora de que la sociedad acepte esta orientación como una más -no se valida la asexualidad porque se concibe como un estado que cambiará en algún momento de la vida-; por eso, el investigador apunta que es problemático asumir que las personas asexuales tienen alguna alteración biológica. En este punto, aborda de nuevo, pero más profundamente, la diferencia entre asexualidad y patología centrándose en la angustia y en las dificultades interpersonales: señala que un 40% de las personas encuestadas aseguran no haber tenido sexo en el último año y estar extremadamente felices, por lo que Bogaert determina que el sexo no es un indicador oficial de felicidad y que, si el celibato no está recogido en el DSM, no tiene ningún sentido que la asexualidad sí lo esté. Por último, el investigador señala la importancia de la creación de una comunidad asexual en Internet en la normalización de esta identidad y así como el error que supondría estigmatizar a esta comunidad como se hizo en su día con la homosexual, debido a que la estigmatización supone la exclusión social y la exclusión social sí que es, en efecto, una fuente de presión psicológica.


6 El término sexocentrismo se ha acuñado en esta investigación para hacer referencia a la posición hegemónica que tiene el sexo en nuestras sociedades. 7 Alosexual hace referencia a una persona que experimenta atracción sexual dentro de los marcos “normativos”.


Trastorno del Deseo Sexual Hipoactivo

La limitación entre orientación sexual y disfunción clínica es unos de los debates más potentes que se ha dado en torno a la asexualidad, como bien hemos visto a través de la perspectiva de Bogaert, también otrxs investigadorxs como Lori Brotto o Morag Yule tratan este tema.

La tercera edición de El Manual Diagnóstico y Estadístico de Trastornos Mentales (DSM) fue la primera en incluir el Desorden del Deseo Sexual Inhibido. Posteriormente fue renombrado Trastorno del Deseo Sexual Hipoactivo (TDSH) y se recoge en el manual con una estructura de parámetros muy concreta para su definición y reconocimiento por parte del grupo clínico. Es importante señalar que el TDSH solo hace referencia a los hombres, mientras que, para las mujeres, se denomina trastorno del interés/excitación sexual, y que hay otras dos categorías: “Otra disfunción sexual especificada” y “Disfunción no especificada”. En la quinta edición del DSM (2014), las disfunciones aparecen recogidas de esta forma: 1) El trastorno de deseo sexual hipoactivo en el varón lo califica a través de estos parámetros:

a) Fantasías o pensamientos sexuales o eróticos y deseo de actividad sexual reducidos o ausentes de forma constante o recurrente. La evaluación de esta deficiencia la hace el clínico teniendo en cuenta factores como la edad y los contextos generales y socioculturales de la vida del individuo

b) Los síntomas del Criterio A persisten durante unos seis meses como mínimo.

c) Los síntomas del Criterio A provocan un malestar clínicamente significativo en el individuo.

d) La disfunción sexual no se explica por un trastorno no sexual como consecuencia de una alteración grave de la relación u otros factores y no se puede atribuir a los efectos de una sustancia o a otra afección médica.

e) Matiza la siguientes especificaciones: si es de por vida (el trastorno existe desde que el sujeto alcanza la madurez sexual) o adquirido (empieza tras un periodo de actividad sexual relativamente sexual); si es generalizado (no se limita a determinados tipos de estimulación, situaciones o parejas) o situacional (solo con determinados tipos de estimulación, situaciones o parejas); por último, si es leve (malestar suave), moderado (malestar medio) y grave (malestar extremo).

2) Para el trastorno de interés/excitación sexual femenino utiliza los siguientes parámetros: a) Ausencia o reducción del interés/excitación sexual femenina que se manifiesta en: carencia o baja actividad sexual y habitualmente no receptiva a los intentos de la pareja por iniciarla, carencia o reducción de fantasías eróticas/sexuales y de excitación o placer sexual en casi todas o todas las ocasiones de actividad sexual de la pareja –invitaciones externas o internas- y carencia o bajas sensaciones o no genitales durante la actividad sexual con la pareja. b) El resto de especificaciones siguen el mismo esquema que el trastorno anterior.

3) En la categoría de “Otra disfunción sexual especificada” colocan aquellos síntomas característicos de una disfunción sexual que causan un malestar significativo en el individuo, pero que no cumplen todos los criterios de ninguno de los trastornos de la categoría diagnóstica de disfunción sexual. Esta categoría se utiliza cuando el clínico opta por comunicar el motivo específico que hace que su paciente no entre en los parámetros generales. Esto se registra del siguiente modo: “otra disfunción sexual especificada” más el motivo particular –aversión sexual, por ejemplo-.

4) En el caso de la disfunción no especificada, también se da un caso de disfunción que no cumple todos los criterios de ninguno de los trastornos y el clínico opta por no especificar el motivo del incumplimiento y señala que no hay información suficiente para hacer un diagnóstico más específico.

Para lxs autorxs críticxs con el DSM, la asexualidad difiere del TDSH en la medida en que este implica una angustia. No obstante, para las personas asexuales también puede representar una angustia experimentar un bajo deseo sexual fruto de la presión social. Por tanto, sostienen que la persona asexual no debe ser sometida a tratamiento farmacéutico/hormonal con objeto de incrementar la actividad sexual.

Investigaciones pospatologización

El grupo investigador de Prause y Graham (2007: 341-365) determinó que el concepto asexualidad se ha definido de muchas maneras y ha recibido muy poca atención. Estos investigadores realizaron un pequeño estudio cualitativo en el cual cuatro individuos identificados como asexuales fueron entrevistados. Un segundo estudio fue realizado vía online con una muestra de 1.146 individuos, de los cuales 41 se identificaban como asexuales. Estos participantes completaron una serie de cuestionarios. Lxs asexuales puntuaron menos en su deseo de tener sexo en pareja y menos en excitación sexual, pero no se diferenciaban tanto de los alosexuales en sus puntuaciones de inhibición sexual o su deseo de masturbarse. Prause y Graham sostienen que un deseo sexual bajo es el primer rasgo para predecir la identidad asexual.

Esta investigación fue posterior a la de Bogaert y partió también de las variables analizadas por este autor. Sin embargo, los datos obtenidos no fueron similares:

  1. No se encontraron diferencias en el género entre lxs alosexuales y asexuales.
  2. Según los datos de esta investigación, un porcentaje más elevado de asexuales había completado al menos la educación obligatoria en comparación con lxs alosexuales.
  1. No se encontraron diferencias significativas en el número de parejas sexuales a lo largo de la vida entre lxs asexuales y lxs alosexuales.
  1. Añaden que es posible que el ítem empleado por Bogaert para identificar a lxs asexuales sea erróneo para reconocer a estos individuos.

Prause y Graham entienden la identificación asexual como un proceso de baja excitación, pero no necesariamente un proceso de inhibición. Lxs asexuales entrevistados citaron más ventajas y desventajas de la asexualidad que lxs alosexuales. Esto refleja más reflexión sobre su propia identidad. Asimismo, lxs asexuales tienen niveles similares de comportamientos sexuales que lxs sexuales. Investigar las variables de intimidad emocional con la pareja de forma separada puede ayudar a entender mejor esto. Finalmente, concluyen comentando que después de entender mejor el constructo de la asexualidad, sería útil comprobar la correlación fisiológica y psicofisiológica existente en la misma (Prause & Graham, 2007).

La distinción entre sexual y romántico aparece fundamentalmente en contextos generados por los propios asexuales, donde encontramos términos como demisexual, hiposexual 9, romántico, etc. No solo se atiende en el género al definir el grado de atracción, sino a los distintos niveles que experimenta esa atracción.

Brotto y Yule (2009) se cuestionaron entonces si esta diversidad presente en las últimas investigaciones se debe a que se ha cogido información de la página web de visibilidad y educación asexual (AVEN; Asexual Visibility and Education Network10), donde está representada una parte de la población asexual, pero no toda. Allí encontraron subconjuntos, como asexuales que han mantenido sexo con personas o que sientan atracción romántica. Este es el punto en el que la asexualidad pasa a entenderse como un fenómeno polifacético y pasa a definirse como un meta-constructo que abarca las contrucciones de atracciones, deseos fantasías, comportamientos e identidad propia, a pesar de que puede no estar relacionado del mismo modo para todas las personas(Chasin, 2011).

En el estudio “Fantasías sexuales y masturbación entre individuos asexuales” (2007: 89-96), Brotto y Yule recogieron una muestra de 924 personas: 534 personas fueran clasificadas dentro del grupo asexual, 87 con trastorno del deseo sexual hipoactivo, 78 con bajo deseo sexual y 187 como grupo sexual comparativo; tenían un nivel alto en educación y su etnia era variada: caucásicos, chinos, japoneses, coreanos, sudafricanos, canadienses, aborígenes e hispanos. Ante la frecuencia masturbatoria, el 56% de lxs asexuales respondió que lo hacía , al menos, una vez al mes, así como el 75% con TDSH, el 65% con bajo deseo sexual y el 82% de lxs asexuales. En lo que se refiere a la frecuencia de fantasías sexuales, el 40% de lxs asexuales, el 8% de TDSH, el 1% de bajo deseo y el 2% de sexuales respondieron que nunca habían tenido una. El 11% de asexuales, el 1% de bajo deseo y el 0.5% de sexuales contestaron que, en sus fantasías, no aparecían otras personas, ante un 0% de los TDSH. En una perspectiva general, el 20% de las personas asexuales no se masturban y no tienen fantasías sexuales, y el 50% de este mismo grupo se masturba y tiene fantasías, frente al 80% con bajo deseo, al 83% con TDSH y al 92% del grupo sexual.

En el estudio “Excitación psicológica y subjetiva en mujeres asexuales” (2010: 699-712), se centraron, exclusivamente, en la excitación de la mujer asexual. Un total de 38 mujeres, de entre 19 y 55 años, participaron; entre ellas diez heterosexuales, diez bisexuales, once homosexuales y siete asexuales. En el laboratorio, se les mostraron películas eróticas para medir su excitación sexual; usaron un mecanismo llamado fotoplemistografía vaginal, una pequeña especie de tampón que se inserta en la vagina y que mide el cambio en el flujo sanguíneo mientras se visualiza la película. Las mujeres asexuales tuvieron el mismo incremento en la excitación sexual fisiológica que le resto. Este resultado, llevó al grupo de investigadores a la conclusión de que la asexualidad no es un trastorno sexual y que, por tanto, está dentro de del concepto normativo de orientación sexual. A estas mujeres asexuales, se les preguntó si se habían sentido atraídas sexualmente hacia las personas de las películas o si se habían sentido sexualmente atractivas, su respuesta fue negativa.

A partir de las investigaciones de Brotto (2010) y Grazzolla y Morrison (2011), se comprueba que es importante no desestimar la posibilidad de diversidad de género dentro de la población asexual. En ambas investigaciones hubo un porcentaje de participantes que no se definió dentro de las categorías hombre/mujer, por lo que no se tuvieron en cuenta en los resultados. Se explica que, al incluir solamente a hombres y mujeres cisgénero11, los estudios presentan una importante carencia en futuros resultados, pues sería perfectamente concebible que los asexuales se identificaran como trans o tuvieran una identidad que transcendiera las categorías hombre/mujer. Podría ocurrir que los estándares de atracción sexual gobernaran comportamientos y presentaciones de género, y que sin este deseo de atraer al compañero sexual, los asexuales tuvieran más libertad para explorar su género. Sin embargo, existe una presión histórica sobre las personas transexuales en cuanto a ser calificadas como asexuales antes de la transición a través de los servicios médicos, con la perspectiva implícita de que el tratamiento les devolvería su heterosexualidad (Chasin, 2011).

Dudley Poston Jr. y Amanda K. Baumle (Poston & Baumle, 2010) usaron los datos de la Encuesta Nacional de Crecimiento Familiar (NSFG) para averiguar y analizar los modelos de asexualidad en Estados Unidos. Se basaron el estudio realizado por Bogaert (2004), que se centra en los modelos de asexualidad en Reino Unido. A partir de la perspectiva de la construcción social, se ha medido el fenómeno de acuerdo a tres dimensiones: comportamiento, deseo e identificación.

El análisis de Bogaert se amplía en dicha investigación en dos puntos:

– Se estudia si modelos de asexualidad de la población británica se reproducen en la estadounidense.

– Se incorporan dimensiones múltiples de asexualidad (comportamiento, deseo e identidad), en comparación a la única que incluía Bogaert en su análisis (Poston & Baumle, 2010).

En primer lugar, lxs autorxs sostienen que para la definición de asexualidad encontramos dos enfoques:

– Visión esencialista (Laumann et al. 1994, citados en Poston & Baumle, 2010): asume la existencia de una categorización binaria de lxs humanxs. Aplicado a la comprensión de la asexualidad, habría unas características biológicas y psicosociales que harían de una persona asexual, por lo que la clasificación del individuo estaría entre asexual/alosexual.

– Visión de la construcción social (Foucault 1978; Butler 1990; Seidman 1996, citados en Poston & Baumle, 2010): se manifiesta en contra de las categorías binarias y sugiere que la orientación sexual existe a lo largo de un continuo, con varios grados entre homosexual/heterosexual. Pone de relevancia también que los conceptos, prácticas y definiciones varían mucho a lo largo de las culturas. Aplicado a la asexualidad, lo que puede ser para unxs asexual no lo es para otrxs, así como un individuo se puede identificar como tal y tener comportamientos sexuales (o combinaciones varias).

Por ello, muchxs investigadorxs han destacado la importancia de examinar la identidad, comportamiento y deseo para entender mejor la diversidad en cuando a sexualidad (Smart 2009; Baumle et al. 2009; Laumann et al. 1994, citado en Poston & Baumle, 2010).

En cuanto a las tres dimensiones analizadas, los resultados fueron los siguientes:

– Comportamiento sexual: 5% de las mujeres y más del 6% de los hombres no habían tenido sexo nunca en sus vidas.

– Deseo/atracción sexual: 0’8% de las mujeres y 0’7% de los hombres no estaban seguros de su atracción sexual.

– Autoidentificación: un 3’8% de mujeres y un 3’9% de hombres dieron la respuesta “otra cosa” a la pregunta sobre la orientación sexual. Pero no sabemos qué porcentaje de estas cifras corresponde a asexuales o se refiere a otra orientación no recogida en las otras opciones.

En lo que se refiere a las características analizadas por Bogaert (2004), comparando asexuales y alosexuales, la educación tiene un efecto negativo y significativo en lxs primerxs. Esto indica que en dos de las dimensiones de la sexualidad, comportamiento e identidad, los asexuales tienes menos educación que lxs alosexuales. Además, según los resultados que obtuvieron los autores, lxs asexuales tienen peor salud que lxs alosexuales. No obstante, estas dos variables fueron las únicas con un resultado significativo de las nueve analizadas. Muchas de las características tienen efectos estadísticos importantes en solo una de las dimensiones: residir en área no metropolitana es significativo, pero en la identidad; el trabajo a tiempo completo, el peso, cohabitar o haber estado casado en comportamiento (Poston & Baumle, 2010).


8 Demisexual es una persona que solo siente atracción sexual hacia personas con las que mantiene una relación cercana, frecuentemente romántica (AsexualpediA).

9 Hiposexual es una persona con un bajo o nulo deseo sexual.

10 Asexual Visibility and Education Network (Red de Visbilidad y Educación Sexual) es la página web oficial de la comunidad asexual online. Esta es la mayor fuente de información sobre asexualidad. Se explicará mejor en el apartado “¿La subversión definitiva?” de esta investigación.

11Cisgénero/cisexual es un concepto que se usa para definir a aquellas personas que sienten su género/sexo/sexualidad acorde a las categorías binaristas de hombre/mujer y hetero/homo.


Estudios en animales no humanos 

La asexualidad también ha sido estudiada en animales no humanos (Portillo & Paredes, 2011) . En varias especies de mamíferos se ha descrito la existencia de machos que no despliegan un patrón de conducta sexual ante la hembra receptiva. Estos animales se conocen como animales no copuladores (NC) y han sido encontrados en las siguientes especies: carnero, conejillo de indias, gerbo, hámster, rata y ratón. Estos representan entre el uno y el cinco por ciento. No se ha hecho, sin embargo, el estudio con hembras. Los investigadores creen que este comportamiento puede deberse a alteraciones en el Sistema Nervioso Central o en algún área específica del cerebro. En 2001, un ejemplo de estudio es el que se realizó en la Estación Experimental de Ovejas en Dubois, Estados Unidos, con carneros: entre el dos y el tres por ciento no tenían ningún interés en aparearse con ningún sexo.

HACIA UNA PERSPECTIVA CULTURAL 

Hasta el momento, observamos que la tendencia en el estudio de la asexualidad se encuadra más en el campo del biologicismo, con una cierta evolución hacia una despatologización de la cuestión. Dentro de las dos posibles visiones -esencialista y de la construcción social- para el estudio de la misma, nos encontramos aún en la primera de ellas. ¿Qué sucede, por lo tanto, con la alternativa cultural? ¿Tiene algo que aportar a la formación de la identidad asexual? ¿Dónde se dan la mano la biología y la sociología para abordar las cuestiones identitarias?

Las alternativas constructivistas han generado el debate en torno al binarismo presente en el binomio sexo/género con objeto de derribar dicho dualismo y abrir el campo a un género fluido. No obstante, dicha teorización se ha centrado fundamentalmente en el género y no tanto en el sexo. En este último la atención se ha dirigido más bien a la variedad de orientaciones sexuales que se pueden experimentar, desde las cuales se gesta una identidad que debería nacer libre de la dicotomía que implica el control de los cuerpos. Mas cabe plantearnos el hecho de que no se ha abordado directamente la conformación de dicho deseo sexual en sí. Se parte de presuponer que este existe, de normalizar su presencia entre las personas. Y, desde esta afirmación, se pretende liberar ese deseo y no someterlo a una categorización. Sin embargo, partir desde este punto ya implica, inevitablemente, una cierta normalización que excluye las identidades que presenten un tipo de relación diferente a la mayoritaria respecto al sexo. Nos encontramos, por lo tanto, con una situación similar a la del género antes de que se procediera a su deconstrucción teórica. Se hace necesario ampliar el espectro en cuanto a la sexualidad y contemplarlo como un continuo, donde las identidades puedan oscilar desde la pansexualidad12 a la asexualidad más pura e incluya, a su vez, la dimensión romántica en cuanto a la atracción.

Quizá una perspectiva intermedia entra las dos visiones antes comentadas, entre biología y cultura, la encontramos en Anne Fausto-Sterling (2006), lo que nos podría encaminar hacia conformar una alternativa cultural. Para estx autorx “al ceder el territorio del sexo físico, las feministas dejaron un flanco abierto al ataque de sus posiciones sobre la base de las diferencias biológicas. En efecto, el feminismo ha encontrado una resistencia masiva desde los dominios de la biología, la medicina y ámbitos significativos de las ciencias sociales. Nuestros cuerpos son demasiado complejos para proporcionarnos respuestas definidas sobre las diferencias sexuales. Cuanto más buscamos una base física simple para el sexo, más claro resulta que «sexo » no es una categoría puramente física” (Fausto-Sterling, 2006: 18).

Fausto-Sterling pone de manifiesto la sexualización que se ha llevado a cabo en nuestros cuerpos para establecer un instrumento de control. ¿Cómo es posible que las hormonas sexuales se asocien exclusivamente a la diferenciación sexual cuando afectan a órganos de todo el cuerpo y no son específicas de ningún género? Lx autorx afirma que, a lo largo del siglo XX, “los científicos han integrado los signos del género (desde los genitales a la anatomía de las gónadas y los cerebros, y hasta la química corporal misma) más exhaustivamente que nunca en nuestros cuerpos. En el caso de la química corporal, los investigadores consiguieron esto a base de definir como hormonas lo que de hecho son reguladores ontogénicos de amplio espectro, con lo que sus papeles no sexuales en el desarrollo tanto masculino como femenino han quedado prácticamente eclipsados” (Fausto-Sterling, 2006: 180).

Esta sexualización del cuerpo por parte de la ciencia se erige como un eficaz instrumento de control, más aún si tenemos en cuenta el prestigio con el que cuenta en la actualidad la institución científico-médica. Si hace unos siglos esta posición de poder la ocupaba la religión, hoy en día se ha trasladado a la medicina, generando lo que se conoce como Estados Terapéuticos (Szasz, 1992), aquellos en los que prima la preocupación de las sociedades occidentales por la salud en general, lo que nos lleva a depositar nuestra confianza en manos del Estado para que proteja nuestros cuerpos vulnerables. La cuestión es “¿hay que contemplar todos estos sistemas orgánicos distintos como caracteres sexuales por el solo hecho de estar afectados por compuestos químicos que hemos etiquetado como hormonas sexuales?” (Fausto-Sterling, 2006:217)

Uno de los conceptos clave que resume la visión de estx autorx es el de “célula socializada”. Con él, recoge perfectamente la simbiosis entre la perspectiva biológica y la perspectiva cultural, puesto que asegura que una secuencia de ADN pura en un tubo de ensayo no reaccionará de forma alguna, para producir proteínas requiere de un microcosmos o célula. Para Fausto-Sterling, esta célula es el entorno cultural.

La perspectiva cultural del sexo/género se abrió camino a través del feminismo. Este movimiento social es el primero que plantea estas dos categorías desde un enfoque constructivista. Simone de Beauvoir y Jean-Paul Sartre ahondarán en la filosofía existencialista para derribar los muros psicosociales esencialistas y, sobre todo ella, introducirá en la teoría feminista la idea de “la otredad”: la mujer queda definida socialmente en tanto que ocupa un escalafón jerárquico inferior respecto al hombre. A través de esta novedad, Simone de Beauvoir instaurará el ambiente académico perfecto para que se desarrollen esquemas políticos de opresor-oprimido en los que ya no solo se contemplen teorías económicas para posicionar al Estado como un organismo tóxico en la lucha de clases, sino también como una herramienta patriarcal, es decir, de opresión hacia la mujer. En esta línea de cuestionamiento del género, surgirán otros debates: ¿Podríamos hablar también de un sistema opresor en cuanto a la sexualidad? ¿El cuerpo es un agente meramente pasivo al género? ¿De qué forma de materializa el sexo biológico?

De estas preguntas se encargarán teóricxs como Michel Foucault, Monique Wittig, Judith Butler o Beatriz Preciado. Foucault se centrará en lo que él mismo denomina “biopolítica”: “Las disciplinas del cuerpo y las regulaciones de la población constituyen los dos polos alrededor de los cuales se desarrolló la organización del poder sobre la vida. El establecimiento, durante la edad clásica, de esa gran tecnología de doble faz —anatómica y biológica, individualizante y especificante, vuelta hacia las realizaciones del cuerpo y atenta a los procesos de la vida— caracteriza un poder cuya más alta función no es ya matar sino invadir la vida enteramente” (2005: 83). De esta forma, considerará la sexualidad como un mecanismo de control en manos de las instituciones y con una aplicación real basada en la incitación a los discursos -la dialéctica como creadora de imaginarios colectivo, ergo de dominación-.

En esta misma línea, Monique Wittig pondrá su foco de análisis en las mujeres y, más concretamente, en las lesbianas. Para esta autora, el discurso lésbico rompe por completo la asunción de heterosexualidad como formato vital innato: “[…] por su sola existencia, una sociedad lesbiana destruye el hecho artificial (social) que constituye a las mujeres como un «grupo natural». Una sociedad lesbiana revela pragmáticamente que esa separación de los hombres de que las mujeres han sido objeto, es política y muestra que hemos sido ideológicamente reconstruidas como un «grupo natural»” (2005: 32).

Judith Butler buscará acabar con el biologicismo asociado al sexo como esencia que condiciona la categorización de género: “En ese caso no tendría sentido definir el género como la interpretación cultural del sexo, si éste es ya de por sí una categoría dotada de género. No debe ser visto únicamente como la inscripción cultural del significado en un sexo predeterminado (concepto jurídico), sino que también debe indicar el aparato mismo de producción mediante el cual se determinan los sexos en sí. Como consecuencia, el género no es a la cultura lo que el sexo es a la naturaleza; el género también es el medio discursivo/cultural a través del cual la «naturaleza sexuada» o «un sexo natural» se forma y establece como «prediscursivo», anterior a la cultura, una superficie políticamente neutral sobre la cual actúa la cultura” (2007: 55-56).

Beatriz Preciado (2002), por su parte, hará todo un compendio del ideario de estxs teóricxs y escribirá Manifiesto Contrasexual -primer texto publicado en España sobre la queerización13 de los cuerpos y de los deseos-. La contra-sexualidad afirma que el deseo, la excitación sexual y el orgasmo son productos que responden a toda una tecnología sexual que identifica los órganos reproductivos como órganos sexuales y que deja de lado la sexualización de la totalidad del cuerpo. Incluso va más allá, puesto que determina también que el sexo y la sexualidad, y no solo el género, deben incluirse como tecnologías socio-políticas complejas.

La Teoría Queer y el transfeminismo son las principales corrientes de pensamiento/proyección de vida que llevan a cabo una “banalización politizada” de los cuerpos. “Lo trans” -transexualidad, transgénero- y “lo inter” -intersexualidad, intergénero- son los dos procesos biopolíticos que dan forma a este discurso, sobre todo en lo que se refiere al sexo/género. Sin embargo, a un nivel empírico, se hará más complicado “desbiologizar” la sexualidad. Es en este punto donde la asexualidad se coloca como otra forma de subversión, ya que pone en evidencia la represión que la liberación sexual, tan acogida en el feminismo, ejerció sobre otra minoría. Y, en tanto que evidencia esto, también aporta otro flanco más de análisis a la Teoría Queer. Una de las premisas de lo queer es la banalización de los cuerpos, muy expuesta con las transiciones de género o de genitalidad de las personas transexuales. Esta banalización se resignifica desde un ámbito nunca antes abordado: si el heteropatriarcado 14 marca también los imaginarios eróticogenitales y esta es una de las herramientas básicas de construcción de discurso opresor, ¿qué mayor banalización que la que ejerce aquella persona totalmente ajena a estas construcciones que parten del deseo o de la actividad sexual? Así, la asexualidad se posiciona como otra interseccionalidad que hace emerger un nuevo sistema opresor: el sexocentrismo. Este se define por poner el sexo genitalocéntrico, el deseo sexual, la necesidad de contacto físico, el morbo, la atracción como centro absoluto de la cultura, hegemónica o no, de una sociedad.


12 Pansexual es una persona que se siente atraída estética, romántica o sexualmente por una persona, independientemente de su género.

13 Queerización es un concepto utilizado en esta investigación para hacer referencia a la acción y efecto de aplicar la Teoría Queer. La Teoría Queer es una corriente de pensamiento que afirma que los géneros, las identidades sexuales y las orientaciones sexuales son el resultado de un constructo social. Por tanto, esta teoría rechaza la clasificación de los individuos en categorías universales y fijas como “hombre/mujer”, “heterosexual/homosexual” o “transexualidad/travestismo” por considerar que están sujetas a restricciones impuestas por una cultura donde la heterosexualidad es obligatoria -heteronormatividad-.


¿La subversión definitiva?

Históricamente, en los diversos movimientos sociales, críticos o no con el capitalismo y con el heteropatriarcado, no se ha realizado un cuestionamiento del sexo como centro de la vida. En los formatos de vinculación afectiva alternativa que se contemplan en los terrenos más subversivos del feminismo, como el poliamor, el sexo sigue siendo un elemento diferenciador a la hora de establecer relaciones sociales. Por eso, el formato de biopolítica que se presupone desde la asexualidad trastoca todos los ámbitos de la vida, tanto es así que no solo hablamos de concebir cotidianidades en las que una persona no tiene sexo genital con nadie, sino que trastoca todas las nociones que se tenían hasta ahora sobre la sexualidad humana y muestra nuevos formatos de contacto interpersonal.

La asexualidad marca un esquema de doble circunferencia en este contacto interpersonal: por un lado, la atracción sexual -deseo de interaccionar sexualmente con otra persona específica- y la libido -pulsión sexual o apetencia de recibir placer sexual que nada tiene que ver con lo que puedan provocar otras personas sobre el individuo-. Ambas circunferencias están relacionadas, pero en la alosexualidad se asume como una, lo cual deja fuera a todas aquellas personas que no tienen esa relación tan directa entre atracción y líbido.

Con esta bifurcación, la asexualidad no se presupone como otra “orientación sexual más” sino como una base para el entendimiento del animal humano. De esta forma, este concepto envuelve una gran variedad de “grises”: personas que no sienten deseo sexual pero tienen la líbido alta o no -”asexuales purxs”-, personas que no sienten atracción sexual hasta que no tienen un vínculo fuerte con la otra persona -demisexuales-, personas que no buscan contacto genital pero sí sensual como caricias o besos, personas que sienten deseo sexual por otra en muy pocas ocasiones a lo largo de su vida, etc. A raíz de esta amplia diversidad, nacen conceptos como “alosexual” -hace referencia a aquellas personas con un deseo sexual y una líbido normativa-, “atracción romántica” -puede ser una consecuencia de la atracción sexual o no, implica un vínculo emocional entre las personas-, “orientación romántica” -los vínculos emocionales, el deseo de conocer a alguien específico sin connotación sexual o con ella-, “hetero/homo/bi/pan/románticx” -persona que siente atracción romántica hacia las personas que son leídas como de su opuesto/mismo/ambos géneros-, “arrománticx” -persona que no siente atracción romántica hacia ningún género-, “arrobamiento o atracción social” -deseo de tener una relación muy íntima sin romance ni sexo y que implica una intensidad más fuerte que en lo comúnmente conocido como amistad-, “gris-asexual” -persona que no está entre la normatividad sexual ni en la “asexualidad pura”, “antisexual” -persona a la que no le gusta el contacto genital con otrxs-, “autosexual” -persona con la libido alta que se satisface con masturbación y no requiere de contacto sexual/genital con otras personas-, etc.

Todas estas gradaciones son un claro ejemplo de lo que supone la asexualidad a nivel teórico. Como toda teoría, utiliza unos tecnicismos concretos que, en tanto que etiquetas, establece otro sistema discursivo, solo que lo hace de una manera que amplía las consideraciones individuales de cada persona y presiona a la hora de ser tan simplistas con el género o con la sexualidad. Uno de los reclamos más exitosos de AVEN es su infografía -gráficos en distintos formatos que resumen de una forma clara un gran torrente de información- de gran variedad y riqueza. Una de las infografías más famosas es la pirámide de los espectros:

Ilustración 3: Pirámide de los espectros Imagen1                                                                    Esta pirámide invertida es un reclamo informativo esencial para lxs interesadxs en visualizar, con un golpe de vista, todo lo que recoge la asexualidad: no hay una jerarquía de orientaciones, sino un espectro que envuelve las sexualidades más conocidas -hetero/homo/bi- y las gradúa con los dos colores que rellenan la pirámide con la parte gris que es lo que define la gris-asexualidad, y el punto inferior es una la representación de la falta absoluta de deseo sexual.

Como hemos señalado antes, la asexualidad obliga a plantearse los mecanismos de la construcción del deseo: ¿hasta qué punto factores biológicos y hasta qué punto factores sociales? ¿Hasta qué punto no estamos supeditdxs por una sociedad que mercantiliza tanto el sexo que produce una normatividad de deseo que aplicamos a nuestra cotidianidad porque entendemos que debe ser así? ¿Hasta qué punto el sexo jerarquiza nuestras relaciones? ¿Hasta qué punto valoramos más a una persona por qué tenemos sexo con ella? ¿Hasta qué punto el género marca nuestra atracción sexual? ¿Hasta qué punto puede ser biológico el deseo sexual si nace de un constructo social como es el género? Todas estas preguntas afloran porque, en efecto, nuestra sociedad es sexocentrista y, con ese sexocentrismo, se estructuran los vínculos afectivos, hasta la fecha: monogamia, poligamia -relación abierta con jerarquía sexual, poliamor jerárquico y poliamor no jerárquico- y anarquía relacional-agamia.

El movimiento LGTBIQ y el movimiento feminista han hecho mucho hincapié en los efectos adoctrinadores que tienen los mass media sobre lxs individuxs en lo que se refiere a sexualidad y a género: los estereotipos, en lenguaje hombitransófobo/machista, la falta de visibilidad de mujeres autónomas o de “no heterosexuales” sin patología alguna, aparición de personajes queer, la importancia del sexismo en los juguetes, etc. En la cultura de la imagen, lo que no aparece en los medios de comunicación, no existe y, si no existe, menos va a suponer una remodelación en las estructuras que rigen la hegemonía social. Un gran ejemplo de esto es que, en Madrid, solo hay un libro disponible sobre asexualidad y en una franquicia tan grande como La Casa del Libro. Imagen1 Ilustración 4: Página de inicio de la web: http://www.asexuality.org/sp/

En el año 2001, David Jay funda la web AVEN (Asexual Visibility and Education Network) que se convierte en la comunidad asexual más grande del mundo y en la principal fuente de información. Esta web cuenta con distintas secciones: Preguntas frecuentes, Proyectos, Comunidad: red social, foro, grupos…, AsexualpediA: conocimientos sobre asexualidad, Foro, Radio, As Radio, Vídeos y Contactar.

La enciclopedia, a su vez, está organizada también en: Preguntas Frecuentes, Glosario, Modelos Teóricos, Información, Cartas Abiertas, Enlaces externos de interés. Algunas Historias personales y artículos. En ella está recogida la mayor cantidad de información disponible sobre asexualidad en la red e, incluso, más allá de la red.

El foro se inauguró con un tema que titularon “¿Qué da más placer que el sexo?” y la mayoría de internautas coincidieron en subir fotos de tartas, dicha anécdota marcó el inicio de un formato diferente de visibilidad asexual. También se dio a conocer la bandera multicolor con una gama cromática personalizada para que se diferencie de la arcoiris15: 15 La bandera arcoiris es la bandera más conocida en el movimiento LGTB. Lleva ese nombre porque las bandas horizontales que la forman son los colores del arcoiris. tumblr_n80nmdwDJ51smeizno1_1280 Ilustración 5: Bandera oficial de la asexualidad

La comunidad asexual ha lanzado otros proyectos importantes: el documental (A)sexual -del cual no se dispone apenas información y que solo está publicado en YouTube- y Asexuals Projects, un trabajo de Laia Abril, el primero que recoge testimonios de asexuales de distintos países y que solo se puede encontrar en su página web:

Imagen1 Ilustración 6: Página de inicio de la web http://asexualsproject.com/


14 Heteropatriarcado es un término que acuna dos jerarquías políticosociales íntimamente relacionadas entre sí: la heteronormatividad y el machismo ímplicito en la cultura hegemónica. Patriarcado es una palabra que se usa para definir aquellas estructuras sociales en las que los hombres reúnen todo el poder.


Agamia: otra forma de relacionarse 

Todas las propuestas de vinculación alternativas a la monogamia tienen una base sexocentrista. En definitiva, siguen la estela del amor romántico porque ponen las relaciones emociosexuales o solo sexuales por encima de las no sexuales románticas y no románticas.

La mayoría de las personas definen una gradación descendente de sus relaciones: pareja-familia/familia-pareja en la cúspide y lxs amigxs/personas que pueden conocer en un escalón inferior. En el caso de que la familia no sea importante, la gradación se invierte, pero, en lo que se refiere a contemplación de la emocionalidad propia, se marcan muy bien los límites vinculativos.

Dentro del propio ámbito de las personas con las que se comparten unos u otros elementos sexuales y/o emocionales, lxs críticos con el sistema hegemónico relacional, rompen la monogamia por considerarla conexión directa con el ideal romántico y, a su vez, con el capitalismo y con el enaltecimiento de la propiedad privada. Con una clara intención reformista, construyen un modelo que implica la posibilidad de que la pareja no sea la única persona con la que se pueda mantener relaciones genitosexuales, aparece así una nueva forma de jerarquía sexocentrista: una pareja principal -componente emociosexual- y ramificaciones -componentes sexuales-. Esta estructuración se conoce como relación abierta con jerarquía sexual.

En otro momento dado, a la jerarquía sexocentrista, se le añade por igual la implicación emocional con aquellas personas que en el modelo anterior se consideraban secundarias por ser solo puntos sexuales de su red vinculativa, esto es el poliamor. Sin embargo, a pesar de añadir el componente romántico, este no se aplica horizontalmente, hay una verticalidad de sentimientos: sobre la pareja principal se vuelca la mayor apetencia y esta tiene derecho a veto sobre las otras. De nuevo, se deconstruye la red emociosexual, pero aquellas con las que no se tiene contacto sexual o romántico alguno siguen más alejadas de nuestro foco socializador.

Con este panorama, aparece el poliamor no jerárquico. En este, ninguna relación emociosexual tiene prevalencia sobre la otra, es decir, entre lxs participantes de estas redes, nadie cuenta con la autoridad para poner límites. Aún así, como en el poliamor jerárquico, este sistema relacional también marca dos esferas muy claras en cuanto a privilegios: sexual y no sexual, romántica y no romántica. Surge entonces la anarquía relacional. El concepto de anarquía relacional fue propuesto por primera vez en 2006 por la activista y productora de videojuegos sueca Andie Nordgren. La distinción principal de la AR respecto a las otras es que no hace exclusivas las relaciones románticas ni el sexo, aunque puede incorporar tanto una como ambas; no hay diferenciación de vínculos. Este sistema descentra la pareja o parejas como espacio privilegiado en el que se concretan la crianza, la convivencia a largo plazo, tener una economía compartida, etc. El manifiesto de la anarquía relacional está definido por las siguientes ideas: podemos amar a muchas personas y cada relación es única, amor y respeto en lugar de derechos, encontrar un conjunto básico de valores, la heteronormatividad no puede controlarnos, espontaneidad en lugar de obligación, entender que no estamos blindadxs a los esquemas monopoligámicos, dejar de tener un vínculo emociosexual no tiene que doler necesariamente, comunicación desde el principio no solo cuando hay problemas y construir compromisos a medida.

El 1 d enero de 2014, aparece, en la página web Poliamor en México, otro concepto que se mueve en la misma línea de la AR y que profundiza en ciertos matices de las relaciones no normativas: la agamia. La agamia renuncia a establecer el gamos o vínculo matrimonial que, en nuestra cultura actual, también viene englobado desde otras vertientes no matrimoniales, monogámicas o no monogámicas. Esta alternativa pone el centro analítico en el sexo y en lo que este implica a la hora de crear vínculos, lo devuelve al uso cotidiano, lo vacía de potencial jerarquizador. Para la agamia, “relacionarse es relacionarse”, es decir, no un sinónimo de sexo. Al igual que la AR, la agamia también cuenta con una serie de presupuestos ideológicos: aceptación de la conflictividad y del dolor -no entiende las relaciones humanas como intrínsecamente sufrientes-, banalización del sexo -este no será reproductivo ni protector ni fusionante ni morboso ni posesivo, quedará reducido a su facticidad sensitiva, esto es, erotismo-, abolición del género -presupone el género y el sexo como categorías triviales para crear vínculos-, sustitución de los celos por indignación -desplaza la atención del conflicto sexual al conjunto de conflictos sobre justicia o reparto afectivo, es decir, cada individux tiene derecho a exigir un cuidado razonable de sus necesidades- y, por último, sustitución de la familia por la agrupación libre -las figuras de padre y madre se sustituyen por la de tutorxs, no hay pactos de crianza ni un final de la vida en el que se muera solx-.

RECAPITULACIÓN

Toda identidad (a)sexual minoritaria requiere de un proceso de normalización. Primero pasa por el filtro biologicista -investigaciones cualitativas y cuantitativas, marcos patológicos, comparativas medicalizantes…- y se lima para que pueda recibirse en la opinión pública sin escándalos. Una vez en la esfera pública, la cultura absorbe esta identidad y la traslada a otros códigos. Por un lado, códigos normativos -la asexualidad en comparación a la heterosexualidad y, por otro, códigos subversivos -la asexualidad en la Teoría Queer-.

En un primer momento, la asexualidad fue esa casilla sin nombre en los estudios de Alfred Kinsey, Michael D. Storms y Anthony F. Bogaert (de 1948 hasta 2004). Mientras esta idea de patologización se discutía, pasó a ser una definición que acogía casi al uno por ciento de la población mundial. Una vez que se tiene un mínimo marco de contemplación de la asexualidad, se llevan a cabo estudios comparativos en los que se asume a las personas asexuales como sujetos que podrían padecer un Trastorno del Deseo Sexual Hipoactivo o alguna otra condición genética/cromosómica.

Será Anthony F. Bogaert el primero que marcará el camino hacia la despatologización, puesto que, en sus investigaciones, observa que muchas personas que no tienen una vida sexual normativa son felices, no manifiestan ningún tipo de angustia psicológica por su condición, y que, además, hay una gran diversidad de proyección del deseo, de la atracción y del placer sexual. Este investigador señala también la importancia de la creación de una comunidad asexual y de no estigmatizarla, pues la exclusión sí que es un verdadero problema.

En esta mismo marco discursivo, Prause&Graham realizan varias encuestas para intentar profundizar definitivamente en la definición de esta identidad sexual. En 2009, Lori Brotto y Morag Yule serán pioneros al concluir que debe diferenciarse entre dos atmósferas afectivas: la dimensión sexual y la dimensión romántica. Esta será la primera manifestación de la influencia de la pagína web de AVEN, puesto estas encuestas se realizan a lxs usuarixs de la misma.

Dudley Poston y Amanda Baumle realizan sus estudios con una contemplación más positiva hacia la perspectiva de la construcción cultural e incluyen tres dimensiones: comportamiento, deseo e identificación.

Con esta contemplación de la perspectiva cultural en el mundo clínico, teóricxs como Anne Fausto.Sterling, Michel Foucault, Monique Wittig, Judith Butler o Beatriz Preciado -críticxs del capitalismo y del heteropatriarcado- hacen posible la asunción de la asexualidad como una interseccionalidad que pone de manifiesto el sexocentrismo. David Jay, fundador de AVEN, será el primer activista que trate la asexualidad de una forma explícita en sus escritos y el que marque un punto de inflexión en la construcción de la identidad, pues hará posible que, a través de Internet, miles de personas encuentren conceptos con los que definirse en el ámbito (a)sexual.

HIPÓTESIS Y METODOLOGÍA

Esta investigación pretende abarcar los siguientes objetivos: demostrar que existe una medicalización dentro del colectivo asexual por parte de las instituciones clínicas, poner de manifiesto que hay un empoderamiento identitario de estos sujetos y destacar la forma en que los mismos perciben que la sociedad está hipersexualizada. El marco de estudio de dicho proyecto se contextualiza en la comunidad asexual online.

Para ello, hemos planteado las siguientes preguntas de investigación: ¿la sociedad es sexocentrista? ¿Está representado el colectivo asexual dentro de las reivindicaciones LGTBI? ¿Existe una patologización de esta condición sexual? ¿La asexualidad podría ser un frente más dentro de la Teoría Queer? ¿Podría demostrar definitivamente la asexualidad que la sexualidad también es un constructo social como el género? A través de estas preguntas, hemos llegado a estas hipótesis:

  1. g) H1: La comunidad asexual online percibe una hipersexualización de la sociedad. Dicha realidad repercute en una jerarquización de los vínculos, en los cuales su condición sexual suele ocupar un escalafón inferior.
  1. h) H2: Al vivir en un sistema sexocentrista y no sentirse identificadxs con la base del mismo, las personas asexuales tienen una perspectiva más crítica de la sociedad en cuanto a la hipersexualización de la misma.
  1. i) H3: Los internautas de esta comunidad tienen mucha seguridad en su identidad (a)sexual y plena consciencia de que se salen de los marcos normativos.

Asimismo, dentro de dicha identidad encontramos una diversidad que ellxs mismos reivindican para concretar su definición identitaria.

  1. j) H4: Hay un discurso común de miembros de esta comunidad que han asistido a

terapeutas, psicólogos y médicos por sus niveles de placer y deseo sexual que ha repercutido negativamente en su estabilidad emocional.

  1. k) H5: La página web AVEN ha representado un elemento de cohesión en el empoderamiento de la comunidad asexual.

Las dos fuentes de información básicas que hemos utilizado para conocer la asexualidad desde un discurso propio, es decir, desde las personas que se desarrollan en ese formato de vida, son los foros de la página web de AVEN y un cuestionario breve.

En el caso del foro, la investigación ha consistido en escoger temas -discusiones que se abren para publicar un asunto concreto dentro de todas las categorías existentes en el foro- que hemos considerado más relevantes para encuadrar con nuestra hipótesis. En lo que se refiere al cuestionario, este es breve y ha sido presentada a través del grupo de WhatsApp de asexuales en Madrid, que tiene por nombre “Comunidad del anillo negro” -el anillo negro es el símbolo de la asexualidad-, y también a través de la página de la comunidad de asexuality.org. Consta de las siguientes preguntas:

  1. ¿Crees que la sociedad está hipersexualizada? ¿Por qué?
  2. ¿Cómo se construye el deseo o la atracción sexual en tu opinión?
  3. ¿Qué supone la asexualidad para ti?
  4. ¿Cómo definirías tu sexualidad?
  5. ¿Cómo concibes el amor? ¿Y las relaciones?
  6. ¿Qué es para ti el sexo?
  7. ¿Cómo conociste la página de AVEN?

La primera y la segunda pregunta pretenden abordar la concepción de los sujetos encuestados desde una perspectiva científico-social, mientras que las cuatro siguientes buscan un enfoque más personal.

Debido a los escasos testimonios para la hipótesis cuatro, se tomó la decisión de ampliar el cuestionario en una pregunta sobre medicalización: “¿Has recibido algún tipo de tratamiento médico por tu condición sexual? ¿Cómo ha sido esa experiencia?”. Esta se envío de nuevo a las personas que habían contestado al cuestionario anterior y se envió también por la página de Facebook de la comunidad en español (REVA – Red para la Educación y la Visibilidad de la Asexualidad), a la página de inicio del foro de acceso restringido y al foro como publicación en la categoría “Preguntas y respuestas sobre asexualidad” en el tema “Testimonios sobre medicalización de la asexualidad”.

Los datos en bruto del campo de investigación pueden encontrarse en el anexo I. Han sido colocados al final por asuntos de formalidad y por facilitar la lectura. Se pueden localizar en este anexo los testimonios utilizados para argumentar las hipótesis a través de un sistema de clasificación numérica. Por otro lado, debido a que nuestra muestra es reducida, nuestras hipótesis no pueden ser verificadas, pero sí se pueden plantear en la categoría de “hipótesis no refutada”.

CONCLUSIONES DEL CAMPO DE INVESTIGACIÓN

Una vez recogidos todos los datos necesarios (Anexo I), regresamos a las hipótesis de partida para comprobar en qué medida la información cualitativa obtenida es significativa para nuestro proyecto. Para ello, iremos analizando cada una de ellas en relación al material experimental siguiendo una estructura similar a la del campo de investigación, esto es, diferenciando entre las respuestas obtenidas a través de los foros de AVEN o mediante el cuestionario realizado.

H1: La comunidad asexual online percibe una hipersexualización de la sociedad. Dicha realidad repercute en una jerarquización de los vínculos, en los cuales su condición sexual suele ocupar un escalafón inferior.

En el apartado correspondiente a los foros de AVEN, en concreto al de la comunidad web, encontramos tres testimonios relevantes en relación a nuestra primera hipótesis. Así pues, por un lado, Emi (1.C.1.)16, en “Reflexiones asexuales”, dentro del tema “Soledad”, comenta que su pareja es alosexual y que últimamente están teniendo problemas en la gestión de la relación. A pesar de ello, la usuaria presenta una posición empoderada en cuanto a su identidad que se traduce en las siguientes declaraciones: “cuando descubrí la asexualidad cambié. Cambié porque entendí que no tenía que seguir esforzándome tanto, entendí que podía ser yo misma”. No obstante, en lo referente a la repercusión que esta orientación tiene en su relación, afirma lo siguiente: “hace poco mi novio me dijo que si en un inicio hubiese sido como soy ahora, jamás habríamos estado”.

Por su parte, Nube (1.E.1.), en la categoría “Identidades”, subapartado “Orientaciones Arrománticas”, tema “Arromántico vs. poliamoroso”, expresa su interés en el poliamor asegurando que podría enamorarse de dos personas al mismo tiempo, pero es consciente de la dificultad de establecer dichos vínculos dada su condición de asexual:

Es muy complicado hallar un espacio así y más supongo que interesarle a alguien así como asexual, ya que si sexuales interesados en asexuales hay pocos, sexuales poliamorosos menos aún.

Por último, topopc (2.D.1.) expone una vivencia que muestra claramente estas jerarquías relacionales a unos niveles incluso de violencia: “Las veces que di a entender que soy virgen intentaron sin lograrlo mantener la cara seria, pero se les notaba en los ojos y en la media sonrisa […] Luego trataron de burlarse (o quizás ponerme a prueba) mostrándome como si fuera otra cosa un vídeo porno en el celular, en otra ocasión fotos de chicos sexys […] Supongo que algo me ruboricé, no porque me diera vergüenza lo que veía, sino por su actitud.”

En cuanto a la cuestionario realizado, la pregunta “¿Crees que la sociedad está hipersexualizada y por qué?” aborda directamente la cuestión recogida en esta primera hipótesis. Los seis sujetos dieron una respuesta afirmativa. En concreto, los tres primeros (3.A.1, 3.B.1. y 3.C.1.) centraron su argumentación en el sexocentrismo presente en medios audiovisuales, como el cine o la televisión, así como la explotación del mismo en las campañas publicitarias. El sujeto D (3.D.1.) es el único que presenta una visión más crítica enmarcada en un discurso político que pone en tela de juicio la explotación del sexo en el orden actual:

Al imperar el capitalismo como sistema político, este utiliza métodos de control en la población y uno de ellos es la sexualidad humana. La hipersexualización la encontramos en todo, desde los medios hasta los productos que nos venden […] “El sexo vende”, según el capitalismo patriarcal que busca hacer de los cuerpos un producto más […] el mundo está hipersexualizado desde la venta, ya no se toma como parte de ser, sino como parte de un intercambio comercial entre dinero y servicio.

Asimismo, en respuesta a la pregunta “¿Qué supone la asexualidad para ti?”, el sujeto A (3.A.3.) hace referencia a la dificultad de encontrar pareja dada su identidad asexual:

Para mí, la asexualidad supone un gran dilema a la hora de buscar una pareja o compañera de viaje […]. En fin, el dilema viene de que […] si acabo con una chica que no es asexual como yo, ella con el tiempo se acabaría frustrando porque querrá tener sexo y yo no voy a querer.

Tras la exposición de los distintos testimonios, encontramos que tanto los dos sujetos de los foros como los cinco de la encuesta hacen que esta primera hipótesis no pueda ser refutada. Observamos en el conjunto de las declaraciones una consciencia plena de la sociedad hipersexual, ya sea desde la visión ofrecida por los medios de comunicación o a través de argumentos que entroncan con una crítica hacia el sistema actual. De igual modo, los sujetos también perciben una jerarquía en cuanto a los vínculos que sitúa su identidad en un escalafón inferior.

H2: Al vivir en un sistema sexocentrista y no sentirse identificadxs con la base del mismo, las personas asexuales tienen una perspectiva más crítica de la sociedad en cuanto a la hipersexualización de la misma.

La mayoría de respuestas que hemos considerado relevantes para validar esta hipótesis provienen del cuestionario, más concretamente, de la pregunta “¿Crees que la sociedad está hipersexualizada? ¿Por qué?” como en la hipótesis anterior.

En el foro, hemos encontrado una internauta, Monste76 (2.B.1.), que, en la categoría “Asexualidad” en el subapartado “¿Soy asexual?” aborda este tema desde una lectura biológica”Para cualquier alosexual, le empiezan a poner las personas y su cuerpo empieza a emitir fluidos. Un asexual esta parte no la vivimos ni la viviremos, pero cambia mucho la manera de pensar según la edad en la que se descubre la asexualidad”. Para esta internauta el proceso de autoexploración de los asexuales dista infinitamente del que tienen las personas asexuales y plantea, de una forma indirecta, la presión que la hipersexualización ejerce sobre este colectivo. Tiene una visión crítica de estos procesos cotidianos.

Por otro lado, en el cuestionario, el sujeto A (3.A.1.) se muestra indignado ante la cantidad de escenas sexuales que se incluyen en una película, es más, el tono de su respuesta denota que el hecho de que haya tanto sexo hace sentir que ya no merece la pena verla: “[…] cosa que no me hace tanta gracia porque no he ido a ver porno, sino una película de comedia, de acción, etc”. En relación también al cine, el sujeto E (3.E.1.) aporta el ejemplo de su país, Chile: “En ocasiones el sexo ya es solo el único tema, pues algunos directores creativos ya se dieron cuenta que es lo único que quieren mostrar y ver. Claro, esto es solo ficción de lo que hablo, pero un fuerte reflejo de la realidad que he podido observar en gente cercana a mí”.

Para el sujeto B (3.B.1), la hipersexualización de los anuncios publicitarios consigue que no se despierte estímulo alguno en su mente: “al final, de forma natural, se te acaba formando un espíritu crítico diferente al común que hacen que pongas en tela de juicio muchas cosas, estereotipos, la forma de analizar a la gente…Creo que tenemos una forma de ver a la sociedad que va más a la esencia, al no tener ese instinto tan marcado por lo físico o lo sexual, que hace que al resto de la sociedad le den arranques de deseo. Podríamos decir que mantenemos la cabeza más fría para no dejarnos llevar ante ciertas circunstancias y podemos analizar mejor lo que hay detrás de lo aparente”.

Por último, el sujeto C (3.C.1) señala que el deseo carnal es una estructura que acaba posicionándose por encima de las personas y hace que los sentimientos queden en un segundo plano: “[…] también cuando alguien solo deposita ese interés sexual en la otra persona, y la engaña emocionalmente para conseguir lo que quiere. Sé que sonó duro, pero es así como se mueve la sociedad”.

El sujeto B aporta el testimonio que mejor refuerza esta hipótesis a la hora de no ser rechazada porque explica claramente lo que supone tener una “mirada asexual” en una sociedad de estas características. Por tanto, se concluye que, desde una apetencia nula por el sexo, la frustración que se genera ante la cultura hegemónica es mayor para las personas asexuales.

H3: Los internautas de esta comunidad tienen mucha seguridad en su identidad (a)sexual y plena consciencia de que se salen de los marcos normativos. Asimismo, dentro de dicha identidad encontramos una diversidad que ellxs mismos reivindican para concretar su definición identitaria.

De nuevo partimos en primer lugar del foro de la comunidad web AVEN, donde en la categoría “Reflexiones Asexuales, dentro del tema “La asexualidad es un síntoma”, Baikal-B (1.A.2.) afirma:

Yo no considero la asexualidad como un trastorno. Es otra forma de ser. Otra posibilidad de la naturaleza. […] No sentir atracción sexual es más infrecuente, de acuerdo, pero no por menos habitual es menos natural. […] Ser asexual no es un problema, otra historia es ser asexual en esta sociedad con sus normatividades de serie, pero eso ya son cuestiones sociales, no de individuo.

En la misma conversación encontramos el testimonio de Arya (1.A.3.), que afirma no ver un trauma en el hecho de ser asexual. Añade que la presión que ejerce el sistema sí puede desencadenar tales traumas, pero la causa no es la condición asexual en sí misma:

También se puede tener traumas por la presión social que se ejerce sobre los asexuales, pero en general nada tiene que ver el hecho de ser asexual, sino por cómo es la sociedad.

En la misma categoría, encontramos un tema abierto por Lucien (1.B.1.), “La pertenencia a un grupo social”, en el que busca conocer cómo el resto de la comunidad afronta las situaciones sociales que ponen en tela de juicio la identidad asexual. A modo de ejemplo comenta que entre sus compañerxs de trabajo son frecuentes los interrogatorios sobre por qué no tiene pareja o por qué no le gusta nadie. Concluye afirmando que, en su caso, “en estos grupos sociales prefiero seguir en el armario”.

En respuesta al tema abierto por Lucien, Sandi Moña (1.B.2.) habla acerca de la asexualidad de su pareja, la cual no acepta su condición de cara al público:

[…] aunque no le gusta hablar sobre su asexualidad. […] cuando mencionan el sexo, les sigue la corriente, cosa que dice no molestarle para nada y que es algo fácil, ya que esos diálogos no varían mucho. Incluso a veces alardea de más cuando salimos con sus amigos: ya nos tenemos que ir porque mi chica y yo tenemos cositas pendientes por hacer y llegamos directo a dormir o ver anime.

Continuamos en el mismo apartado, pero ahora regresamos al tema “Soledad”, tratado en la primera hipótesis. En respuesta al testimonio de Emi (ver H1), en el que cuenta que por su condición asexual su novio le dijo “si hubiera sabido al inicio que eras así, no estaría contigo”, Luisg21 (1.C.2.) afirma lo siguiente:

 […] nadie puede decirnos cómo SER, no debemos andar en una batalla por querer encajar en cualquier lugar en el que estemos, […] Tal vez si yo no fuera asexual, hasta se me haría raro alguien de esta condición, pero todo esto viene dado por los paradigmas de la sociedad y es de esos paradigmas que debemos desmarcarnos, para llegar a ser realmente como queremos ser, y no como los demás nos quieren ver.

Pasamos a la categoría “Identidades”, subapartado “Orientaciones Arrománticas”, donde Arya (1.E.1) publica el tema “Arromántico vs poliamoroso”. En el mismo, la usuaria sugiere la posibilidad de ser poliamorosa asexual: “una persona que puede querer o tener varias relaciones románticas simultáneas, aunque sin sexo”. En la citada categoría encontramos otro subapartado, “Demisexualidad”, en el cual Tiara (1.F.1) se define como demisexual heterorromántica: “encontré mi demi en mi pareja de seis años, ha sido la única persona en la que me he fijado debido a esta conexión y vínculo muy fuerte que tenemos ambos”.

A continuación pasamos al foro de libre acceso, concretamente en la categoría “Asexualidad, subapartado “¿Soy asexual?, dentro del tema “¿Es hereditaria la asexualidad? Destacamos las respuestas de dos sujetos, que desde el empoderamiento identitario recurren a los argumentos biologicistas para defender una asexualidad despatologizada. Coffe&cigarrettes (2.A.2.) asegura que no cree que la asexualidad sea hereditaria por motivos genéticos evolutivos, puesto que sería un patrón genético extinto. Concluye afirmando que “genéticamente un asexual y un sexual no son distintos por lo general […], al igual que un hetero o un gay son genéticamente iguales”. Por su parte Tigre (2.A.3.), en referencia a cómo contribuiría la asexualidad en la sociedad humana y a por qué no ha desaparecido a pesar de ir aparentemente en contra de la evolución, comenta que “una parte de los individuos asexuales se encargarían de tareas como cuidar de sus semejantes, familiares, etc… Así funcionaba en un pasado no muy lejano en ciertas sociedades, cuando sobre todo la menor de las hermanas se quedaba soltera para cuidar de sus padres-tíos-abuelos”.

En esta misma categoría y subapartado, Ewigkeit (2.C.1.) publica el tema “Patrón de conducta asexual”. Este usuario comenta una serie de características que asocia a los heterosexuales y homosexuales para plantear, en la misma línea, cuál es el modelo de comportamiento que siguen los asexuales. Se trata de un testimonio relevante en cuanto a que sitúa en la misma jerarquía las orientaciones mencionadas, incluyendo la asexual, con la que se identifica:

Los heterosexuales tienen una forma característica de comportarse: los hombres se mueven, hablan y expresan como hombres; y las mujeres se mueven, hablan y expresan como mujeres. […] Los homosexuales también tienen una forma característica de comportarse: los hombres se mueven, hablan y expresan como mujeres y las mujeres se mueven, hablan y expresan como hombres. […] dado que la asexualidad difiere tanto de la heterosexualidad como de la homosexualidad, entonces, ¿cuál es el patrón de conducta predominante en los asexuales? […] Al igual que ocurre en la comunidad homosexual, donde lo homo se les nota más a los hombres que a las mujeres, así también he notado que lo asexual se les nota más a los hombres que a las mujeres […]

Si nos centramos en el cuestionario, las respuestas más relevantes las encontramos al hilo de la pregunta “¿Cómo se construye el deseo o la atracción sexual en tu opinión?” En referencia al empoderamiento identitario de la asexualidad, el sujeto D (3.D.2.) sostiene que “todos podemos sentir atracción sexual, y sin embargo, no todos la sentimos y no es una discapacidad o falta de algo, sino, como todas las orientaciones, algo ya dado, sino ¿por qué hay chicos que responden a las feromonas masculinas y no a las femeninas? La atracción no es cosa de reproducción, si bien es algo biológico, en origen, también es algo cultural, y de ahí que seamos “mal vistos” o que no nos crean, pues el ideal supone que todos los humanos la sentimos porque todos los humanos tenemos instinto de supervivencia y por tanto, deseamos perpetuar la especie, pero, eso diría que todos deberían ser heterosexuales cisgénero, el gusto es aprendido, aunque tiene su grado biológico”.

En cuanto a la diversidad que recoge la identidad asexual en su conjunto, el testimonio del sujeto E (3.E.4.) en respuesta a la pregunta antes mencionada permite ilustrar dicha cuestión:

Me considero en la zona gris de la asexualidad, siento atracción por personas de ambos sexos, más no tengo deseos de tener relaciones sexuales con ninguna de ellas, no tengo fantasías eróticas que los involucren. Nunca he deseado coquetear con ninguno, ni siquiera atraer su atención. Por lo mismo jamás he tenido relaciones sexuales en mis 26 años de edad y no me hace falta.

En lo referente a esta tercera hipótesis, encontramos un total de diez testimonios extraídos del foro y un par a través del cuestionario. Entre los primeros, una mayoría se sitúa en una posición de seguridad respecto a su identidad asexual. No obstante, en el caso de Sandi Moña y Lucien, se aprecia una falta de empoderamiento en lo que se refiere a la reivindicación de dicha condición sexual en los círculos sociales. Podría abrirse aquí una nueva línea de investigación que concretase si dicha identidad se conforma desde las plataformas online, pero aún no ha trasladado sus demandas a las calles, lo que lleva a que no sea reivindicada como tal en espacios ajenos a la cuestión. Así pues, sería interesante también comprobar qué aceptación tiene en lugares de activismo LGTBI, en teoría seguros, debido al desconocimiento general de la misma por una parte muy numerosa de la sociedad.

Respecto a la diversidad en la identidad asexual sí encontramos en las declaraciones evidencias que apoyan una variedad al respecto. Poliamorosa asexual o demisexual heterorromántica, términos empleados por Arya y Tiara respectivamente, permiten apreciar una normalización y consciencia de la pluralidad mencionada.

Así pues, dado lo expuesto en cuanto las cuestiones de empoderamiento identitario y variedad dentro del mismo, podríamos afirmar que nuestra tercera hipótesis también queda dentro de esta categoría de “no falsada”. A pesar de ello, conviene destacar que dicha reivindicación identitaria no parte necesariamente desde un conocimiento de teorías que deconstruyen el binomio sexo/género, hecho que se puede comprobar en algunas de las declaraciones recogidas. Se inicia más bien desde la propia vivencia y la necesidad de reclamar una aceptación en la condición asexual.

H4: Hay un discurso común de miembros de esta comunidad que han asistido a terapeutas, psicólogos y médicos por sus niveles de placer y deseo sexual que ha repercutido negativamente en su estabilidad emocional.

En el foro, en la categoría “Reflexiones Asexuales”, Patriciagr (1.A.4.) abre el tema “La asexualidad es un síntoma” con el siguiente testimonio:

Yo soy una persona a la que trataron de curar, como yo hay mucha gente. Me dieron hormonas que no hicieron más que cambiar mi humor y engordé muchísimo. Me diagnosticaron depresión por “la falta de deseo”, estuve medicada y tirada en una bendita cama por trece años, sin ayuda de mis viejos que prefirieron verme secar en vida que aceptar mi rareza. ¿Creen que hubo una evolución en mí? No, me terminé enfermando de verdad al ver que no podía cumplir con lo que la sociedad cree normal […]

También, a través de conversación privada (4.2.), esta misma usuaria declara:

“Yo te contaría; pero para mí es una herida abierta. El pasado es una carga; muchos me han dicho que lo suelte, pero son cicatrices…lo único que se llevan en el alma”.

En la categoría “Bienvenidas” en el tema “¡Hola!”, DacreManek (1.G) señala que ha asistido a psicoanalistas y a sexólogos, pero que estos le han asegurado que la asexualidad no existe y que, si nunca ha probado el sexo, no puede determinar si le gusta o no. Otro usuario, Dragona (2.F), en la categoría “Temas controvertidos” por el tema “¿Qué se puede hacer cuando no se tiene deseo sexual?” hace una publicación breve, pero significativa: “Mi psicóloga lo único que hizo fue mandarme a que me colara un vibrador. ¿Resultado? Cero de caso le hice y ¡estoy acá! [en la página de AVEN]”. Solo hemos encontrado un usuario, Arieh33 (2.E.1.), que ha tenido una experiencia positiva, pues relata que, con la terapia apenas empezada, su psicólogo ya le orientó hacia la asexualidad, con lo cual, se le hizo el camino fácil para encontrar la comunidad online. En cuanto al cuestionario, el sujeto D (4.D.) declara que ha tenido dos psicólogas diferentes que no entendieron su orientación, pero que no le pusieron tratamiento alguno. La primera que tuvo apostó pos dos opciones -ocultación de la homosexualidad o depresión-, y la segunda por un no reconocimiento de su bisexualidad y complejo de Edipo, así que el sujeto D abandonó la terapia. El sujeto E (4.E) no ha recibido tratamiento tampoco, pero porque sus psicólogos han considerado que su asexualidad es un capricho que “se curará solo”. El sujeto H (4.H) nos pasa este testimonio breve sobre su experiencia en terapia: “Yo fui a un sexólogo y lo dejé porque me estaba destrozando la vida”.

Solo dos sujetos de los encuestados han aportado declaraciones positivas, el sujeto B (4.B.) y el sujeto G (4.G). El sujeto B (4.B) directamente nunca se ha planteado ir a un médico, asegura que cuando ha hablado sobre su asexualidad en el entorno cercano, nadie ha intentado patologizarla. El sujeto G (4.G) señala que su madre lo ve como “algo de lo más normal” y que, por eso, nunca ha recibido presión de ningún tipo.

Con estos datos, se concluye que esta hipótesis tampoco puede ser refutada, puesto que hay una mayor cantidad de testimonios negativos que positivos respecto a la terapia. Un hecho muy interesante es que, durante la publicación del tema de la medicalización en el foro, el usuario Baikal-B (4.1.) escribió al usuario RiotGrrrl -nombre de usuaria de una de las autoras de este trabajo, Sonia- para hacerle saber que ese tema tenía que tratarse con prudencia porque había creado roces en la comunidad y porque la administración de la web podía pensar que, con nuestra publicación, se intentaba hacer un estudio sobre la asexualidad como enfermedad.

Esta conversación llevó a las autoras de este proyecto a una “metahipótesis”: no hay apenas publicaciones sobre experiencias personales porque, por un lado, no es un tema que se haya naturalizado como forma de reivindicación, sino que la comunidad lo lleva como un estigma, y por otro, hay una sensación colectiva de inseguridad hacia la página como espacio libre de “internautas patologizadores”.

H5: La página web AVEN ha representado un elemento de cohesión en el empoderamiento de la comunidad asexual.

En la categoría “Reflexiones Asexuales” encontramos el tema “La asexualidad es un síntoma”, abierto por Patriciagr (1.A.1.). Esta usuaria comenta que creía que la página de AVEN era un lugar para educar y visibilizar la asexualidad, pero la web no parece haber cumplido sus expectativas:

Ya hasta me da pereza entrar y leer que lo que me repiten en mi casa y en la calle. Que esto es un síntoma y somos seres con trastornos se repite en el lugar que se supone que se debe luchar para que la asexualidad sea tomada como una condición; no comprendo el porqué, la verdad es que no lo entiendo y la verdad es frustrante, muy frustrante para mí. ¿Para qué voy a entrar? La sociedad me lo repite y ya es suficiente. Con escucharlo en un sólo lado me basta.

Por el contrario, Baikal-B (1.A.2.) asegura que al encontrar esta comunidad online todo encajó. “Una vez que descubrí que había más gente como yo, que mi desinterés por el sexo era perfectamente posible sin estar asociado a ninguna alteración patológica, las dudas que me habían entrado de si me ocurría algo se esfumaron”. Tiara (1.F.1.) comparte esta perspectiva en la categoría “Identidades”, subapartado “Demisexualidad”, donde en el tema “Soy demi”, además de concretar su identidad, añade “no entendía lo de la atracción sexual hasta que las sagradas escrituras de AVEN y colaboradores me iluminaron”.

En el cuestionario realizado, la última de las preguntas buscaba conocer de qué manera los sujetos conocieron la web en torno a la cual se articula la comunidad online asexual. Así pues, los sujetos A, B y C (3.A.7, 3.B.7 y 3.C.7) aseguran que la conocieron a través de amistades. El sujeto D (3.D.7), por su parte, la conoció a través de su pareja, que le animó a investigar la cuestión dado su nulo interés por el sexo. Por otro lado, el sujeto F (3.F.7.) sostiene que primero identificó su condición sexual, tarea que le tomó su tiempo, y a partir de ahí llegó a AVEN tras consultar en distintos foros, pero ya habiendo aceptado su identidad.

De los tres sujetos pertenecientes al foro y los seis del cuestionario realizado, todxs menos unx (Patriciagr) hacen referencia a la utilidad de dicha página web en la conformación y aceptación de su identidad. En el caso de Patriciagr, esta comenta que le genera rechazo el que en AVEN se haga referencia a la patologización de la asexualidad, una cuestión ya de por sí bastante asentada en la sociedad. No sabemos si dicha crítica se centra únicamente en el tema “La asexualidad como síntoma” de la categoría “Reflexiones asexuales” o si engloba a la totalidad de la página.

No obstante, y dado que se trata únicamente de un testimonio en contra del total de nueve, podríamos afirmar que esta última hipótesis también quedaría en esta categoría de “no falsada”. Sin embargo, resulta relevante destacar y mencionar de cara a futuras investigaciones que el elemento de cohesión en esta comunidad continúa siendo virtual, por lo que cabe preguntarse cómo se trasladarían dichas reivindicaciones a la realidad física.


16 Este es el sistema numérico utilizado para la localización de estos testimonios en el campo de investigación. Este se explica en notas al pie del anexo I.


Conclusiones Generales

El análisis anterior nos ha permitido estudiar la relación existente entre el campo de investigación y nuestras hipótesis de partida, lo cual nos lleva a afirmar que todas están dentro de la categoría de “no falsadas”. Es probable que una de las lacras de este trabajo sea que cuenta con una muestra no del todo representativa para ser extrapolada al conjunto de la comunidad asexual. No obstante, cabe decir a su favor que el acercamiento a la cuestión se ha abordado desde todos los frentes disponibles en las plataformas online, lo cual constituye un elemento de rigor si asumimos que un sector mayoritario de esta población articula su identidad a través de las redes.

Así pues, nos situamos en un punto que nos permite sostener que las personas asexuales perciben claramente un sexocentrismo en nuestras sociedades actuales. Dicha realidad les lleva a encontrarse ante una jerarquía en los vínculos, donde los elementos sexuales priman frente a los afectivos, lo que relega a este colectivo a un escalafón inferior. Es por ello que el distanciamiento con un concepto tan explotado como es el sexo les dota de una visión más crítica, donde queda patente que cualquier elemento sistémico es tangencial a la sexualidad. Sin embargo, esta situación no implica una ausencia de empoderamiento identitario por parte de la comunidad asexual, sino más bien al contrario. Se aprecia una seguridad en su identidad, así como la defensa de un espectro dentro de dichos parámetros identitarios que permite afinar la definición. Se generaliza la percepción de la sexualidad como un continuo, donde no hay únicamente blancos o negros, verdades absolutas o polarizaciones encorsetadas. El gris se incorpora y proporciona toda una paleta de atracciones sexuales y románticas. Ello no implica que la identidad asexual esté exenta de una cierta persecución por parte de las estructuras institucionales, pues no hemos de olvidar que rompe con el discurso biopolítico y dualista que impera en el binomio sexo/género. Así pues, encontramos algunos testimonios donde la medicalización ha tenido nefastas repercusiones a nivel de estabilidad emocional, así como un rechazo claro de estas personas a la patologización de la identidad asexual. Por ultimo AVEN representa el elemento de cohesión por excelencia, hecho que resulta evidente simplemente si tenemos en cuenta que la práctica totalidad de los testimonios que aquí se reproducen proceden de la comunidad online.

Por ello, la contemplación de nuestras hipótesis nos permite dar un paso más y retomar las bases del marco teórico expuesto al inicio, así como asentar los cimientos de la perspectiva cultural en el análisis de la identidad asexual.

Sexocentrismo y capitalismo sexual

El sexocentrismo impera en nuestras sociedades actuales. Enmarcado en el sistema capitalista, ambos se retroalimentan a través de la mercantilización de un concepto común: el sexo. Una de las claves del capitalismo que explican la permanencia del mismo es su capacidad de absorción y mercantilización de cualquier elemento novedoso. Resulta paradójico que luchas como el movimiento homosexual hayan sido fagocitadas y rentabilizadas mediante dichos mecanismos. No se explica si no de otro modo la conformación de una industria dirigida a esta población, lo que conocemos como capitalismo rosa. Lo que ayer era una anomalía pasa a ser aceptado cuando se convierte en sujeto de consumo, pero eso sí, despojándole previamente de su contenido inicial (y por supuesto de cualquier atisbo de reivindicación). Algo parecido sucede con la cuestión del sexo.

El sexo ha sido sometido a juicio a largo de toda la historia de la humanidad, bien desde la religión, bien desde la tradición, bien desde un conservadurismo en general. Se trataba de un elemento aceptado como parte de la vida, pero el cual era mejor no mencionar, un tema tabú. Ni que decir tiene que esta invisibilización del mismo tenía un peso mayor en el caso de las mujeres. Paulatinamente se fue produciendo su liberación mediante distintos movimientos aperturistas. Y fue precisamente a partir de este instante cuando pasó a ser componente que podía ser explotado abiertamente. Ya no existía una carga moral tan férrea como para detener este proceso, por lo que el sexo comenzó a ser no un elemento de consumo más, sino el elemento de consumo por excelencia. Años atrás también lo era de algún modo, puesto que resulta difícil pensar que estuviera invisibilizado hasta tal punto, pero lo era de un modo más sutil debido a la autocensura. Una vez el capitalismo absorbió el sexo como elemento de consumo, la máxima “el sexo vende” pasó a ser el padrenuestro del sistema.

No obstante, el doble rasero dentro de la mercantilización del sexo es evidente. La prostitución forma parte de este consumo del sexo y, sin embargo, no está bien vista por todos los sectores de la sociedad. ¿No hemos llegado a una liberación total en las cuestiones sexuales? ¿No está presente el elemento sexual en cualquier producto que nos venden, a pesar de que su relación con el mismo brille por su ausencia? Entonces, ¿cuál es el problema con la prostitución? Partimos, obviamente, de considera aquella prostitución alejada del sometimiento y las condiciones laborales precarias. Nos referimos a la prostitución que se construye desde un plano individual, empoderado, donde la persona hace uso de su cuerpo para obtener un beneficio económico (técnica esta, la del uso de los cuerpos como objeto mercantil, que el capitalismo repite en innumerables ocasiones).

Nos incomoda la prostitución en la calle. Al sistema le incomoda la prostitución en la calle. Nos resulta insultante y de mal gusto ver a una persona ofreciendo servicios sexuales en la vía pública, pero no nos remueve la conciencia que detrás de esta haya una valla publicitaria de tamaño industrial en la que se explote el sexo para vender cualquier producto que poco o nada tiene que ver con él. ¿Qué le molesta, entonces, al sistema? ¿Una moral de la que no hace uso cuando de enriquecerse él mismo se trata? ¿O que surja una competencia al margen de los conglomerados empresariales que explote el mismo producto que le genera beneficios? No sería tanto una cuestión de ética, sino de competencia. El capitalismo desea el monopolio del sexo y la prostitución, ejercida desde la autonomía y el empoderamiento, representa una amenaza.

Regresando al tema que nos ocupa, el sexo capitalista genera un ideal compuesto de un deseo concreto y unos roles determinados. Como todo aquello que el sistema absorbe, el modelo que explotará será aquel que más venda. Si ahora vende la ambigüedad, rápidamente la incluirá también en sus productos, despojándola del contenido crítico que representa al romper con los roles de género. Y en contraposición a la imposición, surge la alternativa. Frente al porno convencional, encontramos, por ejemplo el porno subversivo. Mas cabe cuestionarse, ¿qué sucede cuando no encajamos en las dos casillas posibles? O practicas el sexo siguiendo el modelo capitalista o lo practicas siguiendo el alternativo. Pero lo practicas, siempre lo practicas. Es así como se moldea un binarismo sexocentrista que no contempla más opciones. Aquellas personas que no producen sexo no resultan rentables, ni desde el sistema ni más allá de los límites del sistema. Los asexuales no lo son.

La ausencia de rentabilidad viene de la mano de la patologización que recae sobre este colectivo. No es lo normal, no entra dentro de las bases biopolíticas ni socioeconómicas, es una amenaza al sistema. Conclusión: es una enfermedad. Retomando aquí el concepto acuñado por Thomas Szasz de Estado Terapéuticos, estos vuelven a escena y, a través de una gestión de la salud desde las instituciones, terminan por blindar a su vez el sexocentrismo. El saber científico-médico se encuadra también en esta hegemonía del sexo y dicta diagnóstico en base a la misma. Salud y economía se dan la mano. Solo hay que leer algunos de los testimonios recogidos en este trabajo para tener una prueba fehaciente de ello. ¿Asistimos también a una mercantilización de la sanidad, donde esta se doblega al discurso capitalista y a través de sus valoraciones desde una posición de conocimiento privilegiada fortalece las estructuras sistémicas?

¿Qué alternativas tenemos ante esta imposición del sexo? ¿Cómo despojarnos de ese monopolio, cómo hacer de la sexualidad un continuo, cómo incluir estas identidades en nuestra sociedad, al igual que, poco a poco, se ha ido haciendo con otras que también suponían una amenaza inicial? El término decrecimiento hace referencia a la sobre producción, a la situación agónica del sistema en que vivimos (Latouche, S., 2009). Pone en entredicho nuestro modo de consumir y la sostenibilidad de la vida misma de seguir a este ritmo. Lo cierto es que el sexo, como elemento de consumo que es, también precisa de la aplicación de ciertas prácticas decrecentistas de algún modo. No se trata de dar pasos atrás en los avances obtenidos, sino de repensar los cuidados, de reflexionar acerca de la jerarquización de nuestras relaciones afectivas y reivindicar los matices de la sexualidad. Decrecer en el monopolio del consumo desaforado del sexo y su explotación publicitaria. Crecer en la tolerancia y la diversidad de identidades.

Teoría Queer y ciber-identidad

Si el género se ha construido muy estrechamente relacionado con la orientación sexual -la categoría “mujer” definida a través de su deseo heterosexual- lo primero que cabe preguntarse es: ¿qué género tiene una persona que no tiene deseo sexual alguno? Si la asexualidad rompe esa íntima vínculación de identidades género/sexualidad, ¿cómo de patente se hace la dificultad de identificación de esta comunidad a nivel político? ¿O simplemente debería asumirse la asexualidad como esa orientación que pone de manifiesto que no existe orientación alguna sino un poder que marca cuál es la mejor sexualidad para el sistema capitalista? Lo cierto es que, en la comunidad online, existe una gran cantidad de testimonios que abogan por una perspectiva biólogica a la hora de reforzar su identidad “Igual que hay personas que sienten deseo sexual, hay otras que no”, incluso se plantean posibles “patrones de conducta asexual”, es decir, todo un esquema de bagajes sociales que llevarían a lxs asexuales a ser reconocidxs mediante estereotipos, igual que sucede en el mundo homosexual. El debate sexualidad/género está abierto, pero está abierto de una forma que no hace más que aportar coherencia a esa hegemonía que el movimiento queer anhela derribar.

Una vez más, todo apunta a que esa identidad disidente será fagocitada por el sistema, ya que las personas de esta minoría necesitan de argumentos normativos para poder aceptarse a sí mismxs. Por esta razón, a pesar de que el máximo exponente de la Teoría Asexual podría suponer el refuerzo definitivo de la Teoría Queer, en términos reales, una gran mayoría de lxs internautas no rompe cadenas sociales más allá de la asunción biologicista de su identidad sexual y una crítica al sexo como centro de la vida. De la misma forma, no hay gran presencia en la red de posturas políticas críticas con el ideal romántico17 o con la monogamia, ya que, al prescindir del sexo, le dan más importancia a los niveles románticos de sus relaciones. Este hecho implica una presencia muy fuerte de la monogamia en el ideario afiliativo y, a menor escala, de una concepción totalmente anarquista de las relaciones.

La mayor herramienta de visibilidad de la asexualidad es Internet. Este hecho implica que la mayoría de personas que hoy se consideran asexuales han encontrado las palabras que mejor le definen flotando en una nube informática. Como consecuencia, estamos ante un movimiento que se ha tejido a través de “ciberidentidades”. La era 3.0 ha hecho posible esta formación de grupos de pares con una brecha entre mundos casi abismal. Hoy debemos hablar de mundo virtual y mundo real y, en el caso de la asexualidad, conlleva cuestionarse hasta qué punto existe una identidad si, en el mundo real -en el mundo de la opinión pública, incluso en círculos más afines- apenas está reconocida. Sin embargo, este cuestionamiento es injusto, puesto que no tiene en cuenta que el mundo real supone medicalización y sufrimiento y el mundo virtual autodeterminación y liberación. Para la línea ideológica de este proyecto, es válida toda identidad que sirva de espacio de seguridad a aquellas personas oprimidas con independencia del formato y las circunstancias en las que se cree.


17 Ideal romántico es un concepto utilizado en el feminismo para definir aquella estructura afectiva basada en el amor eterno y en la propiedad privada. En esta estructura, la mujer suele quedar en un papel de sumisión respecto al hombre como consecuencia de la cultura patriarcal.


Futuras líneas de investigación

Como ya se ha señalado, nuestro campo de investigación no puede ser representativo de la comunidad asexual en su totalidad, pero consideramos que ha desembocado en claves muy importantes para una comprensión más profunda de la asexualidad. Consideramos, por tanto, que las próximas investigaciones sobre la sexualidad humana deberían enfocarse desde un paradigma complemente diferente, este es, el de la no asunción del deseo/atracción sexual como una característica innata de la biología humana y sí como un asunto que debe considerarse junto a la influencia que -desde este proyecto- consideramos que tiene la cultura, hegemónica o no, en la construcción de los imaginarios eróticos. De esta forma, las concepciones sobre la sexualidad se llenarán de una riqueza que ha pasado desapercibida hasta ahora y pasará a ser un ámbito vital que implique un abanico de posibilidades y no de opresiones. Esto es lo que se conoce como “sexualidad fluida”.

Por otro lado, planteamos la existencia de una opción única a la hora de “estudiar” a las personas asexuales. Creemos que la forma más óptima y menos dañina de investigación consiste en poner el foco del saber en lxs asexuales, es decir, no plantear la jerarquía expertx contra sujeto de estudio, sino llevar a cabo un acercamiento más horizontal y desde el completo conocimiento sobre la jerga asexual. Esto podría incluir la convivencia directa con un grupo de asexuales planteada desde la empatía y el acompañamiento, no desde el paternalismo o la frialdad clínica. En este sentido, proponemos que se profundice en el tema de la medicalización, puesto que es la vertiente que más complicaciones plantea por ser tabú incluso en el propio foro. Por último, ponemos de relieve la falta de reconocimiento de las personas asexuales dentro del activismo LGTBIQ con otro ejemplo testimonial. Este tiene lugar en la primera asamblea del Orgullo Crítico, espacio que persigue presentar una alternativa a la mercantilización de dichas fechas y recuperar el contenido político de esta reivindicación:

Nos sentamos, como es costumbre, en círculo, para estar unxs frente a otrxs y al mismo nivel. Algo simbólico que pretende conformar un espacio de seguridad frente a la jerarquización que impera en la sociedad. Algunas caras nuevas, bastantes más conocidas. En resumen, somos casi lxs mismxs de siempre. Se hace una valoración del pasado Orgullo Crítico y sí, a pesar de ser un espacio asambleario ya se da una jerarquización en las intervenciones. Estamos sentadxs al mismo nivel, pero nuestras palabras no brotan con la misma frecuencia.

Tras una primera toma de contacto, una de las personas allí presentes propone, o más bien impone inconscientemente desde su posición de autoridad por llevar años en el activismo, que realicemos un ejercicio que ha preparado. Se trata de un sociograma con una estructura concreta que se utiliza para analizar temas relacionados con rebaños y pastores. Bien, pues las maricas y bolleras allí presentes adoptamos nuestra faceta más rural y procedemos a ello. Consiste en colocar distintas asociaciones y colectivos de temática LGTBIQ en un gráfico según el grado de afinidad con el Orgullo Crítico, nuestro espacio de trabajo. Es un modo de ilustrar cuáles pueden ser los posibles apoyos o donde encontraremos falta de los mismos. Se empieza a enumerar toda una batería de siglas, completamente ajenas para aquella persona no muy familiarizada con el mundillo. Academicismo y jerarquía LGTBIQ en el espacio en teoría más horizontal de los existentes. Tanto que gustan de hacer uso de las bondades del marketing político algunxs de lxs allí presentes, vinculados a ciertos partidos, desde luego aquello dista mucho de ser un buen spot publicitario. Si queríamos sumar gente, vamos a conseguir restarla. Y entre toda esta maraña crítica que me inunda el pensamiento, la persona que está sentada a mi derecha, que ha mantenido un silencio vigilante durante toda la reunión, decide coger el bolígrafo para apuntar un nuevo colectivo. El sociograma se compone de un eje de abscisas y un eje de ordenadas, según si hay o no afinidad y el grado de la misma. Ella se sale de los márgenes y escribe con letras mayúsculas COMUNIDAD ASEXUAL ONLINE. Silencio. Algunas caras de escepticismo, pero nadie dice nada. La vanguardia del activismo LGTBIQ no parece saber de qué le están hablando. Como si le mencionas Judith Butler a mi abuela. Pues igual. La chica sonríe, parece que ya esperaba esa reacción. Comenta que solo lo deja ahí como apunte. Ninguna pregunta. Ningún interés. Y seguimos con la colección de siglas incomprensibles. Se ve que eso de la asexualidad se escapa de las jerarquías del conocimiento. Sí, hasta de las del conocimiento más subversivo. 18

Por ello, otro flanco necesario de investigación podría enfocarse en la falta de inclusión del colectivo asexual dentro de dichos movimientos. Esta investigación debería aclarar las siguientes cuestiones: ¿Esta invisibilidad está relacionada con el hecho de que la identidad asexual solo exista como tal en las redes? ¿Este desinterés puede ser una consecuencia más del sexocentrismo, aunque se trate de los sectores más politizados en la cuestión? ¿Llegará un momento en que se dé un activismo asexual en las calles y no solamente a través de las redes? ¿Se transformará este entonces en colectivos con voz y, ahí sí, será incluido dentro del activismo LGTBIQ (que tendrá que añadir una “A”)?

En definitiva, las próximas investigaciones tendrán que abrirse desde una contemplación equilibrada entre biología y cultura, y también desde una óptica que  coloque la asexualidad como una ruptura de paradigma. De este modo, los resultados obtenidos no supondrán otro mecanismo de opresión para las personas asexuales y sí una herramienta de naturalización de su identidad.


18 Texto escrito por una de las autoras de este proyecto, Irene Blanco. Situación vivida junto a su compañera, Sonia. Evento que se describe: primera asamblea del Orgullo Crítico en la Eskarela Karakola (Madrid), 17 de abril de 2015, 20:00 horas.


REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

  • American Psychiatric Association (2014) Guía de consulta de los criterios diagnósticos del DSM-5. Estados Unidos, American Psychiatric Publishing. Bogaert, A., (2006). “Toward a conceptual understanding of asexuality”. Review of General Psychology, 10: 3, pp. 241-250 Bogaert, A., (2012) “Asexuality: Prevalence and associated factors in a national probability sample”. The Journal of Sex Research, 41: 3, Octubre 2010, pp. 279-287
  • Butler, J., (2002) Cuerpos que importan. Sobre los límites materiales y discursivos del “sexo”. Buenos Aires, Paidós.
  • Butler, J., (2007) El género en disputa. El feminismo y la subversión de la identidad. Barcelona, Paidós.
  • Chasin, D., (2011) “Theoretical issues in the study of asexuality”. Archives of Sexual Behavior. 40. Mayo 2011, pp.713-723.
  • Fausto-Sterling, A., (2006) Cuerpos sexuados. La política de género y la construcciónde la sexualidad. Barcelona, Melusina.
  • Foucault, M., (2005) Historia de la Sexualidad. La voluntad del saber. México, Siglo XXI
  • Freud, S., (2011) Introducción al psicoanálisis. Madrid, Alianza Editorial.
  • Kinsey, A., (1948) Sexual Behavior in the Human Male. Bloomington, W.B. Saunders Company.
  • Kinsey, A., (1953) Sexual Behavior in the Human Female. Bloomington, W. B. Saunders Company
  • Latouche, S., (2009) La apuesta por el decrecimiento. Barcelona, Icaria.
  • Nurius, P., (1983) “Mental Health Implications of Sexual Orientation”. The Journal of Sex Research 19: 2 pp.119-136
  • Portillo W. y Paredes R., (2007). “Asexualidad”, Revista Digital Universitaria 12: 3, 1 de marzo 2007
  • Poston, D. y Baumle A., (2010) “Patterns of asexuality in the United States”, Demographic Research. 23 (18). Septiembre 2010, pp. 509-530.
  • Preciado, B., (2002) Manifiesto contra-sexual. Madrid, Opera Prima.
  • Prause N. y Graham C., (2007). “Asexuality: Classificacion and Characterization”.
  • Archives of Sexual Behavior 36, Marzo 2007, pp. 341-365
  • Storms, M., (1980). “Theories of Sexual Orientation”. Journal of Personality and Social Psychology 38, pp. 783-792
  • Szasz, T., (1992). El segundo pecado. Barcelona, Martínez Roca.
  • Wittig, M., (2005) Pensamiento heterosexual y otros ensayos. Madrid, EGALES.
  • Yule M., Brotto L. y Gorzalka B., (2007). “Sexual fantasy and masturbation among asexual individuals”. The Canadian Journal of Human Sexuality 23: 2, 2007, pp. 89-96
  • Yule M. y Brotto. L., (2010). “Physiological and Subjective Sexual Arousal in Self- Identified Asexual Women”. Archives of Sexual Behavior 40, 21 septiembre 2010, pp. 699-712.

ANEXO I:

CAMPO DE INVESTIGACIÓN

FORO

En la página asexuality.org hay dos foros, uno que pertenece a la comunidad de la web, es decir para acceder al él tienes que registrarte, y otro tradicional que es de libre acceso. El primer foro consta de los siguientes apartados: -Asexualidad: “Preguntas y respuestas sobre asexualidad”, “Relaciones asexuales”, “Reflexiones asexuales”, “Asexuales mayores” y “Para parejas sexuales, amigos y aliados”. -Visibilidad y educación: “Proyectos de visibilidad y educación” y “Asexualidad en los medios de comunicación”. -Identidades: “Orientaciones románticas”, “Orientaciones arrománticas”. Imagen1 Ilustración 7: Página de inicio: http://asexuality.org/sp/comunidad/

-Asexualidad: “Preguntas y respuestas sobre asexualidad”, “Relaciones asexuales”, “Reflexiones asexuales”, “Asexuales mayores” y “Para parejas sexuales, amigos y aliados”.

-Visibilidad y educación: “Proyectos de visibilidad y educación” y “Asexualidad en los medios de comunicación”. -Identidades: “Orientaciones románticas”, “Orientaciones arrománticas”, “Demisexualidad”, “Identididad de género” y “Gris-asexualidad”.

-Off-topic: “Filosofía, Política y Ciencia” y “Varios”.

Este foro tiene un total de 1.832 usuarios, 2.566 mensajes y un total de 257 temas. El formato de presentación del hilo de mensajes está dividido en dos: usuario que presenta el tema y usuarios que responden al mismo -diferenciados por viñetas circulares-.

1. A)19 En la categoría “Reflexiones Asexuales”, la usuaria 1.A.1. Patriciagr abre el siguiente tema “La asexualidad es un síntoma” y lo introduce así:

“Desde mis dieciocho años vengo escuchando que la asexualidad es provocada por un síntoma, hasta que a mis veintiocho caí con profesionales que valían la pena y me explicaron por qué es una condición y no el síntoma de un trastorno […] Pensé que este era un lugar [la página de AVEN] para educación y visibilidad, lo juro, pero ya hasta me da pereza entrar y leer que lo que me repiten en mi casa y en la calle “Que esto es un síntoma y somos seres con trastornos” se repite en el lugar que se supone que debe luchar para que la asexualidad sea tomada como una condición; no comprendo el porqué, la verdad es que no lo entiendo y la verdad es frustrante, muy frustrante para mí. ¿Para qué voy a entrar? La sociedadme lo repite y ya es suficiente.

Con escucharlo en un sólo lado me basta” En este tema ha recibido 32 respuestas, entre las más destacables:

· 1.A.2. Baikal-B:

“Yo no considero la asexualidad como un trastorno. Es otra forma de ser. Yo no considero la asexualidad como un trastorno. Es otra forma de ser. Otra posibilidad de la naturaleza. Ojos verdes, ojos azules. Alto, bajo. Con atracción sexual, sin atracción sexual. Variabilidad natural. No sentir atracción sexual es más infrecuente, de acuerdo, pero no por menos habitual es “menos natural”.

Yo antes de conocer la comunidad asexual e identificarme como asexual había llegado a la conclusión de que no me interesaba el sexo. Y lo llevaba sin problema. Y eso me desconcertaba. Porque yo lo sentía como parte mí, de mi forma de ser, pero a la vez miraba a mi alrededor y no veía nada parecido. Alguna vez llegué a pensar de pasada si no me ocurriría algo en la cabeza para pensar tan diferente de los “referentes universales”: a todo el mundo le gusta el sexo y si no te pasa algo. Pasé un tiempo de confusión entre el choque de los modelos sociales y mi forma de pensar que casi no me atrevía a desarrollar porque era “demasiado diferente”. Por suerte en mi inquietud personal empecé a hacer preguntas y acabé encontrando respuestas. Acabé encontrando AVEN y todo encajó. Una vez que descubrí que había más gente como yo, que mi desinterés por el sexo era perfectamente posible sin estar asociado a ninguna alteración patológica, las dudas que me habían entrado de si me ocurría algo se esfumaron. Y si antes llevaba bien el desinterés por el sexo, después de AVEN aún mejor porque podía leer y expresar esas ideas en un ámbito donde podían ser comprendidas. Ser asexual no es un problema, otra historia es ser asexual en esta sociedad con sus normatividades de serie, pero eso ya son cuestiones sociales, no de individuo”

· 1.A.3. Arya:

“Coincido con todas. En mi caso creo que Coincido con todas. En mi caso creo que he tenido “suerte”. Me centré mucho en mi trabajo y no he socializado demasiado. A los 33 años aún no he tenido experiencias sexuales, románticas, ni tan siquiera he besado a nadie. El caso es que no me siento mal por ello ni lo veo como una necesidad, así que no me ha sido difícil el entender mi propia asexualidad/arromanticismo. Probablemente si hubiese tenido el nivel de socialización que tengo ahora en la adolescencia, con menos información y madurez, me hubiese descolocado más. Naturalmente no lo veo como un trauma. Quien tiene un trauma por no tener sexo es que no es asexual. También puede tenerse traumas por la presión social que se ejerce sobre los asexuales, pero en general nada tiene que ver el hecho de ser asexual, sino por como es la sociedad”

· 1.A.4. Patriciagr, en respuesta a los mensajes:

“Yo soy una persona a la que trataron de curar, como yo hay mucha gente. Me dieron hormonas que no hicieron más que cambiar mi humor y engordé muchísimo. Me diagnosticaron depresión por “la falta de deseo”, estuve medicada y tirada en una bendita cama por trece años, sin ayuda de mis viejos que prefirieron verme secar en vida que aceptar mi rareza. ¿Creen que hubo una evolución en mi? No, me terminé enfermando de verdad al ver que no podía cumplir con lo que la sociedad “cree normal”. Yo sé que no encajo dentro de ese frasco y como dijo mi psicóloga “Acá no hay cura, podemos trabajar en la auto-aceptación”. Los traumas sí se curan, yo curé la depresión que causó mi primer psiquiatra, el bestia con título ese, que tenía solo una maldita idea conmigo. Eso lo pude superar, pero sigo tan asexual como siempre”

1. B) En la misma categoría, “Reflexiones Asexuales”, 1.B.1. Lucien abre el tema “La pertenencia a un grupo social”:

“[…] Yo por ejemplo llevo casi un año trabajando con una gran cantidad de compañeros y en el día a día nos vamos conociendo un poquito mejor, con el paso del tiempo empiezan a pensar que hay algo raro en mí, empiezan las típicas preguntas que nosotros tan bien conocemos: ¿No te echas novio?¿Por qué no pasas una noche loca con fulanito?¿No termina de gustarse ninguno? Y luego ya pasan a las afirmaciones: tenemos que buscarte pareja.

He creado este tema para charlar sobre como vosotros afrontáis este tipo de situaciones pues la asexualidad aún es algo muy poco conocido como para decirlo y no esperar que te tachen de bicho raro. En mi caso, en estos grupos sociales prefiero “seguir en el armario”.”

· 1.B.2. Sandi Moña:

“[…] ¿Cómo lleva el su asexualidad? Pues nadie sabe que es asexual, dice él que no es un tema relevante o que importe a la hora de hacer amigos, tiene muchos amigos […] Yo lo conocí ya como mi pareja. Pasó año y medio para que me contara sobre su condición y hasta ahora soy la única persona que lo sabe, yo todos los días lo veo muy feliz, aunque no le gusta hablar sobre su asexualidad. Socialmente me ha dicho que nunca le ha costado encajar, cuando mencionan el sexo, les sigue la corriente cosa que dice no molestarle para nada y que es algo fácil ya que esos “diálogos” no varían mucho, incluso a veces alardea de más cuando salimos con sus amigos: “ya nos tenemos que ir porque mi chica y yo tenemos cositas pendientes por hacer” y llegamos directo a dormir o ver anime XD”

1. C) En Reflexiones Asexuales, la usuaria 1.C.1. Emi publica el tema “Soledad (Reflexión Personal):

“Mi novio en un inicio pensó que podía manejarlo (mi asexualidad), pero últimamente estamos teniendo problemas (él es alosexual), así que no sé realmente cómo van a terminar las cosas con él. Tengo muchas dudas, porque no sé si lo que hago es cerrarme a ceder o simplemente me está pidiendo algo que va más allá de lo que puedo darle. […] Podría vivir perfectamente sin sexo. No pienso en tener sexo con él en ningún momento del día. Pienso en otras cosas, pienso en mis estudios, pienso en mi familia, pienso en que lo extraño. Pero no pienso en sexo. […] Cuando descubrí la asexualidad cambié. Cambié porque entendí que no tenía que seguir esforzándome tanto, entendí que podía ser yo misma. Hace poco mi novio me dijo que si en un inicio hubiese sido como soy ahora, jamás habríamos estado. No supe qué decirle.Mis amigas no entienden. Intenté explicarle a mi mejor amiga, y lo único que atinó a decirme era que lo mío era un desequilibrio hormonal, que tenía que ir al doctor y que seguramente me estaba dejando influenciar por el Internet. Desde entonces cada vez que me pregunta cómo me va en ese aspecto, simplemente la esquivo. Pensar en tener nuevamente esa conversación con ella me da náuseas”.

· 1.C.2. Luisg21:

[…] Esas palabras de tu novio “Si hubiera sabido al inicio que eras así, no estaría contigo” son hirientes y egoístas, la verdad del asunto es que nadie puede decirnos cómo SER, no debemos andar en una batalla por querer encajar en cuanto lugar estemos, […] Tal vez si yo no fuera asexual, hasta se me haría raro alguien de esta condición, pero todo esto viene dado por los paradigmas de la sociedad y es de esos paradigmas que debemos desmarcarnos, para llegar a ser realmente como queremos ser, y no como los demás nos quieren ver.

1. D) En la categoría “Identidades”, en el subapartado “Orientaciones Arrománticas”,

1.D.1. Patriciagr publica el tema “Fantasías Arrománticas”:

[…] Yo no tengo fantasías, por ahí porque no me masturbo, la verdad es que no tengo la necesidad, yo creo el vínculo desde el afecto y al socializar, como cualquier amigo y no me quedo prendada a primera vista. Tengo atracción estética; pero no me quedo embobada, nunca lo hice. ¿Ustedes idealizan al otro? Yo creí que era parte del romanticismo, lo juro. ¿Tienen fantasías con quien crearon el lazo? ·

1.D.2. Arya:

En primer lugar en la clase de fantasías en las que yo pensaba nada tiene que ver el sexo, así que no tendría sentido el masturbarse. No serían fantasías sexuales. Por ejemplo, una vez esperando en una estación de autobuses tuve la fantasía de que se acercaba una chica y me preguntaba por una app de japonés que estaba usando (y que había hecho yo). La fantasía no consistía en tener sexo sino tan solo en tener interés por mi trabajo. Realmente no tengo a nadie cerca que se interese por mi trabajo, y tener esa clase de relación es importante para mi. En este caso además habría algo de romanticismo, pero no definido como sexual o de pareja, simplemente afecto. Quizás es un arrobo. Yo tampoco siento atracción a primera vista, pero si idealizo, aunque no en el sentido en el que tú estás pensando. Simplemente tenemos información incompleta sobre otras personas, y en este sentido podemos idealizar situaciones o eventos que probablemente luego no sean posibles. […] El miedo que me da más bien es que yo no tomo el amor como otras personas. No lo dejaría todo por amor, y eso para algunas personas es signo de que no amo tanto.

1. E) En la categoría “Identidades” en el subapartado “Orientaciones Arrománticas”,

1.E.1. Arya publica el tema “Arromántico vs poliamoroso”:

Aunque se que a la mayoría no os pase, en mi caso me han sugerido la posibilidad de que sea poliamorosa, y la verdad es que no sería tan descabellado. En realidad no lo creo, pero me fascina la idea de que aún siendo arromántica pueda tener tan pocas diferencias con una persona poliamorosa.

Hablo de poliamorosa asexual: una persona que puede querer o tener varias relaciones románticas simultáneas aunque sin sexo. En mi caso no quiero romance en sí, pero esto solo significa que no me planteo una pareja exclusiva de por vida, y sin embargo sí que puedo compartir muchas otras de las cosas que (supongo) comparte una persona poliamorosa. Una de las cosas es el contacto físico. En mi caso, a diferencia de otras personas arrománticas, el contacto físico me gusta. Es solo que no veo la necesidad de restringirlo a una única persona. ¿Por qué no puedo ir de la mano por la calle con otra persona sin necesidad de ser pareja? ¿Por qué no puedo poner la cabeza sobre su hombro, o tocarle el pelo? La verdad es que he visto relaciones entre amigas y muestran muchas formas de afecto sin ningún problema. Cosas que entre chicos son casi impensables, y que entre un chico y una chica habitualmente se ven como signo de que son pareja. […] En resumen, no veo para mi tan difícil estar en una relación poliamorosa, y eso no significa que deje de ser arromántica. Sigo sin entender demasiado bien lo que es el romance, el amor, y por eso me cuesta definirme o negarme el romanticismo.

1.E.2. Nube:

Yo muchas veces me cuestioné sobre el poliamor, por ahora llegué a la conclusión de que sin cerrarme al amor eterno no hay muchas chances en esta sociedad de ser poliamoroso (no hay muchos grupos, y en general son grupos justamente, casi nadie comparte esta forma de amar). Sería algo muy lindo y liberador, la verdad. Poder amar con libertad. Al menos yo no estoy exenta de enamorarme de dos personas al mismo tiempo, sin por ello ser infiel. Pero el poliamor implica precisamente el consenso de todas las partes, por esto mismo es muy complicado hallar un espacio así y más supongo que interesarle a alguien así como asexual, ya que si sexuales interesados en asexuales hay pocos, sexuales poliamorosos menos aun. A veces dicen que sería interesante porque así el consenso del asexual-sexual sería simple: si querés sexo lo buscás en otra pareja, y conmigo estás bien igual. Yo pienso que eso debe ser la magia del amor en libertad, seas asexual o no. No sólo la palabra sexo, sino que te das la libertad de sentir y se la das al otro de la manera en que verdaderamente sentimos muchos humanos […]

1. F) En la categoría “Identidades” en el subapartado “Demisexualidad”, 1.F.1. tiara publica el tema “Soy demi”:

Contaré un poco la historia: he sido asexual desde que nací. No sentía, si siento atracción por nadie; cuando alguien se me declaraba, se fijaba en mí o quería estar conmigo, para mí era como una desconexión total. No me fijo ni en artistas, gente en una fiesta o cosas por el estilo. De verdad me aburre platicar de que si te gusta fulanito o fulanita, tener novios, me aburre escuchar a los hombres de lo buena que esta alguien. Yo me preguntaba: si ni siquiera han convivido con ellxs ¿cómo es que quieren algo? Ahahaha no entendía lo de la atracción sexual hasta que las sagradas escrituras de AVEN y colaboradores me iluminaron!!! hehehe Ahora me defino como demisexual heterorromántica porque encontré mi demi en mi pareja de seis años, ha sido la única persona de la que me fijado debido a esta conexión y vínculo muy fuerte que tenemos ambos. Soy como un demi que se ha fijado en una sola persona por años y no siente atracción sexual por nadie más. De hecho trato de ser respetuosa, pero he sido flirteada por personas que solo me han visto alguna vez en la vida, y se les hace raro que no demuestre un interés por ellxs, me cabrea que la gente busque de mi algo más en sus términos. Que no respeten […]

1. G) En la categoría “Bievenidas”, en el tema “¡Hola!”, DacreManek publica este mensaje:

[…] Yo tampoco llevo mucho en esta web, me siento muy identificada con todos, yo al igual que tú siempre me he sentido como un bicho raro, y nunca le he encontrado el gusto bueno al sexo, me gustan mucho los hombres, bueno algunos muy pocos no todos, pero sí he llegado a sentir atracción por alguien por eso creo que también soy demi, he consultado sexólogos y psicoanalistas en problemas sexuales y todos ellos aseguran que no existe la asexualidad, que la falta de interés se debe a que nunca lo he practicado y que si nunca he probado el helado de plátano, pues como me va a gustar, pero en realidad yo creo que va más allá, el helado de plátano jamás se me antoja!!!

2) El foro de acceso libre -tradicional- está formado por las siguientes categorías: Imagen1 -Comunidad de AVENes: “Bienvenidas”, “Para adultos” y “Para jóvenes”.

-Asexualidad: “¿Soy asexual?”, “Discusiones sobre nosotros”, “Relación con el resto del mundo” y “Vida en pareja”.

-Otros temas: “Arte y cultura”, “Filosofía, política y ciencias”, “Juegos y aficiones”, “Temas controvertidos” y “Todo lo demás”

El número de mensajes totales en este foro es de 81.651, de temas totales 4.860 y de usuarios totales 1.649.

2. A) En la categoría “Asexualidad” en el subapartado “¿Soy asexual?”, 2.A.1. MoLo publica el tema “¿Es hereditaria la asexualidad?”. Algunas de las respuestas que recibe:

  • · 2.A.2. coffe&cigarettes: No creo que sea hereditaria, por motivos genéticos evolutivos. Sería un patrón genético extinto por razones obvias. Aunque hubiera habido algún asex que tuviera descendencia, ese gen se habría acabado extinguiendo en alguna que otra generación, y ya hablo de prehistoria, ni tan sólo de tiempos modernos. Creo que son otros factores y no la herencia genética. Los únicos casos en los que es genético es más bien por mutaciones o por casos de tener algún cromosoma sexual de más (XYY) (XXY) o (XXX) y según tengo entendido en la mayoría de los casos dónde serían “asexuales” (varones XXY o síndrome de Klinefelter), resulta que son también estériles por lo tanto no dejan esa herencia genética a nadie. Conclusión: Genéticamente un asexual y un sexual no son distintos por lo general (a menos que sea uno de los casos anteriores que son, muy, muy raros), al igual que un hetero o un gay son genéticamente iguales. Pongo la mano en el fuego que no es directamente hereditario. Lo que si puede ser hereditario por otros factores no genéticos (ambiente, experiencias, sociedad). Si hay alguien del foro que sea (XXY) estaría bien que diera su opinión puesto que tendrá mucho más que contar de éstos casos. Aunque creo que no porque es algo MUY poco frecuente […]
  • · 2.A.3. tigre: Puede haber un factor hereditario, pero no necesariamente de carácter primario, puede ser tan secundario como ese 1 o 2% de la población que supuestamente es asexual. Y la razón por la que prevalece es precisamente evolutiva. Existen rasgos hereditarios que aparentemente irían en contra de la evolución, pero eso es sólo si pensamos en la transferencia directa, no obstante en algunas especies como las abejas o las hormigas, los miembros asexuales son más bien la mayoría (el 99.999%). En la especie humana es deseable que una cierta cantidad, que no la mayoría, tengan dotes de liderazgo, o de aventura, para explorar nuevas opciones y abrir el camino a los que los sigan, cosa que no solo ocurre en nuestra especie sino también en algunos depredadores. De cómo contribuiría la asexualidad en la sociedad humana, pues una parte de los individuos asexuales se encargarían de tareas como cuidar de sus semejantes, familiares, etc… así funcionaba en un pasado no muy lejano en ciertas sociedades, cuando sobre todo la menor de las hermanas se quedaba soltera para cuidar de sus padres-tíos-abuelos.

No creo que la transferencia genética inmediatista sea la única forma de transmitir genes deseables en los humanos, sino esos rasgos hubiesen desaparecido hace millones de años de todas las especies. Esos rasgos secundarios que en principio, perjudicarían la transferencia genética de dicho individuo, en cambio facilitaría la transferencia genética de la manada a la que dicho individuo pertenece.

También otra cosa que ha hecho perpetuar los caracteres asexuales es la castidad casi forzada a la que se ha visto sometida nuestra sociedad desde hace muchos siglos, ya sea por motivos religiosos o de convivencia social, y además… para procrear, si eres suficientemente fértil no necesitas tener revolcones todas las noches… con uno por cada hijo basta jejeje.

2. B) En la categoría “Asexualidad” en el subapartado “¿Soy Asexual?”, 2.B.1. Monste76 publica el tema “¿Pensamientos alosexuales?”:

Espero que a día de hoy todos tengamos claro que asexual es sin atracción sexual, eso es simplemente algo que le pasa a nuestro cuerpo, pero ¿y la mente? […] Cuando hacemos el cambio de niña a mujer, hay un cambio físico y aparece la regla; de niño a hombre otro cambio físico, les cambia la voz y les aparece vello. Para cualquier alosexual, le empiezan a “poner” las personas y su cuerpo empieza a emitir fluidos. Un asexual esta parte no la vivimos ni la viviremos, pero cambia mucho la manera de pensar según la edad en la que se descubre la asexualidad.

Si tienes entre 15 a 25 años y descubres la asexualidad, tendrás el apoyo de Internet y como mucho vivirás unos 5 o 6 años de duda, pero digamos que te será más fácil “cambiar el chip”, descubrirás que tienes una orientación sexual diferente y a qué orientación romántica perteneces y seguirás tu vida. El problema viene cuando tú lo descubres a los 14, pero la información no te llega hasta los 34 años, pues que tu cuerpo ha reaccionado como asexual todo este tiempo sin saber que lo era y cuando encuentras esta información comprendes quién eres y que no estás solo, pero ¿es fácil que tu cerebro en 4 años cambie su “chip alosexual”? Ya os digo que no, que 20 años creyendo lo que no eres no desaparecen así como así.

2. C) En la misma categoría “Asexualidad”, en el mismo subapartado “¿Soy asexual?”, 2.C.1. Ewigkeit publica el tema “Patrón de conducta asexual”:

Los heterosexuales tienen una forma característica de comportarse: los hombres se mueven, hablan y expresan como hombres, y las mujeres se mueven, hablan y expresan como mujeres.

Los homosexuales también tienen una forma característica de comportarse: los hombres se mueven, hablan y expresan como mujeres y las mujeres se mueven, hablan y expresan como hombres. Y aunque, como siempre, dentro de cada grupo hay gran variedad, de modo que que existirán heterosexuales que se comporten un poco más como las personas del sexo opuesto, y homosexuales que se comporten 100% acorde a su sexo real, -lo cual suele ser más común en lesbianas- lo cierto es que cada uno de esos grupos tiene un modo de comportarse característico predominante: Heterosexuales acorde a su sexo y homosexuales acorde al sexo opuesto.

Así que, dado que la asexualidad difiere tanto de la heterosexualidad como de la homosexualidad, entonces, ¿cuál es el patrón de conducta predominante en Asexuales? […] Al igual que ocurre en la comunidad homosexual, donde “lo homo” se les nota más a los hombres que a las mujeres, así también he notado que “lo Asexuales” se les nota más a los hombres que a las mujeres […]

¿Cuál es ese patrón de conducta que les caracteriza [a la mayoría]? ¿Existe tal patrón? ¿Cómo hablan los asexuales? ¿Cómo se mueven los asexuales? ¿Cómo se expresan los asexuales?

[…] Tomaré como referencia el caso de Michael Jackson, de quien se dice que pudo* haber sido asexual […] Michael presentaba éste patrón de conducta al que me refiero, si bien el lo hacía en una forma bastante más acentuada: su forma de hablar, sus ademanes, Sus expresiones faciales, Sus movimientos Y, en el caso de él, incluso su apariencia.

Todos ellos, ni propiamente de hombres… ni propiamente de mujeres: Son movimientos… digamos “asexuados”, ni 100% gay… ni 100% hetero: ademanes muy delicados, tono de voz muy expresivo…

¿Es éste acaso el patrón de conducta asexual? ¿Es esta la cara de la asexualidad? ¿Es que todos, o, cuando menos, la mayoría de los varones asexuales se comportan así? Mi teoría es que cuando menos, si no la mayoría, debe haber un gran número de varones con éste patrón de conducta, sea en mayor o en menor proporción… ya sea más o menos acentuado, pero mi teoría es que muchos lo tienen (Algunos del foro lo han dicho en sus comentarios, es decir, han descrito esta conducta en ellos). Como es lógico, al tratarse de una orientación sexual diferente a la heterosexual, ciertas características distintivas habrían de presentarse. Yo he notado éstas en cinco hombres asexuales que he conocido, cuatro de ellos son usuarios de este foro.

2.D) En la categoría “Asexualidad”, en el subapartado “Discusiones sobre nosotros”, en el tema “Vivir en sociedad” el usuario 2.D.1. topopc publica:

Las veces que di a entender que soy virgen intentaron sin lograrlo mantener la cara seria, pero se les notaba en los ojos y en la media sonrisa que no aguantaban la risa. A mí no me importó, hice como si no me diera cuenta. Luego trataron de burlarse (o quizás ponerme a prueba) mostrándome como si fuera otra cosa un vídeo porno en el celular, en otra ocasión fotos de chicos sexies y otras veces en la computadora me mostraron noticias sobre una actriz porno, otra vez un vídeo de un famoso con escenas de desnudo, etc. Supongo que algo me ruboricé, no porque me diera vergüenza lo que veía, sino por su actitud. Pero les contesté con toda frialdad la supuesta pregunta que me hacían o algo así como “es impresionante cuánto dinero mueve el porno, pero conmigo se morirían de hambre”. Cuando vieron que no me escandalizaba no insistieron más en la broma.

2. E) En la categoría “Bienvenida” en el subapartado “Hola me presento”, 2.E.1. Arieh33 publica:

Comencé a salir con un compañero de trabajo, yo sólo lo veía como una oportunidad, cuando salíamos sólo hablábamos y estaba bien hasta que comenzó a pedirme tener relaciones sexuales, siempre le daba la vuelta hasta unos días que quise intentar un acercamiento, sin embargo fue un completo desastre porque simplemente no pude llegar a nada, no hubo absolutamente nada, ya ni permití que me tocara, eso me deprimió aún más y comencé a buscar que me estaba pasando, mis sentimientos encontrados al respecto, mi afán y mi obsesión por tener una pareja pero mi nulo trabajo para conseguirlo, el añorar una pareja sin ni siquiera trabajar para ello, lo primero considero que es una presión social, porque en realidad estoy bien como estoy.

Todo esto me llevo pensar que la que estaba mal era yo y que mi depresión ya estaba afectándome seriamente así que fui con un psicólogo, apenas inicié mi terapia y me orientó acerca de una posible asexualidad, así que entré a la página y me di cuenta de que había muchas historias como la mía, y me hace sentir mejor, creo que esto está redirigiendo mis objetivos y me hace sentir bien.

2. F) En la categoría “Temas controvertidos”, en el tema “¿Qué se puede hacer cuando no se tiene deseo sexual?”, en una cadena de mensajes entre la internauta Dragona y Patriciagr, Dragona escribe:

“Mi psicóloga lo único que hizo fue mandarme a que me colara un vibrador. ¿Resultado? Cero de caso le hice y ¡estoy acá! [en la página de AVEN]”

CUESTIONARIO

Como se ha explicado en el apartado “Hipótesis y metodología”, el cuestionario consta de siete preguntas más una ampliación posterior de una pregunta -se tratará más adelante-. Ha sido presentado a través del grupo de WhatsApp de asexuales de Madrid y de la página de la comunidad de asexuality.org. Consta de las siguientes preguntas:

1. ¿Crees que la sociedad está hipersexualizada? ¿Por qué?

2. ¿Cómo se construye el deseo o la atracción sexual en tu opinión?

3. ¿Qué supone la asexualidad para ti?

4. ¿Cómo definirías tu sexualidad?

5. ¿Cómo concibes el amor? ¿Y las relaciones?

6. ¿Qué es para ti el sexo?

7. ¿Cómo conociste la página de AVEN?

Hemos recibido respuesta de seis personas:

Sujeto A: 

3.A.1. Yo creo que sí. Allá donde vas puede haber alguna referencia al sexo, llegando hasta el punto en el que la mayoría de las películas suelen meter alguna escena de sexo, cosa que no me hace tanta gracia porque no he ido a ver porno, sino una película de comedia, de acción, etc. Obviamente hay algunas películas que tienen justificada la escena por alguna relación entre personajes y hacen el favor de hacer la toma breve porque ya transmitieron el mensaje. Pero hay otras películas que es que parece que te has metido a ver una porno… También se ver este fenómeno en muchas otras cosas (he puesto las películas como un ejemplo), pero sería alargar mucho la respuesta a la pregunta.

3.A.2. Bueno, a me parece que con este tema no se aplica opinión, sino explicación científica. Tampoco le he echado tantas horas a informarme sobre como funciona el cuerpo humano ni sobre que hormonas segrega el cerebro cuando una persona siente una atracción sexual por otra. Se podría decir que en cierto modo me hago una idea de que ocurre, pero no soy el más indicado para explicarlo sobre el teclado.

3.A.3 Para mí, la asexualidad supone un gran dilema a la hora de buscar una pareja o compañera de viaje. Porque si que me gustaría poder compartir buenos momentos con alguien a quien pueda querer… En fin, el dilema viene de que esa persona no iba a ser tan fácil de encontrar, porque si acabo con una chica que no es asexual como yo, ella con el tiempo se acabaría frustrando porque querrá tener sexo y yo no voy a querer. Yo nunca he tenido pareja ni nada parecido, pero no digo esto porque si: he escuchado y leído las experiencias de más asexuales y en todos los casos la pareja acaba por romper a no ser que la parte asexual de la pareja se sacrifique (practique sexo aunque no tenga ganas) para mantener a flote la relación. Fuera de lo que acabo de explicar, estoy muy a gusto siendo como soy.

3.A.4. Supongo que, por decirlo de alguna manera, no tengo. Como mucho acabo teniendo que masturbarme de vez en cuando, es lo que tiene cuando tus órganos funcionan correctamente. Admito que no me siento cómodo con ello, pero es como cuando vas al baño a hacer tus necesidades: el cuerpo lo produce y necesita expulsarlo, nada bueno sale de que lo fuerces a que no funcione.

3.A.5. Bueno, yo nunca he tenido pareja, pero supongo que si la tuviera iríamos a hacer cosas juntos, divertirnos, charlar, pasear, algún abrazo, alguna caricia… Vamos, creo afirmar que lo que se suele hacer en una relación cualquiera en la que los dos se quieren, pero sin tener sexo.

3.A.6. ¿Para mí? Bueno, es algo que no me atrae nada practicarlo del mismo modo que no le atrae a un heterosexual tener relaciones sexuales con una persona del mismo género.

3.A.7. Todo empezó cuando una noche nos quedamos charlando 3 amigos míos y yo y surgió el tema de mi falta de interés en todo lo relacionado con el sexo. Entre preguntas, dudas y charlas apareció a través de un juego de palabras la palabra “asexual”. Al día siguiente busqué “asexual” en Google y me topé con AVEN. Leí gran parte de las explicaciones y me sentí bastante identificado con la definición. Fue entonces cuando no me sentí tan solo y raro en ese sentido.

· 3. Sujeto B:

3.B.1. A priori yo diría que sí, que creo que la sociedad está hipersexualizada. El sexo aparentemente es el centro de la vida de un alto porcentaje de la sociedad e indirectamente marca en gran parte la forma de vestir, de actuar, de relacionarse o socializar, de ocio, de salir de fiesta, etc. de la gente. Realmente el sexo está muy presente en nuestro día a día o por lo menos así nos lo hacen creer… si hasta para vendernos un perfume nos desnudan a alguien. Lo que yo no tengo tan claro es que realmente este tan hipersexualizada como parece o si dentro de esa gente que parece que sigue esos cánones sexuales habrá una parte que simplemente los siga por no salirse de la normalidad. ¿Realmente la marca de perfumes vende muchos más perfumes si en el anuncio sale una mujer desnuda que si sale vestida? Si la respuesta es sí, entonces la sociedad está tan hipersexualizada como parece, y si es no, quizá seamos presos de unos estereotipos que todo el mundo parece seguir pero poca gente comparte.

3.B.2. Esto es difícil de explicar para mí. No puedo hablar de algo que ni yo conozco bien. Podría partir de mi definición de atracción que es el sentimiento de admiración y bienestar que te produce otra persona y que provoca que quieras acercarte a ella lo máximo posible. Me imagino que en el caso de atracción sexual habrá un deseo más carnal de “posesión” por así decirlo haciendo que las ganas de acercarse se transformen en ganas de mantener relaciones sexuales, de sentir el cuerpo del otro o cosas así.

3.B.3. Para mí la asexualidad, que es el hecho de no sentir atracción sexual hacía otros, mas que una orientación sexual al final ha acabado suponiendo una forma de vida con una mentalidad más abierta y también más analítica. Por el hecho de no compartir los cánones sociales establecidos hay bastantes cosas que quedan un poco vacías de sentido, como podría ser el caso de la publicidad que la ves y no te hace sentir nada, al final de forma natural se te acaba formando un espíritu crítico diferente al común que hacen que pongas en tela de juicio muchas cosas, estereotipos, la forma de analizar a la gente…creo que tenemos una forma de ver a la sociedad que va más a la esencia, al no tener ese instinto tan marcado por lo físico o lo sexual, que hace que al resto de la sociedad le den arranques de deseo, podríamos decir que mantenemos la cabeza más fría para no dejarnos llevar ante ciertas circunstancias y podemos analizar mejor lo que hay detrás de lo aparente. Por otro lado al pertenecer a un colectivo tan minoritario obviamente aceptamos mejor la diversidad… si dentro de la población que cumple los cánones tradicionales aceptan la diversidad un determinado porcentaje y el resto discrimina, dentro de los colectivos minoritarios por razones obvias el porcentaje de gente que respeta otros ideales, otras formas de vivir y de sentir es mucho mayor, hay más empatía con lo diferente.

3.B.4. Yo soy asexual panromántica, es decir, no siento atracción sexual pero sí romántica y me podría enamorar de alguien sea del sexo que sea.

3.B.5. Nunca me he enamorado asique es otro punto que tampoco podría explicar bien. Pero yo lo entiendo como encontrar esa persona que te complemente, que haga tu vida mejor, con la que compartir, a la que admiras y que te admira, que te conoce al 100% con todas tus virtudes y defectos y a la que tú conoces al 100% y que te crea una sensación de “adicción” a estar con ella. Las relaciones para mí son ese vínculo que se forma cuando sientes la necesidad de no separarte de esa persona que te aporta tanto, no tiene que haber nunca sensación de sacrificio porque realmente te tiene que apetecer ceder en lo que cedas, debe ser algo inconsciente. Creo que es otra cosa que la mayoría de la sociedad no entiende, mucha gente tiene la necesidad de estar con alguien para sentirse realizado y aceptado socialmente y se transforman para estar en pareja y yo creo que primero hay que sentirse realizado solo, sentirse feliz con uno mismo, para tener la certeza de que cuando entras en una relación no es por necesidad sino por amor y que tú solo eres feliz pero has encontrado a esa persona que completa y a la que completas y que juntos vuestras vidas son mejores.

3.B.6. Para mí el sexo no es nada, no tengo ganas de hacerlo o no sé hacerlo o no pienso nunca en ello, no sé, no lo conozco…es como si me preguntas qué es para mí hablar ruso… no sé hablar ruso, no es nada. XD

3.B.7. La primera vez que oí hablar de asexualidad fue porque salió el tema con unas amigas y una de ellas lo dijo, yo más o menos sabía qué sentía pero nunca me imaginé que tuviese nombre ni nada. Miré en Internet y apareció AVEN.

· 3. Sujeto C:

3.C.1. Muy a favor de que cada uno viva su sexualidad como quiera, sin prejuicios, con libertad, y que merezca ser respetado al menos. Como digo yo, problema es cuando repercute negativamente. Desde mi punto de vista la sociedad lo está. Disfrutar del placer sexual y sin ningún compromiso, por la actividad misma, por correspondencia sexual. No lo veo mal si dos personas se comprometen a cierta relación por que buscan exactamente lo mismo, cada uno vive las relaciones como quiera. A lo que yo me refiero es que cuando digo que la sociedad esta hipersexualidad es porque está muy enfocada en el sexo, si en el sexo, en la reciprocidad sexual, en el placer carnal, desviando a la persona, la cómplice de la actividad, la importancia de esta, el cómo se siente o incluso sus sentimientos, puesto que no todos buscamos lo mismo, también cuando alguien solo deposita ese interés sexual en la otra persona, y la engaña emocionalmente para conseguir lo que quiere, si se que sonó duro, pero es así como se mueve la sociedad, no hay otro enfoque.

3.C.2. El sexo está en la mente, su mayor parte. El deseo de actividad sexual o la atracción sexual hacia un género(S) u otro(S), es algo innato, nacemos con una inclinación hacia un género u otro, la curiosidad, lo estético, la orientación sexual no es algo que tú decidas. Despertar el deseo sexual sin embargo si se puede, el sexo como actividad. La libido es otro tema aparte, los hay más, menos o incluso sin nada. Depende de la persona. Atracción sexual y deseo sexual no van unido. Atracción puede incitar al deseo sexual pero no en su mayoría. Hay quienes practican sexo por compromiso, por la actividad misma, o para desestresarse.

3.C.3. Soy prosexual, gris-sexual, estoy en medio camino, entre lo asexual y lo sexual. Supone ser yo misma, no padezco lo que no sale de mi o necesito. Podría llevar una vida normal, no me supone ningún problema. No me interesa el sexo, placer por placer, pero si se da una relación no tendría reparo en comprometerme, a no ser que sea una persona muy libidinosa, o hipersexual, ya que si quiero a esa persona sentiría impotencia conmigo misma por no poder darle lo que no puedo dar, lo que pueda necesitar x persona, entonces me afectaría. Pero de todas formas al igual que yo, no estaría con una persona a la que le importase el sexo en una relación o lo sobrevalorase, para nada, para mí el afectó y los sentimientos mandan, lo importante es ser feliz con esa persona, esto no va de mano con el sexo necesariamente.

3.C.4. Justo cuando leí, “sienten atracción sexual y impulso pero no lo suficiente para actuar en consecuencia” o cuando “disfrutan del sexo en limitadas ocasiones” me reí, ¡Anda pero si soy yo! En el medio de lo asexual y sexual me encuentro, pero también rozo lo demisexual. Disfruto de las relaciones con el sexo opuesto y no necesariamente va el sexo unido. Mi atracción predominante es la estética, la sensual y la afectiva. Deposito otros tipos de intereses al otro, disfrutar de su compañía, y no necesito nada más.

3.C.5. Disfruto de mis relaciones, del afectó a los demás, aunque mi relación u orientación romántica no es estable. Fluyo mucho, y todo depende de mi estado anímico. Soy una persona más bien siendo independiente pero esto no quiere decir que pueda sentir afecto por otros o pasar un buen rato. El amor romántico no lo concibo del todo, siento emociones entre lo afectivo y lo romántico, soy variable y vivo el “amor a mi manera”. El amor no tiene que ser solo romántico, para serlo o no del todo.

3.C.6. Para mi es una actividad, natural y biológica. Pero el interés y la libido va a parte y depende del individuo, de lo que sienta o experimente. El sexo no es malo, es natural, pero a mí no me interesa placer sexual, reciprocidad sexual, placer porque sí, no necesito esa reciprocidad, no me interesa el otro por eso, depósito tengo otros intereses en el otro. Si mantengo un vínculo con el otro. quizás podría interesarme como actividad, o por algún vínculo, aun no lo sé.

3.C.7. Todo empezó registrándome en la comunidad asexual. De ahí partió todo.

· 3. Sujeto D:

3.D.1. Al imperar el capitalismo como sistema político, utiliza métodos de control en la población y uno de ellos es la sexualidad humana, la hipersexualización la encontramos en todo, desde los medios hasta los productos que nos venden ¿por qué hace falta poner un tipo musculoso en un limpiador para pisos? “El sexo vende”, según el capitalismo patriarcal que busca hacer de los cuerpos un producto más. Esto, se va reflejando en el pensamiento y comportamiento social, a tal grado que no solo existe la lencería infantil, sino que hay personas que la compran, el mundo está hipersexualizado desde la venta, ya no se toma como parte de ser, sino como parte de un intercambio comercial entre dinero y servicio.

3.D.2. Si se habla biológicamente, esto depende de feromonas y la reacción cerebral a las mismas. En mi perspectiva, algunos nacen con esta capacidad, otros nacen sin ella y otros más nacen con la capacidad de detectar feromonas, pero sin la capacidad interpretativa que tienen los alosexuales, es decir, todos podemos sentir atracción sexual, y sin embargo, no todos la sentimos y no es una discapacidad o falta de algo, sino, como todas las orientaciones, algo ya dado, sino ¿por qué hay chicos que responden a las feromonas masculinas y no a las femeninas? La atracción no es cosa de reproducción, si bien es algo biológico, en origen, también es algo cultural, y de ahí que seamos “mal vistos” o que no nos crean, pues el ideal supone que todos los humanos la sentimos porque todos los humanos tenemos instinto de supervivencia y por tanto, deseamos perpetuar la especie, pero, eso diría que todos deberían ser heterosexuales cisgénero, el gusto es aprendido, aunque tiene su grado biológico.

3.D.3. Es la orientación (o no orientación, como algunos la llaman) sexual donde la atracción sexual va dirigida hacia nadie, es decir, dentro del gran espectro que son las orientaciones sexuales humanas, nosotros nos hallamos en el extremo donde no existe, existe ocasional o mínimamente. Es una orientación, como cualquier otra, ningún padecimiento, síntoma o enfermedad, es igual que la heterosexualidad, una orientación y punto.

3.D.4. Me pongo la etiqueta de asexual-flexible, es decir, aunque me identifico como asexual, dejo soltura, pues, no sé si en un futuro pueda sentir atracción sexual por alguien.

3.D.5. Soy parte del espectro arromántico, wtfromantic, es decir, me encuentro en la línea entre lo romántico y lo arromántico, y una de las características de esta orientación romántica es la falta de distinción entre amistad y atracción romántica, y aunque una terapeuta me explico que confundo el “amor” con el apego, puedo definir muy bien que existen diferentes tipos de amor, es decir, no siento ninguna complicación por saber que puedo arrobarme filialmente de alguien, es decir, sentir un atracción noromántica pero tipo filial por alguna de mis amistades o de mi propia familia de sangre (por eso digo que tengo más de una mamá) , puedo sentir amor hacia la humanidad y eso me hace respetar a los demás (e incluso sentir empatía), puedo saber que siento amor por mis amistades, pero, a la hora de relacionarme “románticamente”, es un tanto confuso, es algo que no puedo definir, solo sé que es más fuerte que una relación filial, más incondicional que una relación de amistad, pero, no lo suficientemente fuerte para llamarla “amor romántico”.

3.D.6. Definición que han decidido en el mundo médico para diferenciar humanos, por su apariencia genital, cromósica, y que se confunde bastante con el género, ahora también puede ser una actividad biológica, para algunos necesaria y para otros no, a algunos les da placer, a otros diversión, a otros poder. Incluso puede ser utilizado como servicio y fuente de trabajo (claro, cuando es por voluntad propia).

3.D.7. Estaba preocupadx porque toda la vida espere que se me “despertará la chispa” y me atrajera alguien sexualmente, pero, había llegado a los 19 sin “sentir nada”, mi novia de momento me mandó a investigar (preocupada porque como sufrí abuso pensó que tenía algún trauma) , entonces, me encontré con un artículo en inglés que hablaba de personas , que como yo, no sentía atracción sexual, pero podía tener sexo sin problema, ahí leí la palabra “asexual”, seguí leyendo en inglés hasta que encontré que también existía una comunidad hispanohablante, esto fue alrededor del 2010, y al llegar al foro de AVENes vi que había personas como yo (asexuales sexpositive) y fue el primer lugar donde puede entender que no era que tuviera problemas en mí, sino, que era mi orientación sexual y desde ahí ha sido un orgullo decir a los cuatro vientos que soy asexual.

· 3. Sujeto E:

3.E.1. La verdad, si, debido a la presencia que el sexo tiene en los medios de comunicación. En la mayoría de series, películas, canciones, libros, revistas o cuanto medio de comunicación masivo se refiere he podido notar la importancia que toma la temática del sexo en comparación a otras al punto que he visto como el sexo casi se vuelve el tema central cuando el tema originalmente promete tratar sobre otra cosa. Por ejemplo, en Chile, mi país, su cine y series televisivas tienen tramas que giran en torno al sexo, sea este el tema de la trama, nos narran un drama político, pero de todas formas incluyen escenas de sexo como forma de vender un producto que creen que no vale mucho por si solo sin las escenas erótica. En ocasiones el sexo ya es solo el único tema, pues algunos directores creativos ya se dieron cuenta que es lo único que quieren mostrar y ver. Claro, esto es solo ficción de lo que hablo, pero un fuerte reflejo de la realidad que he podido observar en gente cercana a mí.

3.E.2. Creo que no es algo que se construya, sino que es instintivo en la mayoría de las personas, algo que de lo que no se enseña ni inculca, sino algo con lo que se nace. Ocurre de manera inconsciente e involuntaria y esta atracción es tan diversa como las propias personas que la sienten, al menos eso he podido observar desde los grupos LGBTQA en internet.

3.E.3. Falta o muy poca atracción sexual, tan simple como eso.

3.E.4. Me considero en la zona gris de la asexualidad, siento atracción por personas de ambos sexos, más no tengo deseos de tener relaciones sexuales con ninguna de ellas, no tengo fantasías eróticas que los involucren, nunca he deseado coquetear con ninguno, ni siquiera atraer su atención. Por lo mismo jamás he tenido relaciones sexuales en mis 26 años de edad y no me hace falta. Me siento como alguien que gusta mirar, mas no tocar, jeje.

3.E.5. En realidad yo soy arromántica: jamás he podido enamorarme de nadie. He conocido mucha gente y he tenido mis amistades importantes, más no he podido sentir nada romántico por ninguna de ellas, sin embargo, tengo mis ideas de lo que podría ser el amor romántico y creo que es un lazo afectivo importante entre una o más personas (pues también existen los poliamorosos) distintivo de la amistad, ahora confieso que no sabría decir que es lo que crea esa diferencia fundamental ente amigos y amantes, pues jamás lo he sentido. Tampoco sé lo que es una relación romántica, no tengo opinión alguna sobre ello. No obstante, a pesar de no poder enamorarme, soy capaz de amar, pues amo a mi familia, a mis amigos y mi arte (pues me gusta dibujar, escribir y pintar) y sé que son gente y cosas por las que soy capaz de sacrificarme y hacer cuanto pueda por su bienestar y prosperidad. El amor es un sentimiento lejos del egoísmo para mí.

3.E. 6. Nada más que una actividad hecha para obtener satisfacción física. Yo personalmente no lo necesito, jamás lo he practicado porque no me llama la atención al punto que hasta se me hace repulsivo para mí misma y el hecho de saber que es algo estrictamente voluntario se me hace un alivio. Tampoco creo que debería ser un condicionante para el romance, pues yo tengo entendido que muchos hablan del amor como algo incondicional, más el sexo se ha vuelto un obstáculo para muchos, por lo menos así lo leí en testimonios online.

3.E.7. Investigando para comprender más sobre mi propia condición, pero antes me tomó bastante tiempo identificarme como lo que soy ahora, pues leí años atrás en revistas que los asexuales no desean sexo, no tienen sexo, no se enamoraban y no sentían ningún tipo de atracción sexual, siendo este último punto el que me hacía dudar si era asexual o no, ya que yo si siento atracción sexual, pero muy leve, demasiado en comparación a mis amigos hetero, bi y gays. Eso sí, todo lo anteriormente listado fue antes de llegar a AVEN y eso fue simplemente cuando finalmente tuve acceso a internet y decidí buscar una vez más sobre mi condición sexual. Recurrí a varios foros y ellos me mostraron la página de AVEN, después de ello todo quedó más claro.

· 3. Sujeto F:

3.F.1. Es complicado lo que ocurre con la sociedad y el sexo. Por una parte se vende una imagen del sexo como lo mejor que le puede pasar a uno en la vida, pero, a su vez, se critica fuertemente a las personas por la vida sexual que llevan. Esta sociedad es hipersexual y antisexo al mismo tiempo.

3.F.2. El deseo sexual se construye como algo individual, simplemente depende de uno. Tiene que ver con aquello que nos causa placer. La atracción sexual, por otra parte, se construye en relación con un otro hacia quien está dirigida. Es decir, el deseo es el interés en realizar actividades que a uno le sean placenteras (sexualmente hablando), la atracción es el interés de que dichas actividades sean realizadas con determinada(s) persona(s).

3.F.3. La simple no experimentación de atracción sexual. La noción de placer para los asexuales (la cual cada uno vive de diferente manera) está determinada por uno mismo y no por la búsqueda de conexión con un otro. No se trata, como muchos creen, de la posibilidad o no de tener sexo, de hecho hay ases que lo practican, la diferencia es que no se busca conectarse con un tercero en un plano sexual, sino satisfacer un gusto o una necesidad.

3.F.4. Me identifico como grisexual (No siento atracción hacia ningún género, pero hay personas en particular hacia las que sí lo he sentido), escoliosensual (atracción sensual hacia intergéneros ) y panestetique y panarrobative (obviamente también soy arromantique).

3.F.5. Para mí, el amor implica compromiso con el otro, sin perder los espacios individuales de cada uno, los cuales me parecen esenciales para mantener una relación sana.

3.F.6. Una actividad, algo que puedo tener o no tener sin que ello sea un problema para mí.

3.F.7. Por Internet, comencé a buscar información en Internet sobre el tema y me topé con el foro y luego con la comunidad.

AMPLIACIÓN DEL CUESTIONARIO

Debido a que uno de los temas que más interesaba abordar era el de la medicalización, se añadió una pregunta más al cuestionario: “¿Has recibido algún tipo de tratamiento médico por tu condición sexual? ¿Cómo ha sido esa experiencia?”. Esta se envió de nuevo a las personas que habían contestado al cuestionario anterior, a la página de Facebook de la comunidad en español, a la página de inicio del foro de acceso restringido y al foro en la categoría “Preguntas y respuestas sobre asexualidad” en el tema “Testimonios sobre medicalización de la asexualidad” con esta publicación:

Buenas, hace poco pasé un cuestionario para un proyecto personal y he desembocado en otro tema que me parecería interesante abordar. Me refiero al tema de la medicalización de la asexualidad, he leído testimonios de personas que han ido a terapia, psicólogxs, etc. y que relatan cómo esto marcó su vida. Me preguntaba si me podríais mandar vuestros testimonios a mi correo: sonickdjmzk@gmail.com. Mi proyecto no pretende estigmatizar la asexualidad. Al contrario, dar una visión muy positivista sobre ella. Muchas gracias. ¡Un abrazo desde España!

La publicación ha tenido 43 visitas y 2 respuestas. Una respuesta es del usuario Alex27 que pregunta qué es eso de la medicalización y otra de Patriciagr que responde a Alex27 y se ofrece a buscar testimonios. A través del Facebook no se ha recibido respuesta alguna. Por el correo, se han recibido las siguientes respuestas:

· 4. Sujeto B21:

¡Hola! Pues yo, por suerte, en este punto no te puedo aportar mucha 21 “4. Sujeto B” quedaría como 4.B. información, nunca he recibido ningún tipo de tratamiento, ni psicológico, ni de medicación ni nada. A decir verdad, nunca he hablado sobre esto con ningún médico…nunca se me ha pasado por la cabeza tratarme. En mi caso cuando lo hablé con mis padres y mis hermanos o incluso cuando ha salido el tema con mis amigos nunca nadie me ha dicho “Oye, María, deberías ir a un médico” ni nada por el estilo. Así que hasta que no llegué a AVEN ni me había planteado que la gente buscase tratar la asexualidad y aluciné con las escabechinas que les habían hecho a algunos los médicos y psicólogos.

Me parece muy interesante y acertado que abarques este tema porque la verdad es que hay mucha gente con historias increíbles en este sentido. No tengo mucho más que decir, cosa que en este caso me alegra jajjajjajajaj

· 4. Sujeto D:

No he recibido ningún tratamiento por mi orientación, sin embargo, he asistido a terapia con dos diferentes psicólogas, las cuales no entendieron mi orientación.

En el primer caso yo aún no conocía el término asexual, por lo tanto, cuando se me preguntó si sentía atracción sexual por hombres o por mujeres, no supe responder, a lo que la psicóloga pensó que a) ocultaba homosexualidad o b) tenía depresión, lo tomó como un síntoma, aunque sí presento distimia, es diferente, debido a que no tuve una disminución en mi líbido, sencillamente, nunca presenté atracción sexual (normalmente no la presento, por eso me etiqueto como asexual-flexible), y en ese momento no era de mi interés experimentar actos sexuales, pero la distimia no ha hecho variar ni mi orientación ni mis prácticas sexuales, por lo que mi asexualidad no debió tomarse como un síntoma.

En el segundo caso, la segunda psicóloga, no entendió mi gran etiqueta: asexualflexible, wtfromantic (parte del espectro arromántico), panaestetic-afective, no, para ella solo era una persona bisexual con un complejo de Edipo que afectaba “mi sexualidad”, por lo que también abandoné la terapia. Probé con la musicoterapia, en donde ni mi género ni mi orientación importaban, solo mis experiencias, y la sanación con conflictos interiores.

· 4. Sujeto E:

Ser asexual es una orientación más no debe confundirse con ser impotente pero tener deseo sexual, los asexuales no tenemos interés en el sexo. No somos enfermos y no queremos cura, somos felices siendo quienes somos. No se nos debe confundir con aquellas personas que siente excitación/deseo sexual pero no puede practicar el sexo. A nosotros el sexo no nos interesa lo más mínimo y nos gusta ser como somos.

Muchos han ido sexólogos/psicólogos porque constantemente se nos bombardea con la lujuria y los anuncios relacionados con sexo y porque en el día a día es lo único que se habla. Yo fui a un sexólogo y lo dejé porque me estaba destrozando la vida.

 Lo que queremos es que se nos respete y no se nos diga constantemente que es porque no nos han follado bien… No queremos curas, simplemente queremos que se cure a la sociedad y nos acepte siendo quienes somos.

· 4. Sujeto F:

No, no he recibido tratamiento alguno, pues mi condición no ha sido tomada en serio como para llegar a esos términos, creen que es un capricho que se “curará solo”, por lo que he sido afortunada de no recibir ese tipo de intervención.

· 4. Sujeto G:

No, por suerte mi madre lo ve como algo de lo más normal y no me han presionado, ni ella ni nadie, para realizar ningún tipo de terapia o tratamiento médico. A través del chat del foro de acceso restringido, se habla por privado con Baikal-B y Patriciagr. ·

4.1.22 Conversación con Baikal-B: 22 Como para los apartados anteriores, se han utilizado letras, estos dos apartados de conversación se nombrarán con números.

Baikal-B: Hola por aquí.

Baikal-B: Esto ya es un poco más privado.

Baikal-B: Me parece bien tu propuesta, pero a la vez tengo un punto de recelo.

Baikal-B: Prudencia.

Baikal-B: Es que lo de la medicalización es un tema delicado.

Baikal-B: Y no, no es una enfermedad, pero no todo el mundo lo tiene tan claro.

RiotGrrrl: Lo sé, lo sé, por eso lo lanzo sin mayor pretensión

Baikal-B: Y aunque no mucho, a veces ha habido un poco de “roce” por ese asunto.

Baikal-B: Deja clara tu posición “inocente” y que no vas a intentar “probar” que la asexualidad es una enfermedad.

RiotGrrrl: Entiendo, que ya en sí mismo la palabra medicalización conlleva una connotación

Baikal-B: La administración no te va a poner pegas, solo es para que nadie se haga malos entendidos.

Baikal-B: A lo de pensar que si alguien estudia sobre esto es porque “hay algo”.

RiotGrrrl: Te dejo el enlace por aquí porque por el otro chat no me deja acceder

RiotGrrrl: <a target=”_blank” href=”http://asexuality.org/sp/comunidad/foro/asexual-qa/299-testimoniossobre-medicalizacion-de-laasexualidad# 2795″>http://asexuality.org/sp/comunidad/foro/asexualqa/ 299-testimonios-sobre-medicalizacion-de-la-asexualidad#2795</a>

· 4.2. Conversación con Patriciagr:

RiotGrrrl: Hola. Muchísimas gracias por las respuestas y por contestar en el tema que abrí^^

Patriciagr: De nada, es un placer!

RiotGrrrl: Hola ¿Has encontrado testimonios? Yo no he encontrado mucho por el foro y el usuario. Baikal-B me escribió por privado para decirme que la medicalización es un tema que hay que tratar con mucha prudencia, así que no creo que me conteste nadie más xD Un saludo.

Patriciagr: Sí, me contacté con tres personas. Quedaron en escribir, el problema no solo es la prudencia, sino lo que significa para la persona enfrentar ese pasado, te lo digo yo que lo llevo a cuestas. Yo te contaría; pero para mí es una herida abierta. El pasado es una carga; muchos me han dicho que lo suelte, pero son cicatrices…lo único que se llevan en el alma.

RiotGrrrl: Claro, lo entiendo perfectamente. Muchas gracias por ayudarme Te mando mucho ánimo desde Madrid (España).

asexual_aceday

Anuncios