¿Son los asexuales unos amargados?

Los asexuales, por el hecho de ser asexuales, no son unos amargados deprimidos. Es como decir que los que sienten atracción sexual, llamados alosexuales en el colectivo asexual, por el hecho de sentir atracción sexual son unos extrovertidos dicharacheros. Un sinsentido, vamos. Ligar la orientación sexual y la personalidad es un absurdo.

Lo mismo que entre alosexuales hay gente más abierta, alegre y otra más reservada e introvertida; otro tanto puede decirse de los asexuales. Hay quienes son más tranquilos y callados, y quienes son más animados y extrovertidos. La orientación sexual no condiciona la personalidad.

¿Pero los asexuales no echan en falta el sexo? ¿No les pesa no entusiasmarse con el sexo en pareja? ¿No envidian a los alosexuales? La respuesta es sencilla: no. Su asexualidad, la falta de atracción sexual, no les supone un problema.

¿Pero cómo es eso? ¡Es imposible! No, no lo es. Pongamos una hormiga y una araña. La hormiga tiene seis extremidades, la araña ocho. La hormiga no envidia las ocho extremidades de la araña, no está triste por tener seis extremidades y no ocho. No echa nada en falta, no lamenta nada. Ella es una hormiga, no una araña.

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Y a la araña le costará entender que la hormiga no prefiera tener ocho extremidades si se empeña en pensar que las hormigas tienen que sentir como las arañas, querer y desear lo mismo que las arañas.

Las arañas son felices siendo arañas y las hormigas siendo hormigas. Los alosexuales son felices con atracción sexual; los asexuales siguen siendo felices sin atracción sexual.

Baikal Balkash 

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