Comunidad

“Yo solía pensar que era la persona más extraña en el mundo, pero luego pensé, hay mucha gente así en el mundo, tiene que haber alguien como yo, que se sienta bizarra y dañada de la misma forma en que yo me siento. Me la imagino, e imagino que ella también debe estar por ahí pensando en mí. Bueno, yo espero que si tú estás por ahí y lees esto sepas que, sí, es verdad, yo estoy aquí, soy tan extraña como tú” Frida Kahlo. 

Llegué a la comunidad el 2 de mayo del 2012, a media noche. Fui la usuaria número 831.  Recuerdo que hacía frío y mi panorama era desolador. Ya me había cansado de dar vueltas sobre el mismo asunto una y mil veces. El “qué soy” y “qué me pasa” estuvo presente desde mi adolescencia y se profundizó en mí adultez. Estuve mareada durante años. Nunca pedí cura, yo siempre quise aceptación. Que alguien me comprenda; entienda lo que intentaba explicar, una mano, un te entiendo, un te acepto, algo que me haga parte de ese mundo que llaman “normal”. Mundo del que me sentí excluida.

Voy a decir que luego de muchos machucones, a mis treinta y dos años, al fin había encontrado eso que tanto buscaba. Alguien dijo con voz franca “decime que es normal” y me abrió un mundo de posibilidades para volver a confiar no sólo en mí, también en los demás.

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Contemplo el recuerdo de una noche lluviosa, aroma a café y gusto a helado de limón y chocolate en mi paladar. Estaba nerviosa y di muchas vueltas antes de entrar a AVENes comunidad. Me preguntaba qué me iba a encontrar ¿Sería más de lo mismo? ¿Mi psicóloga se volvió loca? Claro que lo llegué a pensar; lo primero que visité fue un tanto bizarro y extraño. No era propio de mi, de mi idea sobre la sexualidad. Vi una postura desencontrada a la mía; pero lo mio era mucho más que una postura; yo siempre lo percibí así. Ahí estaba la comunidad; parecía diferente. Gente sencilla, algunas publicaciones e imágenes, algo solitaria. Seguía con mi eterna duda de si entrar o no entrar.

Una palabra o dos rondaban mi cabeza; una comunidad se hizo presente y el miedo a lo nuevo me hacía dudar. Raro, pero siempre me consideré una persona con coraje para enfrentar lo nuevo. Palabras enigmáticas “Asexual” “Arromántica”. Nunca las escuché antes y mi psicóloga la pronunciaba ahora por primera vez. Después de un rato, y entrada a la madrugada me dispuse a comenzar mi aventura.

Sí, así de significativo fue, puedo recordar a quién encontré en el chat esa madrugada, sus primeras palabras para animarme, palabras de bienvenida, una muestra sincera, una mano amiga y una luz en la que por fin supe que hallé lo que busqué durante años; una respuesta, gente igual a mí, un tesoro, mí casa, visibilidad. Y después de tanto caminar al fin me encontré.

Patriciagr

 

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