Asexuales unidos – Testimonio de una asexual heterorromántica

Artículo original en italiano en Marie Claire Italia

Traducción: Ene

Miércoles, 30 de enero de 2013

¡Asexuales unidos!

Llevo dos semanas en la página de contactos y ninguno me ha preguntado qué llevo puesto mientras chateamos. Ni tampoco nadie ha expresado el deseo incontenible de vernos en persona en la vida real. Debería habérmelo esperado, desde que me registré de incógnito en Acebook, donde encuentras asexuales de todo el mundo. Elegí esa plataforma porque tiene más de 10.000 inscritos y es gratis y su nombre suena familiar pero también está el sitio en inglés Platonic Partners, Asexualitic y el foro oficial de la comunidad:AVEN (Asexuality Visibility and Education Network).

Sí, parece que hay gente que no siente ninguna atracción sexual y es feliz así, hay una gran cantidad. En torno al 1,05% de la población, dice un estudio del profesor Anthony F. Bogaert publicado en el Diario de Investigación del Sexo (Journal of Sex Research) en 2004. Pero ves a saber qué está sumergido en los datos. Y de hecho, aquí interviene David Jay, de 30 años y de San Francisco que en 2001 fundó AVEN y ha visto multiplicados sus usuarios inscritos (hasta 41.600 en el presente en EEUU -80000 en febrero de 2016-, más todas las “costillas” en otros países, incluida Italia) y el interés en el tema. El 27 de enero, Jay y su equipo estarán en Atlanta en Creando Cambio, la conferencia sobre la igualdad LGTB, con la misión de obtener la aceptación pública de la asexualidad como cuarta orientación sexual. Vale, puede sonar paradójico, en una sociedad sexo-céntrica en la que se habla del 69 y la orgía como si se pidiera <<¿Cuánto azúcar?>>, el modo más lógico para exprimir el derecho a no querer saber de Eros, es obtener el estatus de minoría sexual.

¿Cómo se descubre y se declara uno As (”Ace”, la abreviación de asexual, completado con el símbolo internacional del as del juego de cartas)? Date cuenta si los ves por ahí: los otros símbolos de reconocimientos son un anillo en el dedo del medio (corazón) de la mano derecha, una bandera con franjas negra, gris, blanca y lila y un trozo de pastel, con la feliz declaración anónima: “¿Entre el sexo y un trozo de pastel? Ciertamente elijo el pastel.” Se lo pregunté a Alice, estudiante de Roma, artista, delgada y guapa, heterorromántica y una de las administradoras de AVEN Italia. “Mi recorrido comenzó en torno a los 12-13 años. Mis compañeros comenzaban a hablar de sexo en un nivel teórico y yo no entendía. A los 15 años, algunos de mis compañeros tuvieron sus primeras relaciones sexuales y ahí empecé a tener serias dudas: Estaba en medio de mi fase hormonal, crecí visiblemente en estatura, sin embargo…¿Nada de estímulos sexuales? No. No podía concebir cómo el sexo podía ser placentero o una actividad útil para cimentar una relación sentimental. Me dije que tal vez después de encontrar la persona adecuada las cosas cambiarían. Después de 17 años tuve mi primer novio, le quería mucho, fantaseaba sobre el día en que nos casaríamos y viviríamos en nuestra casa y todas las experiencias que compartiríamos pero el sexo no era parte de mis pensamientos, nunca. Al contrario, sí que era parte de sus pensamientos y la presión creció desmesuradamente en nuestra relación, hasta que se rompió”.

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En las página de contactos Ace se encuentran normas básicas para la interacción entre asexual y alosexual. Porque una de las cuestiones espinosas es hacer entender a la pareja con pulsión que amor hay mucho pero que de sexo ni hablar. “Diferentes personas que conozco han tenido relaciones para no perder a la persona amada”, dice Alice <<y no tuvieron una buena experiencia. Pero la “culpa” no es de ellos ni de sus parejas. Un asexual que hace esta elección, en general, es indiferente al acto. No siente ni interés ni aversión, lo ve sólo como un modo de hacer feliz al otro. Me pasó también a mí: acepté unos preliminares y no fue repugnante pero tampoco interesante. ¡Prefiero los abrazos!

Si estás pensando: “pobre chica, aún debe crecer” o que “qué ternura, quizás sea lesbiana” o “criatura, debe haber sufrido un trauma”, atención: vuestros comentarios pueden estar entre los mitos y otras cosas ignorantes que la gente dice a los asexuales. Pero mientras que la gente común pensemos esto, siempre tenemos tiempo de rendirnos y así sucesivamente. Cuando por el contrario, se meten psicólogos la cuestión puede desencadenar un alboroto. En mayo de 2013 sale en EEUU la quinta edición revisada del Manual de diagnóstico estadístico de los trastornos, llamado DSM, desde 1952 la Biblia de la psiquiatría mundial. ¿Y a que no adivinan qué? La carencia de calentura es catalogada bajo el Desorden del Deseo Sexual Hipoactivo. Desde que se anunció la revisión, el grupo de AVEN, soportado por estudios científicos, conduce su lucha con peticiones a la Asociación Americana de Psiquiatría (American Psychiatric Assotiation): pide que la asexualidad, como orientación natural, que a diferencia de la patología no “causa fuerte estrés”, venga explícitamente excluida de la definición. No es sólo un tecnicismo teórico. Es la vida real. Hasta 1973 también la homosexualidad era considerada un trastorno mental. Y a pesar de los tropecientos de kilómetros recorridos, la tendencia a “curar” comportamientos considerados desviados de la norma, se propaga…Alicia lo sabe bien: <<He hablado con mis padres y me han propuesto ver un psicólogo para “poner remedio” a mi situación aunque yo estaba muy bien así. Acepté para demostrarles que no tengo problemas con la confrontación directa. Fui a las sesiones durante dos meses pero la situación, como era previsible, no ha cambiado un ápice>>.

Uno de los chicos con los que hablé en Acebook era gris-a (“grey”). No el Grey de las famosas Sombras de Grey. En el entusiasmo idealista de la neo-naciente orientación. Losas (“ace”) son abiertos a todos y hacen de la fluidez una característica clave. Su comunidad abarca, entre otros, los románticos (que tienen relaciones sentimentales: hetero, homo, bi o pan), los arrománticos (sólo amigos, por todos los cielos), los demisexuales (aquellos que no son tan inclinados pero después de haber formado un vínculo emo-cerebral sólido empiezan a tener picores) y los gris-asexuales, apunto. Hombres y mujeres que viven en cualquier parte entre el deseo y la paz de la mente, que muy raramente se arriesgan a retozar entre las sábanas o que una vez lo hicieron y hoy por hoy no más. No parece muy diferente de ser soltero o estar desilusionado o concentrado en algo vital que no deja tiempo para emocionarse a cada paso ¿no? (Respuesta de AVENes: No, no tiene nada que ver una cosa con las otras y los gris-asexuales son perfectamente capaces de emocionarse y su vida sexual puede ser activa perfectamente. Estas últimas oraciones mejor te las hubieras ahorrado)

Lo bonito es que para ellos atravesar una de esas fases es normal y sacrosanto. Una certeza: Los ases reunidos en línea están dispuestos a acogernos y a aceptar cualquier auto-etiqueta que ayude a estar en paz. No sé si esta indefinición es buena para la causa de identificación y reconocimiento del grupo. Pero para mí, como estímulo para permanecer en el chat aún un poco más, funciona muy bien.

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