Retorno de Narnia

Tengo casi 25 años, y desde los 12 tomé mi primer boleto para salir de Narnia. Y es que la temida “salida del closet” no es algo que se vive una sola vez, sino que hay situaciones que te hacen retornar a Narnia, o personas a las que parece que les tienes que enseñar tu pasaporte para que entiendan que no eres habitante activo, sino que solo estuviste de turista.

 

Ojala bastará salir del closet una vez para dejarle claras tus etiquetas a la personas curiosas o a las personas que les interesa, pero, no es así, muchas veces tendremos que salir del closet, dar explicaciones, información, incluso soportar discusiones que a veces no son del todo fértiles.

 

Salir del closet, dar la cara, ponerse la etiqueta, y aún más difícil, hacer activismo, es algo que no cualquiera es capaz de hacer, sin embargo, vale la pena, ¿por qué? Porque con esto se logra hacerle el viaje más sencillo a otras personas. Si hace algunos años David Jay no hubiera hecho el trabajo por darle visibilidad a una palabrita, “asexual”, ¿dónde estaríamos ahora? Seguramente varios de nosotros estaríamos esperando esa “madurez sexual”, sin problemas mayores, tal vez la frustración nos llevaría a terapia, lo cual haría mayor la discriminación y nos colgarían la etiqueta de enfermos en lugar de la de nuestra orientación.

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Cuando tenía 12 me dio por creer que la etiqueta “bisexual” me calzaba bien, la usé en mi mundito de internet, gente externa a mi familia me conoció mejor, pero, me decían “en algún momento sentirás atracción sexual”, supuse que por mi edad era temprano para sentirla, pero no para denominarme bisexual, más tarde, a los 14 años decidí contarle a mi madre de esa etiqueta, no lo tomó bien, siendo la persona con la que más hablo, me cortó comunicación por tres días, no fue fácil, pero eso me impulsó, ahora madre y amigos me conocían como una persona bi… hasta que cumplí 16 y conocí a un chico trisexual (polisexual), supe que a) seguía sin aparecer la atracción sexual en mi vida y b) era algo más que bisexual, así que adopté la trisexualidad… “lo hacen por llamar la atención”, decían, pero no, la verdad es que cada vez me identificaba y me dejaba de identificar con cuánto término me pasará por delante, ¡nunca entendía nada! , ninguno me describía al 100%, aunque, podía entender a las personas.

 

Y ahí estaba, la persona de 19 años con novia homosexual experimentado la “vida en pareja”, entonces, un artículo sobre anorgasmia me llevo a una palabra “asexual” en inglés, a la vez, una unidad de aprendizaje me enseñaba la palabra “queer”, leyendo, llegué al foro de REVA, no sabía si era asexual o tenía una falta de maduramiento sexual, pero, gracias a la labor de los activistas que dan la cara, de las personas que informan –que fue una suerte encontrarlos en el mismo continente, puesto que compartían algunas cosas que vivo como persona de nacionalidad mexicana, familias tradicionales, etc- , encontré que la sexualidad es fluida, y que mi orientación perteneciente a ese espectro iba de la asexualidad a la grisexualidad, también supe de ese espectro entre lo arromántico y lo romántico, leyendo me enteré de mi propia orientación, y por primera vez, las etiquetas me calzaron.

 

Asexual sexpositive – panwtfromantic , ¡lo mejor! Puedo usar las etiquetas cuando yo quiera, como yo decida, y soy feliz de usarlas porque puedo dar la cara por otras personas que se identifican conmigo, para que otros asexuales sexopositivos vean que no están solos, que ser asexual no implica ser célibe ni antisexual ni frígido ni enfermo, que puede sentir atracción de cualquier tipo hacia cualquier persona sin importar el género (pan) o que puede vivir en la confusión entre lo romántico y lo arromántico (wtfromantic) y que no es que esté confundido, indeciso, inmaduro, solo es su orientación, una que cuando encuentras a tu pueblo lejos de Narnia ¡te hace infinitamente feliz!

 

Tenía 23 años cuando salí del closet “oficialmente” con mi padre, con mi madre, en mi género, no binario, lo cual me pareció muy difícil, lo más difícil de salir del closet, es ese miedo a no ser aceptado por las personas que te aman, porque no basta la tolerancia, uno quiere saber que la otra persona no ha cambiado su sentir por ti, seas quién seas, con la etiqueta que hayas preferido tener. Asexual, a mis padres aún les cuesta procesar que existe, sexopositivo, les parece bastante contradictorio, pan, esa palabrita les cuesta, aún genera fricciones, bastantes, pareciera que no importa si soy “queer” o soy “asexual”, pan, es lo más pesado para ellos, de todas mis etiquetas.

 

Me dio miedo salir del closet, hice una carta, tenía dinero para salir corriendo, o si me corrían, por suerte, para mí, con todo y mis miedos, no hubo problema con mis padres, me han dejado vivir, cuestionando a veces, con dudas, con miedos, pero me siguen viendo como la misma persona, los problemas que tenía la “hija” narniana, son los mismos que tiene la persona libre.

 

Estar fuera de Narnia, es el único modo de vivir.

Az; activista asexual mexicano

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