Tóxicos

Escrito por: Mey Chan

Para esos seres especiales, que se despiertan con ganas de ser asexuales y al día siguiente deciden que mejor ya no lo quieren ser. »No digas que me entiendes, hasta que realmente vivas lo mismo».

  • No podría vivir sin que me digan fenómeno o enfermo.
  • Amo que pongan en duda mi «verdadera» orientación sexual.
  • Me encanta que me inventen traumas y pregunten si fui violada de chiquita.
  • Me gusta que piensen que me cansé de estar cogiendo personas a lo pendejo.
  • Amo que mi pareja me obligue a tener relaciones cuando no lo deseo.
  • Ser mandado a terapia «correctiva» por un trastorno que no tengo.
  • Me fascina que mi familia me cuestione y me envíe al doctor a chequear posibles «problemas» por hablar sobre mi orientación.
  • Que no me crean.
  • Que me resten humanidad.
  • Que duden de mi palabra, que estoy bien y no necesito ayuda.
  • Ser sometida a estudios para que mi comunidad sea visible.
  • Que no me dejen ser yo.
  • Me gusta que mi propio grupo LGBTQ+ me llame indeciso, closetero, sufrido, emo y victimista.
  • Amo escuchar que me digan que me apropio de su colectivo
  • Que no sufro discriminación cuando ellos ya me están discriminando «¿Sufrir? ¿tu? ¡Vamos! Ustedes no sufren, solo quieren llamar la atención» «La asexualidad no existe, eso es un invento del «posmodernismo».
  • Me fascina la violencia que me propina mi pareja por «no servir como mujer».
  • Es hermoso que mi pareja me engañe con alguien menos «frígida».
  • ¿Burlas? También me gustan. No podría vivir sin ellas.
  • Que me inventen un trastorno y me mediquen.

Cuando eres tan superficial para decir que uno elige su orientación sexual, que eliges ser asexual, es como si declararas lo anterior. Lo que habla nuestra comunidad, sus voces son lo que mencioné, lo que acabas de leer. Estos son los testimonios de miembros de la comunidad asexual. No elegimos nuestra orientación, la asexualidad es parte d lo que somos. Tal vez no seamos «discriminados o violentados» de igual forma, pero sufrimos una violencia  silenciosa que no muchos comprenden.

Reconocerse asexual es un proceso, tanto de autodescubrimiento y aceptación como en algunos casos d negación. NO ES ALGO PARA TOMARSE A LA LIGERA, sabiendo lo que nosotros vivimos dentro o fuera de la comunidad es suficiente como para que alguien llegue diciendo que uno escoge ser heterosexual un día y al otro día asexual, o que «no deseamos lo suficiente fuerte o somos débiles de mente para no volvernos heterosexuales cuando queramos».