ASEXUALIDAD, REVOLUCIÓN SEXUAL O REVOLUCIÓN AMARILLISTA

Desde ya hace un tiempo, en redes sociales, se nos ha estado bombardeando con la idea de que la Asexualidad es la nueva revolución sexual, o la liberación sexual del siglo XXI.

La asexualidad no es una revolución sexual, así como la homosexualidad nunca lo fue.

La asexualidad, es una sexualidad o la falta de la misma, que siempre existió y necesita ser reivindicada y vista como una sexualidad;  en todo caso igual  a la homosexualidad, bisexualidad o heterosexualidad  pero simplemente  no se le había asignado un nombre como tal, hasta  casi finales del siglo XX, que se le dio un nombre propio y se le quito el diagnóstico  y status de enfermedad.

Si, en su momento la homosexualidad fue tachada de trastorno y/o enfermedad, nuestros días aún se sigue manejando por muchos lados la asexualidad de la misma manera. Vamos casi en el mismo orden con el que avanzó la comunidad gay, pero quiero creer que para nuestra suerte, va más rápido.

Dicho esto, recapitulemos que la liberación sexual que comenzó desde los años 50, tuvo su apogeo en los 70 con el amanecer de más métodos  anticonceptivos, dándose un auge en liberación sexual (femenina) en sí, para ambos sexos.  El propósito de dicha liberación, buscaba dejar atrás la moral conservadora y religiosa de las relaciones sexuales, buscaba  ‘’des estigmatizar’’ al cuerpo humano y su desnudez, normalizar parejas de diferentes sexualidades, entre otras cosas.

Fue un movimiento que a pesar de sus logros y avances aun hasta nuestras fechas se perciben las consecuencias. Fue un movimiento por la liberación (incondicional) sexual del ser humano, no de las orientaciones en sí, ni exclusivo de la mujer, ni exclusivo del hombre. En pocas palabras, era un movimiento en pro de las relaciones sexuales (consensuadas) entre personas.

Cuando se comenta que la Asexualidad es la nueva revolución o liberación sexual, no hacen más que volver amarillista nuestra situación. Esto no se trata de un movimiento que busca prohibir o regular las relaciones sexuales, o ‘’abrirle los ojos’’ a las personas que se han hecho ‘’adictas al sexo’’ por la mercadotecnia. No se trata de atacar a los hombres por  ‘’poco románticos’,’  no se trata de prohibir a la mujeres expresar su sexualidad por aquello del patriarcado. No se busca atacar a las personas sexualmente activas, no se trata de hacer a nuestras parejas sucumbir ante nuestra falta de atracción, (como si esto fuera un método de control de población illuminati) o un método de control sobre nuestra pareja.

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No es un movimiento,
es una orientación o la falta de la misma que ha estado presente en la humanidad desde ya hace tiempo y hasta finales del siglo pasado tuvo un nombre como tal. Ya no más categoría X, individuos X, ya no célibes sin siquiera serlo, ya no abstemios de algo que ni siquiera somos capaces de abstenernos, simplemente asexuales. Personas que no experimentan  atracción sexual, pero perfectamente capaces de procrear o disfrutar el sexo con o sin alguien de por medio ¡¡Nuestro cuerpo funciona igual al de muchos!! . Nuestra sexualidad tiene un rico y variado espectro.

No que no se vale, es tratar de hacer una postura negativa como absoluta, la postura de la comunidad asexual siempre ha sido entre neutra a positiva en relación a las prácticas sexuales, mientras que en posturas negativas hemos visto  que han hecho pasar su ideología o visión  de asexualidad como absoluta. Para nuestra mala suerte esta es la que da rating a los medios con resultados como: ‘’Asexuales, la nueva moda’’, ‘’Asexuales, la nueva revolución sexual’’, ‘’Hombres asexuales, cuando te da miedo ser pasivo’’, ‘’En un mundo hipersexualizado, surgen los asexuales’’ ‘’Mujeres asexuales, el nuevo feminismo’’, no surgimos, no nos convertimos, simplemente nos descubrimos a nosotros mismos.

Las orientaciones no deberían ser mezcladas con las ideologías (sobre todo personales) por el bien de cada orientación, así como nuestra orientación tiene diferentes posturas respecto al sexo, simplemente mezclarla con una ideología y difundirla como absoluta, nos quita visibilidad y nos hace circo para los medios,  de esta forma se dan todas esas noticias, comentarios o declaraciones amarillistas. Por gente que busca “el momento de éxito” y no el bien común. Nuestra visibilidad debería ser por y para el bien común; nunca apoyada en causas individualistas y poco empáticas que no contemple el bienestar del otro. Somos una comunidad y se debe actuar como una comunidad.

La asexualidad, tiene el mismo objetivo que la comunidad LGBT+, la aceptación, reconocer que hay individuos que pasan de largo la ‘’necesidad’’ del sexo y ya, en muchos casos ser libres de acceder o negar las relaciones de pareja sin sufrir de violencia o discriminación, pero esto es un sentido común humanitario. No debería verse apoyado, disfrazado o mermado por algún otro movimiento socio-cultural, ya que varían de persona a persona y dependen de la visión de la misma.
Carmén, Madrid

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