SOY

Escrito por: Citlally Ruiz

SOY SEXOPOSITIVA

Hace años escribí “chica mala”, escondida en una máscara, puesto que aún tenía problemas con mi cuerpo y su sexualidad. Sufrí abuso a los 17 años,  en ese momento no es sólo que fuera “virgen”, aún no sabía cuál era mi orientación, tenía muchos problemas de autoestima, y estaba en un total autodescubrimiento, en mi vida había tenido un faje y jamás nadie se había sentido atraído por mí, con todo eso fue muy difícil y me costó años afrontar lo que había sucedido, porque incluyó un aborto involuntario. Aún no terminaba de aterrizar y volví a sufrir un intento de abuso a los 22 años, pero en esa ocasión pude salir librada gracias a la ayuda de algunas personas. Y no, mi asexualidad no tiene NADA qué ver con los abusos que sufrí.

Nunca he sido mojigata, me tomé mis primeras nudes alrededor de los 16 años, siempre me llamó la atención el exhibicionismo en redes sociales, pero, era demasiado insegura de mi cuerpo como para hacerlo, esas fotos jamás se las enseñé a nadie, pero claro que me provocaron un tipo de placer. Como cualquier adolescente conocía mi cuerpo y sus sensaciones, pero tampoco era como que fuera un tema muy importante o algo que quisiera compartir con alguien.

Fue hasta los 17 años que alguien sentía un gusto por mí, teníamos una amistad con derechos, consensuada, en realidad no sabía cómo manejar nada, pesé a que me había “enamorado” previamente jamás había sido correspondida por lo que tampoco era cómo que supiera cómo manejar la atracción de otra persona, pese a que yo no le correspondía, decidí vivir las emociones que lo mismo me provocaba. Un día esa persona me comentó que había tenido una ITS (Infección de Transmisión Sexual) por lo que quedo muy claro que si bien podía besarme y abrazarme, no podía acariciarme ni tener sexo conmigo, él estuvo de acuerdo con la regla y pude vivir esa experiencia sin mayor problema, yo bien sabía que había atracción sexual  de su parte, pero por mi lado no la tenía.

Dejando de lado el abuso sexual, mi experiencia tal vez no hubiera sido muy diferente, a los 18 una amistad que era médico me comentó el término “inmadurez sexual”, eso explicaba algo, ¿por qué pesé a que yo tenía deseo sexual, era capaz de sentir placer, disfrutaba de mi cuerpo pero no me sentía atraída sexualmente por nadie? Desde los doce años tenía conciencia de que no me importaba el género de las personas que me gustaban física o emocionalmente, pero no sentía ningún tipo de atracción sexual, aunque el tema me generaba cierta curiosidad, en realidad sentía que mi edad aún era bastante pequeña como para preocuparme, era parte de esa teoría de “cuando sea más grande”, “cuando llegue la persona indicada”, etc.

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A los 19 decidí, en respuesta del abuso , comenzar un tipo de vida sexual alejada por completa de las emociones, fue una pareja sexual que a la vez era una especie de vínculo emocional quien comenzó a preguntarse por qué yo no podía llegar a un orgasmo con ella, su teoría era que no me atraía sexualmente lo suficiente, y como no éramos una relación precisamente cerrada quería que yo experimentara con más personas para saber cómo era y cómo se sentía un orgasmo; yo no quería, y ella no se dio por vencida y comenzó a investigar, hasta que dio con dos términos “anorexia sexual” y “asexualidad”, a ella le sonaba similar a mi situación, me hizo leer la nota y por suerte era una nota con un enfoque sobre la asexualidad nada anti ni elitista, sólo explicaba que era la falta de atracción sexual, tal como lo experimentaba, a mí no me costaba nada tener experiencias sexuales, y sentir placer, no le tenía miedo a mi cuerpo, pero no sentía atracción sexual.

Cuando comencé a ver la comunidad me enfrenté con muchísima gente antisexual, con muchísima gente religiosa, gente moralina, y muchas personas que no entendían cómo podía ser capaz de tener sexo, de no tenerle asco, de interesarme por las sensaciones, de tener curiosidad si no era una persona que sintiera atracción sexual. Salí por un tiempo de la comunidad, pero por suerte me encontré a personas como Patricia, que me hicieron volver y sumarme a proyectos, porque entendí que si bien había algunas personas como yo, no había activistas como yo, en ese momento era impensable que una modelo erótica se declarara asexual, que una exhibicionista lo hiciera, yo decidí dar un paso por todas ellas,  y me alegra mucho ver más personas prosexuales dando voz a nuestra comunidad.

Respecto a la postura sobre el sexo, recordemos que entra dentro de la pirámide de necesidades básicas humana, aunque claro, no es una necesidad de vida o muerte como comer, pero, para algunos puede ser algo necesario, algo agradable, siempre que estoy echando relajo con otros asexuales les digo que el sexo aporta a mi vida lo mismo que aporta la bebida o cualquier sustancia que altera, es un placer, pero me da exactamente lo mismo tener sexo que pasar una noche bailando y bebiendo, es algo divertido, algo que relaja, algo que te entretiene, no siento atracción sexual, pero es un buen momento para compartir.

A algunos asexuales les hace ruido este tema, pero me encantaría ver a la comunidad demisexual y grisexual también hablar sobre el tema, puesto que los medios nos han puesto siempre como personas que no tenemos sexo, y hay una parte sexopositiva en nosotros, creo que en los años que llevo aquí sólo he leído un par de entrevistas a sexopositivos. Por mucho que los alos me vean con rareza y por mucho que parte de la población asexual me desdeñe, no dejaré de dar voz a los asexuales que tenemos sexo.

Y un punto importante, sólo experimenta si tú quieres experimentar, jamás por complacer a otra persona, NO ES NO, y sólo cuenta si hay consentimiento, si no, el “sí “ es obligado o manipulado, si tú no deseas experimentar, si tú no te sientes cómodo, no lo hagas, o llega sólo hasta donde tú desees probar, sólo hasta donde tú te sientas bien y el mundo sexual está lleno de todo tipo de gustos, fetiches y maneras de relacionarse que pueden hacerte sentir bien sin necesidad de llegar al sexo.