Con el paso de los años

“Cuando te quiero, te quiero independiente de mí, y no enamorado de mí, sino enamorado de la vida. No se puede caminar cuando se lleva a alguien agarrado. Se dice que tenemos necesidades emocionales: ser querido, apreciado, pertenecer a otro, que se nos desee. No es verdad. Esto, cuando se siente esa necesidad, es una enfermedad que viene de la inseguridad afectiva” Anthony de Mello

Tengo muy presente que a los ocho años hicimos un juego. El contenido que aprendimos en ese momento era sobre tipos de cartas. La docente tuvo como proyecto escribir cartas románticas, todo esto desde el anonimato, fue la primera vez que me di cuenta que no tenía un candidato a elegir, así que no la hice, llevé la tarea inconclusa. Muchas preguntas me rondaron y buscaron el porqué. La docente me llamó la atención, le dijo a un allegado que seguramente una gran timidez me invadía, y aunque yo le aseguré que no había nadie no me creyeron. Ese día pasé a ser la inmadura y tímida del salón. Dejo claro que nunca fui ni inmadura; tampoco tímida. Siempre fui sociable, muy madura y despierta para la edad que tenía en esos momentos.

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Desde chica tuve la idea del progreso persona, nunca me até a la meta de casarme. He deseado ser madre y aún puedo serlo. No jugaba con muñecas, me dedicaba a leer, dibujar y escribir, era muy dueña de los tiempos. Algunas compañeras lo vivían diferente, casarme o conseguir un candidato perfecto no era parte de las obsesiones diarias que me invadían. Nunca lo soñé. Siempre viví sin esa necesidad que muchas veces es demandada por la sociedad a determinada edad.

Puedo asegura que ya desde los trece no tenía ningún interés en etiquetarme y ser la novia de…”, muchos menos en casarme y ser la señora de…” no estaba en ningún plan. No le temo a la soledad, le temo a no viajar, no poder reír o disfrutar. No importa si estoy sola o acompañada. Me ato a metas, y no a personas. Amaría y deseo concretar cada uno de mis proyectos. Me cuesta mucho comprender a los alorrománticos, tenemos necesidades desencontradas. La forma que tengo de ver a un compañero es con libertad absoluta, no es mío, es libre y amo verlo así. Siempre independiente, un compañero, un amigo sin etiquetas ¿No sé si me comprenden? Muchas veces tuve presente la forma de ver la realidad, muchas veces fui criticada por mi forma de querer.

Encontrar a una persona que mira muy parecido a como miro yo fue grande, al fin encontré lo que buscaba, una respuesta a la diversidad que presento. El primer arromántico con el que hablé cerró viejas heridas. Hoy sé que amo diferente. Sé que miro el cielo de otro color. Sé que soy humana.

Patriciagr, activista

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