Tóxico ¿Qué apoyo te pueden brindar el que no te escucha?

 

Hasta ahora solo he obtenido el de psicólogos y psiquiatras que ven mi falta de deseo sexual como “un problema a resolver”, y quizás no sea eso y se acerque más a la asexualidad o a alguna parte del espectro. Aviso que va a ser un poco largo. A los 16 con mi primer novio empezamos a incursionar en cuestiones sexuales. Primero besos en la cama y algo de manoseo. Me acuerdo de pensar en esos momentos que lo que estábamos haciendo estaba mal (más por maña educación sexual diría que por nula educación sexual en mi casa).
Cuando quisimos tener relaciones por primera vez, no pudimos porque a él le dolía. Estuvimos un año básicamente haciendo “previa” hasta que él se dignó a buscar ayuda médica. Resultaba ser que tenía fimosis y por eso le dolía. Se operó, y cuando por fin pensamos que podríamos tener relaciones, a la que le dolía era a mí, y no podía haber penetración. Fui primero a una ginecóloga para descartar algún problema físico. Efectivamente físicamente no había ningún problema. Entonces empecé a ir con una sexóloga. Me diagnosticó vaginismo.

Al tiempo, después de “tareas” que me daba la sexóloga que no hacían mucha diferencia, la primera noche que tomé alcohol pudimos al fin tener penetración. Pero lo que le siguió a eso fue que teniendo relaciones no sentía nada. No sentía placer alguno. A veces incluso me seguía doliendo. Eso llevó a que me aburra tener relaciones, a que no me interese, etc. Corté con ese novio (con quien fuera de esos problemas en lo sexual la relación era bastante tóxica).

 

 

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Eventualmente me empecé a acostar con otros chicos, de manera casual mayormente.
Y se repetía lo mismo. No sentía nada. Y hubo varias veces que empecé a hacerlo más por probar a ver si “con alguno de casualidad funcionaba”, para siempre darme con la misma pared. Me iba siempre con la misma sensación de “mejor me hubiera quedado en casa viendo una peli”.

Eventualmente llegué a conocer a mi actual novio. Con él al principio sexualmente iba bien la cosa, en el sentido de que no me dolía tener relaciones. Pero seguía sin sentir placer. Y después la cosa fue decayendo (de mano con períodos depresivos que se alternaban con períodos de muy buen ánimo, lo cual llevó a mi actual diagnóstico de trastorno bipolar tipo 2). La gran diferencia con mi actual novio respecto a situaciones pasadas es que el no me presiona en lo más mínimo respecto a tener sexo. Y no les puedo explicar el alivio que me dio eso. Saber que cuando nos vemos no tengo que pensar en tener relaciones me trajo una paz tremenda. Esa fue resumida mi experiencia.

Magali. A

 

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