El Manual del Asexual 1ª Parte: La Perspectiva de un Ace sobre una Sociedad Sexo-Positiva

Es fascinante lo seguido que la industria se enfoca en el concepto de “el sexo vende”. Revistas, [anuncios] espectaculares, televisión y sitios web por igual están colmados de “mamacitas candentes” y “hombres musculosos” con tal de captar la atención y vender sus productos. Debe ser efectivo, ¿cierto? Después de todo, las compañías de publicidad aún se apoyan fuertemente en esta idea. No puedo describir la frecuencia con que personalmente he visto un par de tetas estampadas junto a un producto líder en ventas (a menudo me pregunto si algunos consumidores piensan que van a obtener un trato por esas, también). Sin embargo, no muchos se toman el tiempo para notar que, a veces, la manipulación de “el sexo vende” no necesariamente funciona tan bien, especialmente para alguien no tan proclive al sexo.

Para empezar, como lo implica el título, soy asexual. Para aquéllos de ustedes no familiarizados con la terminología, esto significa que no siento atracción sexual y me repugna la idea de tener sexo. No, no todos nosotros en la comunidad asexual interpretamos nuestra asexualidad con esta definición exacta, y aun cuando el acto físico es algo que no me apetece, aún tengo la capacidad de excitarme (lo cual no me vuelve nada menos asexual, lo prometo). Claro, hay días en que me siento desconectado del resto del planeta y me cuestiono si algo anda mal conmigo, ¿pero acaso no nos pasa a todos en algún punto de la vida? (Oigan, quiero decir, si no, ¡compartan sus secretos! Ja ja). No obstante, estoy orgulloso de ser “ace” porque es mi identidad – una identidad con la que estoy cómodo y que puedo llamar mía propia. Lo sé lo sé – las etiquetas parecen un poco sobrevaloradas, pero para algunos de nosotros, nos dan sosiego y un sentido de pertenencia en una existencia de otro modo inclemente.

Para ser sincero, aun cuando prefiero no ser parte de ello, me parece algo notable que algunas culturas están más expuestas a la sexo-positividad, incluyendo la mía. Los cuerpos son cuerpos por una razón, y el sexo es una parte natural en el ciclo de la vida. Avergonzar ese proceso es ilógico, especialmente si está determinado biológicamente que ha de suceder. Lo que es alarmante es que el acto sexual se ha transformado en este objeto de posesión que lo consume todo – o sea, un trofeo – y una razón para negar la verdadera intimidad emocional. Si tú, mi querido lector, tienes orientación sexual1, ¡siéntete libre de convenir con mi opinión en este tema! ¡Entiendo que ésta es una implicación bastante inquietante para nosotros dos! Personalmente, este estilo de vida es uno del que no deseo formar parte, mucho menos si añado todas las razones por las que me considero asexual. Aun cuando tengo tanto una ausencia de deseo como una repulsión hacia el coito, esto aún tiene un impacto en mi vida, especialmente a través de mis esfuerzos por formar relaciones. Por un lado, es un proceso difícil encontrar una pareja que no requiera sexo o por lo menos conectar con alguien dispuesto a aceptar mi estilo de vida asexual.

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Adicionalmente, familiares me han dicho que debería ponerme en el mercado – que jamás podré proporcionar a mi futuro cónyuge una relación satisfactoria si mi amor [por él/ella] no se manifiesta físicamente (ya sabes… si no tengo sexo; esa es una suposición horrible y dañina acerca de alguien, por cierto, ya que hay otras maneras de expresar afecto físico). Estas experiencias, si bien desagradables, me han permitido armar una idea concebida como un acuerdo conjunto en la visión de la sociedad sobre una relación. ¿Listo para ella? Existe este supuesto requerimiento que afecta a todos los géneros: brindar resultados físicos. La mayoría de la gente cree que esto se constituye en proporcionar satisfacción física o – una pista – tener hijos. No es que haya nada de malo en ser padre, pero la reproducción con frecuencia se usa como una expectativa en lugar de una elección. Ahí es donde yace el problema. Como yo lo veo, esta filosofía, amplificada por los medios y el negocio de la publicidad, tiende a acarrear dolor junto con el placer. Para un concepto que la mayoría tilda de efectivo, hay varios individuos motivados por el sexo que también son víctimas de esta impresión forzada dentro de la cultura sexo-positiva, dejándolos sin educación o maleducados a causa de su influencia. Es un ciclo realmente vicioso; las generaciones futuras están llegando a un mundo adulto sexo-positivo con las palabras “tabú”, “celibato” o “este es un tema incómodo de tratar” estampados en su mentalidad a partir de familias preocupadas o de la instrucción basada únicamente en la abstinencia. Cuando deciden caer en esa madriguera de conejo, por lo general van sin un conocimiento apropiado – ninguna experiencia en prevención de ETS/ITS, anticonceptivos, exploración de la orientación, consentimiento adecuado, o cómo dar/recibir placer (las familias que dieron a sus hijos el conocimiento apropiado sobre estos hechos se merecen una palmada en la espalda). Esto  se expande hacia comportamientos más dañinos, como un aumento de las agresiones/violaciones, la objetivación de las personas e ideales sesgados de la corrección anatómica (quiero decir, mira la industria de la cirugía plástica y dime que me equivoco). 1 N. del T. “sex-oriented” en el texto original, entendiendo la asexualidad como la ausencia de orientación sexual.

No creo que necesite expandir más por qué hay varias fallas en esta ideología, la cual conduce hacia mi argumento principal. Como una persona con orientación ace que mira como espectador y no como participante, siento que necesitamos sexo-positividad y educación sexual más POSITIVAS. Necesitamos que se nos presenten menos imágenes alteradas y malsanas del sexo y la belleza, y más aceptación de uno mismo. Si eres padre o planeas ser uno, no tengas miedo de contarle a tus hijos esto y aquello cuando llegue el momento; quizá no apruebes sus elecciones, pero estarás en última instancia manteniéndolos a salvo en vez de confundirlos con tácticas de miedo inefectivas (o peor, 100% efectivas). Además, los lazos no deben estar construidos sobre normas y regulaciones exclusivamente sexuales; la intimidad emocional puede ser tan poderosa para algunos como la intimidad física lo es para otros. Fomentar un balance para florecer puede ayudar en el desarrollo de límites saludables y entendimiento mutuo de la propia pareja o de ambos.

Espero que haber tomado un sorbo de mi té asexual no te haya dejado muy acalorado, querido lector. Me gusta mantener el agua caliente para tener una experiencia refrescante, y motivar que la lectura se realice con la mente abierta. Hasta la próxima, mantén tus relaciones sanas y felices. ¡Recuerda amarte a ti mismo y todos tus hermosos colores.
Por Traffy, publicado el 23 de julio de 2018

Traducción de: Erik O. Mata Guel

 

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