Asexualidad; por Wendy Portillo y Raúl G. Paredes

Resumen:

Aproximadamente el 1% de la población se identifica como asexuales. Estos individuos son sujetos física y psicológicamente saludables que sienten bajo deseo y excitación sexual. Se presentan en la misma proporción en hombres y mujeres. Sin embargo, los asexuales tienen el deseo de formar relaciones románticas de pareja. En diferentes especies de mamíferos se han identificado machos que no despliegan la conducta sexual a pesar de estar en contacto con hembras sexualmente receptivas en varias ocasiones. Estos machos no copuladores podrían ser el equivalente a los sujetos asexuales, sugiriendo que la falta de deseo y excitación sexual característica de los asexuales tiene un componente biológico importante.
Palabras clave: conducta sexual, orientación sexual, asexualidad, modelos animales de
asexualidad.

Introducción

Un aspecto importante de la sexualidad es la orientación sexual, la cual se puede definir como una atracción emocional, romántica, sexual o afectiva hacia otro individuo del mismo sexo o del sexo contrario. Uno de los primeros investigadores en estudiar, y de hecho quien acuñó el término, orientación sexual fue Alfred Kinsey, quien en 1948 desarrolló una escala de orientación sexual (figura 1). Esta escala que se sigue usando en la actualidad se basa en 12,000 entrevistas 6,300 realizadas a hombres y 5,700 a mujeres. En esta escala se define como 0 al comportamiento exclusivamente heterosexual (deseo por individuos del sexo opuesto); 1 al contacto incidental homosexual (deseo por individuos del mismo sexo), ya sea físico o psicológico 3 al contacto físico y psicológico igual de frecuente con hombres y mujeres (bisexualidad); 5 al contacto incidental heterosexual y como 6 al contacto exclusivamente homosexual.

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Figura 1. Escala de Kinsey. El 0 representa individuos completamente heterosexuales, 1 contacto incidental homosexual ya sea físico/psicológico, 3 contacto físico/psicológico con la misma frecuencia con hombres y mujeres (bisexuales), 5 contacto incidental heterosexual ya sea físico/psicológico y 6 contacto exclusivamente homosexual.

La escala de Kinsey plantea claramente que la sexualidad es un continuo que puede ir desde aquellos individuos exclusivamente heterosexuales hasta aquellos que son exclusivamente homosexuales (revisión en Drucker, 2010) . Recientemente se ha descrito una categoría más y es la de aquellos individuos identificados como asexuales. Estos sujetos describen tener un nulo o bajo interés por las relaciones sexuales (figura 2).

Resultado de imagen para . La orientación sexual en humanos se debe de ver como un continuo, donde por un lado podemos encontrar individuos exclusivamente heterosexuales, personas con igual preferencia por ambos sexos (bisexual), sujetos únicamente homosexuales e individuos asexuales.

Figura 2.. La orientación sexual en humanos se debe de ver como un continuo, donde por un lado podemos encontrar individuos exclusivamente heterosexuales, personas con igual preferencia por ambos sexos (bisexual), sujetos únicamente homosexuales e individuos asexuales.

La orientación sexual y la asexualidad están determinadas por diferentes factores que podemos englobar en biológicos y psicosociales. Entre los biológicos juegan un papel muy importante las bases genéticas, hormonales y la estructura cerebral. En este artículo nos enfocaremos en los individuos asexuales y abordaremos algunos trabajos realizados en nuestro laboratorio y otros grupos de investigación en diferentes especies de mamíferos en las que se han identificado machos asexuales.

Asexualidad

En términos generales los individuos asexuales son hombres y mujeres físicamente sanos y sin trastornos emocionales, que reportan bajo deseo sexual. Por tanto no experimentan atracción sexual por ningún congénere. Esto desde luego no impide que tengan relaciones afectivas, inclusive algunos de ellos llegan a tener una relación de pareja con otros individuos asexuales. La falta de interés o deseo por el sexo no parece causarles alguna alteración psicológica importante. Encuestas realizadas por Bogaert en el 2004, sugieren que aproximadamente el 1% de la población se identifican a sí misma como asexuales (Bogaert, 2004), existiendo la misma proporción de hombres que de mujeres. Bogaert reportó que los individuos asexuales, en general experimentaron su primera interacción sexual a una edad más avanzada, en comparación con los sujetos sexuales y a lo largo de su vida tienen menos parejas. En este estudio también revelo que las mujeres asexuales difieren de las sexuales en parámetros como edad, status socioeconómico, educación, raza, peso, edad de la menarca y religiosidad. Mientras que la asexualidad en varones se predice por el estatus socieconómico, la educación, el peso y la religiosidad (revisión en Prause y Graham, 2007).

Tanto los hombres como las mujeres asexuales, en algún momento de su vida, principalmente durante la adolescencia, sintieron la curiosidad por las relacionas sexuales pero esta práctica no les resultó placentera. De hecho, muchos individuos asexuales se encuentran casados y expresan mantener relaciones sexuales sólo por complacer a su pareja, es decir, mantienen relaciones sexuales no deseadas pero consensuales. Las causas de que la actividad sexual no les sea placentera no parece deberse a alteraciones físicas, ya que los hombres asexuales no tienen problemas de erección y la masturbación les es placentera, pero no el contacto sexual con una pareja (Brotto et al., 2010). En cuanto a las mujeres Brotto y Yule reportaron en el 2010 que las mujeres asexuales, al igual que las sexuales, responden con un incremento en la congestión genital en respuesta a los estímulos eróticos audiovisuales y la masturbación suele ser placentera. Este es un indicativo de que experimentan niveles normales de excitación genital. Sin embargo, las mujeres asexuales reportaron una menor motivación y atracción por los vídeos eróticos (Botto y Yule, 2010).

Aunque los individuos asexuales no están interesados en la parte física de una relación sí experimentan la necesidad y el deseo de conocer y entablar lazos emocionales, por lo que buscan el lado romántico de las relaciones y una pareja emocional estable. De esta manera los individuos asexuales se pueden autocategorizar como homo-románticos, hetéro-románticos y bi-románticos.

Las personas asexuales atribuyen beneficios a su orientación entre, los que se encuentran el mantenerse alejados de los problemas comunes de las relaciones íntimas, como son disminuir el riesgo de enfermedades venéreas y embarazos no deseados, y experimentar menos presión de encontrar una pareja y disponer de un mayor tiempo libre. Algunos autores mencionan que entre los principales inconvenientes de la asexualidad se encuentran dificultades para establecer con alguien relaciones no sexuales íntimas; necesidad de determinar cuáles son las cusas que generan la asexualidad; la percepción negativa de la gente hacia la asexualidad y perderse los efectos positivos del sexo (Prause y Gram., 2007).

En la actualidad se han generado sociedades de asexuales entre las que se encuentran la Red de Educación y Visibilidad de la Asexualidad (Asexuality Visibility and Education Network, AVEN), fundada en 2005. Esta es una red social, que se enfoca en informar acerca de la asexualidad, mantiene informados a los miembros sobre los estudios relacionados con esta orientación y representa un medio para conocerse y contactarse con el fin de encontrar una pareja emocional.

Las bases biológicas de la asexualidad se desconocen y debido a las limitaciones éticas para estudiarla en humanos, se han utilizado modelos animales.

Estudios en animales

En varias especies de mamíferos se ha descrito la existencia de machos, aparentemente normales, que no despliegan el patrón de conducta sexual a pesar de ser estimulados repetidamente con hembras sexualmente receptivas. A estos animales se les ha denominado machos no copuladores (NC), lo que podría equivaler a los asexuales en los humanos. Sin embargo, es necesario reconocer las limitaciones de estas comparaciones, ya que en el humano se incluye el aspecto psicológico, imposible de medir fehacientemente en los animales. Las especies de animales en los que se han identificado machos NC, son: carnero, conejillo de indias, gerbo, hámster, rata y ratón. Se ha descrito que los machos NC representan entre el 1 y 5 %, porcentaje muy similar a lo descrito en el humano (Alexander et al., 1999; Clark y Gales, 2000; Harding y Feder, 1976; Portillo y Paredes 2003).

Es necesario destacar que ningún grupo de investigación ha evaluado si existen hembras asexuales en las diferentes especies de mamíferos. Por lo tanto este resulta un campo de sumo interés

Nuestro grupo de investigación ha demostrado que las ratas macho NC tienen baja motivación sexual. Mientras los machos copuladores (C) prefieren claramente a las hembras sexualmente receptivas y sus olores de otros machos o de hembras no receptivas, los machos NC no prefieren a ningún animal estímulo (Portillo y Paredes, 2003, 2004).

Estas deficiencias pueden deberse a alteraciones en el Sistema Nervioso Central. Se ha descrito que el cerebro es sexualmente dimórfico, esto es, que hay estructuras neuronales que son más grandes en los machos que en las hembras, o viceversa. Estas diferencias son cruciales en el control de la conducta típica de cada sexo. El área preóptica media (APM) es la región más importante en el control de la conducta sexual masculina. Es más grande en los machos que en las hembras e integra la información auditiva, visual y olfatoria proveniente de las hembras. Varias líneas de investigación han demostrado que en esta estructura se generan las conductas apetitivas de persecución a la hembra, así como de preferencia y reforzamiento sexual (revisión en Paredes, 2003). Estudios en ratas y carneros han demostrado que el APM de los machos NC, es más pequeña que la de los C y de igual tamaño que el de las hembras (Rhees et al., 1999; Alexander et al., 2001). Esta diferencia en el APM puede llevar a alteraciones conductuales. Por ejemplo, cuando los machos C detectan olores de hembras sexualmente receptivas se incrementa la actividad del APM. Por el contrario, en los machos NC esta área no responde (Portillo et al., 2006a). Por otro lado las hormonas testosterona y estradiol modulan la expresión de la conducta sexual masculina en mamíferos. Uno de los mecanismos de acción de estas hormonas es unirse a sus receptores en el cerebro y activar la expresión de genes que inducen una respuesta fisiológica en el organismo. Nuestro grupo ha demostrado que en el APM de los machos NC existen alteraciones en los receptores a estas hormonas (Portillo et al., 2006b). En conjunto estos estudios sugieren que la falta de cópula, asexualidad, tiene un componente biológico importante que puede modificar la estructura del sistema nervioso central y, en consecuencia, su función.

Conclusión

La asexualidad es una dimensión de la sexualidad que en el humano se está empezando a estudiar en forma sistemática, independientemente que haya estado presente desde hace muchos años en nuestra sociedad. En otras especies de mamíferos también se ha reportado la existencia de machos asexuales o NC, lo que sugiere la existencia de un componente biológico importante. En ratas y carneros se ha demostrado que los machos NC tienen alteraciones a nivel del sistema nervioso central.

La sexualidad debe entenderse como un continuo en donde por un lado podemos encontrar sujetos exclusivamente homosexuales, heterosexuales, o bisexuales y ahora debemos incluir a aquellos que se identifican como asexuales. El investigar las bases biológicas y psicológicas de la asexualidad y orientación sexual representan un amplio campo de estudio que nos permitirá entender mejor este constructo tan complejo.

Coordinación de Publicaciones Digitales. Dirección General de Cómputo y de Tecnologías de Información y Comunicación -UNAM Se autoriza la reproducción total o parcial de este artículo, siempre y cuando se cite la fuente completa y su dirección electrónica.


Referencias

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