Conozcan a los arrománticos o aquellos que simplemente no sienten mariposas en el estómago

Ya conocíamos de los chicos que no sienten atracción sexual, ahora hablemos de los chicos que les sabe a cacho la idea del romanticismo.

¿Has escuchado de la asexualidad, cierto? Quiero decir, en algún punto intermedio entre las charlas de tus amigos que dicen que sus vidas sexuales son una mierda, la autobiografía de Morrisey y las interminables búsquedas en Wikipedia a las cuatro de la mañana, descubriste que alrededor de 1% de la población mundial realmente no siente ningún tipo de interés sexual por nadie.

Y es bien sabido que la sexualidad es un espectro. Pan, bi, homo, hetero, demi, hay bastante de dónde (o no) escoger. Pero la mayoría de la gente no sabe que más allá de la orientación sexual hay un tema que se llama la orientación romántica. Puedes ser heterorromántico, homorromántico, birromántico y también puedes ser arromántico.

Los arrománticos –o “arros” como abreviatura– son individuos que no sienten una atracción romántica. No se trata de un disgusto por las expresiones románticas. Para ser un “romántico” de orientación, no te tienen que gustar las flores, ni las cajas con forma de corazón. El arromanticismo es simplemente el deseo fundamental de no querer estar en una relación romántica.

Psicópatas, ¿no? ¿Estoy hablando de psicópatas? No. A diferencia de los psicópatas o gente que simplemente no quiere tener una relación romántica contigo (ugh, bichos raros), los arros sí tienen la capacidad de amar. El tipo de amor que sientes por tu perro, tus nuggets de pollo, o aquella persona que conociste en el bus y que supiste de inmediato que iban a ser amigos por siempre… pero no sienten amor romántico.

“No tengo ningún interés en una relación romántica porque simplemente no obtengo ningún tipo de placer que venga de la intimidad”, explica Steve Davis, un autor arromántico de 25 años que vive en Kansas. “Si piensas en el romance como un interés personal, como jugar golf o como una atadura, entenderás que a algunas personas simplemente no les interesa”.

Es difícil saber cuántas personas se sienten de la misma manera. No hay tantas estadísticas disponibles sobre este fenómeno, aunque una encuesta de 2011 a más de 3.000 asexuales descubrió que alrededor del 16 por ciento se identifica como arromántico. Pero no todos los arrománticos son asexuales, y muchas veces los arrománticos sí sientes atracciones sexuales.

Diana es una lesbiana arromántica de 26 años que vive en Estados Unidos. Disfruta el sexo con mujeres pero no le produce ningún sentimiento romántico. “Si tuviera que describirlo”, explica, “diría que la idea de estar en una relación romántica o estar enamorado se siente igual a la idea de acostarme con un hombre: totalmente inadecuado en un nivel visceral”.

Pero como un romance como tal, el arromanticismo puede ser difícil de definir. Se define a grandes rasgos como una falta de sentimientos románticos (nada de mariposas en el estómago y no querer pedirle matrimonio a nadie después de que te ofrece el último bocado de su postre) pero no hay ni una lista, ni una colección de criterios. A algunos arros les repulsa el pensamiento de actos tales como besar o arruncharse, mientras que otros pueden disfrutar de estos actos, pero no lo ven como una expresión de emociones.

Thomas, 15 años, es un arromántico heterosexual de Canadá que disfruta de las historias de romance y preferiría quedarse soltero hasta el día en que muera. Estos dos aspectos contrastantes de su personalidad le han causado mucha confusión de si sí podría identificarse como un arromántico.

“Eventualmente me di cuenta de que el hecho de que me gusten las historias de romance solamente es una preferencia de género literario. Simplemente no sentía lo que otra gente siente cuando se trata de romance, y eso es todo”, explica. “Para mí, todas las veces que he tratado de actuar de manera romántica, siento como si estuviera actuando un papel que no me fue asignado. Nunca me da esa obsesión con alguien que no puedes sacarlo de tu cabeza. Nunca me dan mariposas en el estomago cuando veo a alguien”.

El problema es que Thomas es indudablemente joven. Cuando yo era una quinceañera despelucada, tampoco me había sentido enamorada. Pero no era por mi orientación romántica, era porque no había aprendido a cepillar mi retenedor bucal y pensaba que la mejor manera de llamar la atención de un niño era aparecer en línea y después desconectarme muy rápido en MSN Messenger.¿Realmente la gente debería definir su orientación romántica a tan temprana edad? Un montón de adolescentes en línea parecen decir que sí, lo cual me lleva a otra pregunta: ¿El arromanticismo simplemente es un término inventado por adolescentes en Tumblr como un intento desesperado de parecer diferentes?

Si buscas en Tumblr “arromanticismo” verás una variedad de publicaciones discutiendo una pseudo-opresión (“¡un llamado a todos aquellos quienes el corrector de ortografía les dice que su identidad no es una palabra real!”), teorías sobre personajes arrománticos (Elsa, Charlie Weasley, and Katniss Everdeen, aparentemente) y algunos diseños bastante cuestionables sobre una posible bandera arromántica. Estos elementos infantiles pueden hacer que no tomes el arromanticismo con seriedad.

Pero Thomas es persistente en que no es simplemente un chico que está un poco atrasado y considera que su arromanticismo es instintivo. Sugerir que a los arrománticos “se les va a pasar” puede ser igual de ofensivo que sugerirle lo mismo a un homosexual. Diana, que es once años mayor que Thomas, explica que al igual que con su sexualidad (salió del clóset a los doce años), ella sintió su arromanticismo desde una edad muy temprana, aunque fue un poco más difícil de aceptar.

“Realmente no empecé a identificarme con el arromanticismo sino hasta que me fui para la universidad, antes de eso estaba esperando que solo estuviera un poco retrasada o era muy exigente, o que no había conocido a suficientes mujeres. Ahora que he vivido en varias ciudades, amigables con los homosexuales, y todavía no he sentido ningún sentimiento romántico, y a los 26 años ya me pasé de estar un poco retrasada, me di cuenta de que era una arromántica”.

Es claro que el arromanticismo es una realidad muy intrínseca para muchos, pero desafortunadamente, a diferencia de la asexualidad, el tema no tiene mucha atención por fuera de Tumblr. Eso hace que sea difícil para los arrománticos definirse y explicar su orientación en una sociedad que valora el romance de manera tan alta. “Cuando creces, te dicen tanto implícitamente como explícitamente que todo el mundo se enamora” dice Diana. “Todas nuestras narrativas culturales, tanto progresistas, como conservadoras, se enfocan en el amor romántico como el ápice de la condición humana. Y la mayoría de la gente es romántica. La gente parece considerar cuando les digo que soy arromántica, como si alguien les dijera que no les gusta comer o respirar”.

Steven tiene respuestas similares cuando discute su arromanticismo, cuando la gente reacciona con shock, incredulidad y hasta lástima. Aunque no hay una opresión clara, ni sistemática contra los arromáticos, no puede ser fácil vivir en un mundo donde todo el mundo desde Beyoncé, hasta tu abuela te está diciendo que le pongas un anillo.

“Me preocupo de que esté roto. De pronto todo el mundo tiene razón y el punto de la vida es ese amor romántico”, confiesa Diana. “Sé que mi cultura me ve como menos valiosa porque no estoy querida de la manera que es. Eso me molesta. A veces me debato si debería pretender que me enamoro, solo para poder hacer las cosas que me gustan con los beneficios de los seguros, o que alguien que no me haya abusado me visite en el hospital. Es similar a pensar que ‘debería pretender que me gustan los hombres’. A la gente soltera la ignoran y la tratan como gente transitoria: eventualmente van a estar en pareja, entonces no hay razón para considerarlos”.

Otros se confunden por el hecho de que Diana es tanto una lesbiana como una arromántica. “La dificultad llega cuando la gente piensa que significa que simplemente me quiero acostar con un montón de chicas y no tengo estándares. Eso es ridículo”, dice.

“Solo porque una relación no sea romántica, no significa que me quiero tirar a todo el mundo. Todavía hay estándares de atracción mentales además de los físicos. No querrías ser amigo de todo el mundo, ¿o sí? Es lo mismo. Quiero disfrutar de tu compañía y sentir atracción sexual por ti la mayoría del tiempo, es solo que ese disfrute no involucra las mariposas, ni un deseo de estar contigo más tiempo que el resto, ni significa que tengamos que entrelazar nuestras vidas”.

Las explicaciones articuladas de Diana, tan segura de sí misma, le dan un poco de luz a la situación, pero el problema persiste. Para muchos el arromanticismo no siempre es fácil de entender. Por ejemplo, el hecho de que una persona pueda tener un “squish” en un “zucchini”. No, no hemos instalado algún plugin chistosísimo que cambia las palabras de la página para que tú te entretengas. Esos son neologismos que definen las relaciones arrománticas.

Un squish, según el Canal de Educación y Visibilidad Asexual, es el equivalente arromántico de una traga, “un deseo de una relación platónica fuerte con alguien que usualmente es más emocionalmente íntima que una típica amistad”.

Justin, un arromántico de 15 años de los Estados Unidos, lo explica bien “si estuviera en una relación, me sentiría bien de hacer cosas por ellos, pero sin importar qué tan feliz esté, no sentiría una atracción romántica por ellos. No pararía a pensar ‘amo tanto a esta persona’. Sería divertido y la persona me importaría, pero el amor que sentiría no sería apasionado y ardiente, sería más como un amor familiar”.

Las relaciones entre arrománticos son llamadas “queer platónic”. La parte de “queer” no se refiere a la sexualidad, sino a la “rarificación” de los límites de las relaciones tradicionales (básicamente un gran ‘vete a la mierda’ para las etiquetas dicotómicas). Las relaciones QP involucran el mismo nivel de compromiso como una relación romántica pero en la forma de una amistad. Una pareja en una relación QP se llama un “zucchini”. Los zucchinis son esencialmente mejores amigos, con una conexión emocional intensa y que por ende quieren estar mucho tiempo juntos, o hasta de pronto vivir juntos. Debajo de la terminología medianamente extraña, todo tiene mucho sentido.

“Creo que ‘squish’ es estúpido e infantil y ciertamente no ayuda a la concepción de que todos somos niños adultos emocionalmente atrofiados”, dice Diana. “Se llama una amistad y sí, he tenido un par de amistades muy profundas. Soy muy fanática de recuperar la importancia de la amistad; creo que es algo que se ha dejado de lado en nuestra cultura, la impactante idea de que puedes tener una conexión muy importante con alguien, sin querer tirártelos o sin tener sentimientos románticos hacia ellos”.

Otros arrománticos, como Steven y Thomas, no tienen el deseo de ninguna forma de relación. “Me gusta tener un círculo de amigos cercanos”, clarifica Steven, “pero no quiero una relación extremadamente cercana con una sola persona. Es importante para la gente que no le tenga miedo a estar soltero, con tal de que tengan amigos y familia en quienes confiar”.

Thomas ha tenido squishes, pero no desea una relación queer platonic. “No podría imaginarme a mí mismo teniendo ningún tipo de relación especial con una sola personas. Prefiero tener un montón de amigos increíbles”, dice.

Es claro que la experiencia humana que se sienta bajo el título de “arromántico” no es simple. Los arros pueden sentir atracciones sexuales, o no. Puede que quieran tener intimidad, puede que no. Puede que quieran tener relaciones con una sola persona especial, o tener squishes, o puede que no. Su regalo de navidad ideal puede ser una copia en Blu-ray de “The Notebook”, o puede que tengan buen gusto. Pero todas estas variaciones no hacen que el título sea menos válido. ¿Por qué habrían las minorías de orientación sexual y romántica tener un criterio tan estricto? Las personas heterosexuales y románticas tampoco son tan fáciles de definir. El amor es complicado, y los humanos mucho más –entonces cuando piensas en esos términos, supongo que la pregunta verdadera es ¿por qué no hay más títulos sobre las maneras en la que nos relacionamos con los otros?

Texto de Amelia Tait, Vice 

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