Se busca pareja narniana

Si bien es entendible el tener que pasar una temporada en el closet, porque aún no te entiendes, porque aún no tienes información suficiente para explicar tu etiqueta, porque temes perder el cariño o aceptación de alguien, porque estás rodeado de intolerancia, ignorancia o prejuicios, si no eres capaz de aceptarte a ti mismo, y por un largo etcétera.

Pero, pese a ser una decisión personal, pese a ser algo íntimo, lo que se calla no se conoce, no se visibiliza, esconder nuestra orientación, negarla, buscar normalizarnos por todos los medios, intentar adaptarse, ocultar, actuar, inhibir, no nos hará ni alosexuales, ni heterosexuales ni cisexuales ni normados, seguimos siendo quienes somos así nos metamos en un closet con mil candados por fuera.

¿Qué pasa con los sentimientos? no es algo que se pueda negar o ocultar a nuestros propios ojos, podemos fingir con los demás, ponernos una máscara, ir por la vida de “normado perfectamente adaptado”, pero ahí estará, la idea torturándonos, este no soy yo, este no es el que yo quiero ser, no hay libertad, no hay felicidad, si no una lista de reglas a cumplir sólo para ser “normal”.

¿Y qué es normal en todo caso? si no algo que varía histórica, cultural, social y económicamente, incluso, hasta hace unos años la homosexualidad era tomada como un trastorno, y ahora, después de años de estudio la mayoría de países luchamos porque se permita la adopción a familias homoparentales, en ese mismo camino está la asexualidad, de reconocimiento , difusión y aceptación, nos encontramos en ese camino, cada paso por pequeño o grande que lo consideremos, el decirle a nuestras familias “hola, soy asexual”, el explicar a nuestra pareja “soy demisexual”, el contarle a nuestro psicólogo “soy grisexual y significa sentir atracción sexual de vez en cuando, en baja intensidad o bajo ciertas circunstancias”, explicar a nuestros compañeros nuestra situación, a nuestros profesionales de la salud, a nuestra familia, es un paso más para hacer visible la asexualidad y su espectro.

Lo más gracioso, es que dentro de los grupos de convivencia pareciera a haber un rechazo a esto mismo, en especial a por parte de los heterrománticos con un simple “se prohíben activistas”, tal como se conciben algunos grupos de encuentros asexuales, “no andaría con un activista”, personas closet, personas narnia, que deciden adaptarse a la norma aunque les cueste pasar por experiencias incluso violentas para ellos mismos.

¿Cuál es el punto? yo como activista no podría estar con alguien que no fuera capaz ni de ser sincero consigo mismo, con alguien que diga que está mal lo que somos y debemos encerrarnos para no ser vistos con extrañeza, con alguien que niegue una parte de sí mismo y una parte mía, ¿qué de malo tiene aceptar nuestra orientación sexual, sentir orgullo de ella o visibilizarla? si no se les hubiera ocurrido formar un foro , si no les hubiera ocurrido comenzar a estudiar la orientación, si siguiera invisible, si nadie hablará del tema, aún nos sentiríamos rotos, incompletos ,faltos, carentes, aún buscaríamos una explicación médica, hormonal, aún habría malos diagnósticos y violencia sexual, aún nos estaríamos obligando, aún nos estaríamos automédicando… sin activistas no sería posible comprendernos a nosotros mismos.

Si todos decidiéramos seguir lo que ese sector heterromántico interesado en buscar pareja closet , si todos eligiéramos no salir jamás de Narnia ¿a dónde estaríamos? aún siendo más discriminados por no ser “funcionales”, por ser unos “reprimidos”, unos “frígidos”, sin encontrar una explicación que nos ayude a entendernos.

No, no busco pareja closet, no quiero amistades closet y no resulta sano prohibirte ser quien eres sólo por encajar en una sociedad que igual te juzga hasta porque uses o no lentes.

Citlally Villarejo, activista

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