El Manual del Asexual 3ª Parte: La Explicación de un Ace sobre el Romance

El Manual del Asexual 3ª Parte: La Explicación de un Ace sobre el Romance

Por Traffy, publicado el 20 de agosto de 2018 en:

El estilo de vida de un individuo puede a veces conllevar grandes frustraciones cuando se entra en el ámbito del romance. Sin importar tu inclinación, los asuntos románticos y todas sus expectativas pueden ser, bueno, bastante complejas. Este hecho es verdadero para todas las orientaciones, pues definir exactamente cómo los propios sentimientos cambian entre diferentes grados de afecto puede a veces ser todo un misterio (quiero decir, considera todos los factores que contribuyen a dictar a quién amas o no… extenso, ¿cierto?).

Dado que de la asexualidad no se habla tan comúnmente como de otras orientaciones, hay muchas confusiones que entran en juego cuando se entabla una discusión en la materia. Algunos individuos que son sexo-positivos o esperan sexo de una relación, tanto dentro como fuera de la comunidad, pueden calificar a aquéllos que están en el espectro ace con puntos de vista negativos. Hay muchas razones por las que esto parece ser el caso, como lo que la sociedad tilda de método verdadero de “mostrar afecto” o “proveer a una pareja”, que por ende a menudo hace que aquéllos en el espectro ace se sientan inadecuados, rotos o faltos de pertenencia.

Como remarqué en mi publicación anterior (ver parte 2), me encuentro frecuentemente bombardeado por preguntas que conciernen mi preferencia romántica. Familia y amigos por igual suelen saciar sus curiosidades solicitando esta información, lo cual acaba educando a aquellos que aún no están familiarizados con la asexualidad. Yo promuevo una buena parte de eso; después de todo, ¡crear conversaciones positivas y enriquecedoras sobre asuntos LGBT+ es para lo que vivo! Sin embargo, no todo el mundo está tan dispuesto a encontrar estas respuestas. A veces, al revelarse uno mismo como asexual, el concepto puede hacer brotar interpretaciones descarriadas. El malentendido más común de todos es que quienes son asexuales carecen de todo de deseo de mantener relaciones de cualquier clase. La asunción parece establecer que nosotros no queremos intimidad romántica, puesto que no estamos interesados en el sexo o la atracción sexual.

“Esto nos conduce a la pregunta #1: “¿Es la asexualidad equivalente a la falta de romance?”
Incorrecto. Las orientaciones romántica y sexual difieren notablemente una de otra y no
deberían caer en la misma categoría”.

Para aquellos lectores que no están familiarizados con esta separación, probablemente se están preguntando a qué me refiero cuando declaro este hecho. Por tanto, permíteme proporcionarte una breve explicación. El sufijo “-romántico” clasifica los sentimientos románticos que uno experimenta, mientras que el sufijo “-sexual” denota la atracción sexual. Si bien ambas categorías tienen el potencial de alinearse de manera similar (por ejemplo, alguien que se clasifica como homorromántico y homosexual es atraído en todos los sentidos por aquéllos de su mismo género), no necesariamente deben coincidir. Piénsalo como enamorarte en una manera ¡y sentirte excitado en otra (-sexual) Arromanticismo, llamado así por la ausencia de atracción romántica, y asexualidad son dos términos distintos que comparten un prefijo. Alguien puede ser arromántico y asexual al mismo tiempo; sin embargo, creer que todos los que se dicen arrománticos son también asexuales (o viceversa) es impreciso. En mi caso personal, dado que soy asexual homorromántico, soy capaz de mantener sentimientos románticos hacia individuos de mi mismo género. Amo y expreso mi afecto (¡sé cómo proceder con mi apapacho1!), y la idea del matrimonio en el futuro lejano me llama. Lo que me vuelve diferente es que la habilidad de experimentar atracción sexual hacia alguien o el deseo de tener sexo ¡NO están vinculados a mis relaciones! ¡Tiene eso un poco más de sentido, mi querido lector? “Si eso es así, echemos un vistazo a la pregunta #2: “¿Está bien llamarte gay/hetero/bi/etc. Y ser asexual al mismo tiempo?” La respuesta… ¡es SÍ!” Si estabas por mezclar y combinar diferentes atracciones románticas/sexuales, seguirías estando en lo correcto; “asexual gay/lesbiana/bi/etc.” y “gay/lesbiana/bi/etc. arromántico” ¡son ambas orientaciones válidas! De quien te enamoras mentalmente no tiene que ser el mismo de quien te enamoras físicamente, lo cual amplía la vasta gama de identidades sexuales.

He aquí mi consejo personal en este asunto: tienes permitido formar parte de una relación próspera y no sentir atracción sexual, ¡tal como podrías entablar una que incluya sexo sin romance! Sería una buena idea expandir tu conocimiento en el tema; asegúrate de investigar y tantear las aguas mientras mantienes límites sanos. En el proceso, mantente a salvo y escucha tu intuición. Educarte al tiempo que encuentras tu denominación es donde se halla la verdadera belleza de la diversidad LGBT+, ¡pero no vale la pena perderte o dejar que alguien te fuerce a algo con lo que no estás cómodo! Lo que sea (o a quien sea) a que decidas aspirar, recuerda esto: sin importar tu definición, ¡nunca te olvides de amarte a ti mismo y a todos tus hermosos colores!

Traducción de: Erik O. Mata Guel

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