El activismo no es una cuestión de edad

Autor: Patricia.Gr

La cantidad de gente que llega a la comunidad creyendo que somos una «moda adolescente», yo ya tengo 39 pirulos. ¿Cuántas adolescencias llevo? Una adolescencia de treinta y nueves años de edad, una vida gastada buscando un nombre a una orientación poco conocida. Treinta ocho años intentado ser lo que no soy, obligada a caber en una etiqueta que no es la mía.  Siempre digo que los activistas tenemos un doble trauma, no solo lidiamos con el afuera y la imposición de ser lo que no somos; también tenemos  trabas internas que tampoco nos dejan ser, ni actuar. Lo mejor son los activistas veinteañeros que no te ven como vocera de la comunidad «por tu edad», ¿el activismo es una cuestión de edad? Tesoro, de verdad les hablo.  No se deja de ser discriminado a los diez, veinte, treinta, hay vida después de los veinte y también lamento confirmarles que hay discriminación.

Perdón por sacarlos a diario de la fantasía de estrellas en la que habitan, pero cansan. Cansa que no entiendan la realidad, que clamen por la opresión de los asexuales pero silencien a los oprimidos. Cansa que utilicen el activismo a modo de trampolín para su ego, y no como medio de comunicación para visibilizar.

Window View, Sitting, Indoors, Girl, Woman, Female

Los asexuales de más de treinta servimos, aunque no lo creas, servimos para confirmar que la asexualidad no se muere después de cruzar la barrera de los dieciocho, que hay gente madura que aún continúa siendo lo que son, asexuales. Servimos como ejemplo de lo que es vivir en la oscuridad de la invisibilidad. Que ser patologizados no es un cuento irreal, que a violencia medica existe y aún hoy está presente. También servimos para lo bueno, para demostrar que nuestra orientación no es barrera para cumplir nuestros sueños. Para confirmar que siempre hubo asexuales y no es una moda adolescente como muchas revistas y diarios sensacionalistas dejan trascender; ¿ven que fácil es entender que servimos? Somos útiles porque estamos presentes, porque tenemos derecho a expresarnos, porque es nuestra comunidad aunque últimamente parece que hay que pedirle permiso. No se preocupen que hay espacio para todos; ¿o pensaban que el activismo se reduce a dos o tres caras?, ¿Dos o tres voces?

Porque más sabe el diablo por viejo que por diablo, ahí les va mi consejo. El activismo se reduce a la información de calidad que proporcionás. Mientras más clara la información y mientras más difusión se tenga, mejor el alcance de la asexualidad. No hace falta buscar palabras rebuscadas, busquen claridad. No inventen teorías propias, la asexualidad es una orientación sexual. Un asexual no experimenta atracción sexual por la persona, y remarco sexual porque hay notorios errores en discurso que muchas veces pasamos por alto. Las únicas caras importantes son la visibilidad, la educación y las herramientas que utilices para llegar a concretar lo útil, lo que nos sirve a todos «DAR A CONOCER NUESTRA ORIENTACIÓN».

Y es hora de aprender que el activismo tiende a ser. No es un ente que se controla, es algo que trasciende, que se adapta, que crece, que se impulsa, que se crea a diario. Algo que está destinado a ser y que es parte de todos nosotros.