Capacitación y activismo

Autor: Lilinnet

Capacitarse es difícil. No porque no haya información, hay bastante. Y si tenés un mínimo conocimiento del inglés,  hay el doble. Y ni hablemos de discriminar la información: qué es actual, qué quedó anticuado, que tiene una base constatable y qué es delirio místico de Tumblr. A veces es difícil encontrarla, pero si tienes la suerte de conocer los sitios adecuados o a las personas correctas, te pueden señalar el camino en una buena dirección.

El problema es que a veces no sabés por dónde empezar por más que te den una mano: que el ABC ya te lo sabés, pero patinás en la historia y teorías más complejas. Que los nombres, que los postulados, que de dónde viene SAM, quién fue Kinsey y Bogaert (o quiénes son), cuándo apareció el manifiesto Asexual, cuántos hubo y en qué contexto, por qué dice lo que dice y cuál es todo el rollo con los antisexuales y por qué está mal. Qué es el celibato político. La «asexualización» de algunos grupos de personas, y no en el sentido de orientación sexual, sino por ser como son o cómo están, la sociedad le quita su capacidad de sentir atracción sexual. La patologización de la asexualidad y los estereotipos que nos meten.

En fin, mucho, demasiado.

Y vamos, que hay demasiado de dónde agarrar y quieres saber todo, pero ya, y la mayoría no necesariamente es sobre la asexualidad, sino sobre teorías y fórmulas que rodean la sexualidad en sí. Y ser activista no es saber sólo sobre la representación de tu sexualidad, terminología y algún que otro dato curioso. Es ser mucho más.

Filósofe, sociólogue, antropólogue, historiadore, psicologue (porque no solo tenés que entender por qué a la gente le gusta lo que le gusta o no, sino también, tenés que estar en capacidades de contener a quienes tienen dudas y ser un pequeño faro para quienes están en su camino de auto-descubrimiento), sexólogue, biologue… en fin, la lista puede ser infinita y abarca distintas disciplinas porque tenés que ser una especie de modelo a seguir. Hay una cantidad absurda de gente que te va a escuchar, que te va prestar atención y va a tomarse como referente en la materia.

La elección de palabras que hacés cuando hablás de asexualidad, el espectro o el colectivo tiene que ser muy cuidadosa. No podés dejar nada librado al azar porque siempre existe la posibilidad de que alguien que no tenga el mismo nivel de conocimiento que vos, pueda darle una mala interpretación a tus palabras. O ser la de alguien que quiera justificar su discurso de odio con un poco de teoría para tener más validación. Tenés que tener un vasto conocimiento de lo que hablas y, aparte, tenés que saber hablar.

Niña, Lago, Web, Madera, Teléfono móvil, Sentado, Agua

Y tenés que estar en constante aprendizaje, porque los tiempos cambian, las concepciones de algunos términos también. Se renuevan, se mejoran. Y no podés quedarte con lo viejo porque es obsoleto, es inadecuado. No podés quedarte solo con el manifiesto de la asexualidad, o con la escala de Kinsey. Hay muchísimo más, desde más nuevo, más certero, mejor explicado o más inclusivo.

Ser activista y hacer activismo es estar en constante pelea con une misme, en constante creación y destrucción del ser en pos de ayudar a les demás, de visibilizar de la mejor manera tu sexualidad (asexualidad en este caso) y concientizar sobre nuestra existencia a los «normales». Pero a veces es tan fácil caer en la comodidad, cuando la gente te sigue y ves que lo fácil que dan por hecho lo que decís y cómo muy pocos cuestionan tus palabras… uno encuentra un espacio seguro y se deja estar. ¿Para qué buscar perfeccionarse si a este grupo de personas les sirve tal y cuál soy?

Es difícil, es extenuante. A veces se siente que no vale la pena. A veces se pone en duda tus creencias sobre ti misme, sobre tu propia naturaleza. Se pone en crisis tu mundo constantemente porque no solo tenes que estar al día por tu propia ansia de conocimiento y entendimiento, sino para poder ayudar a les demás, para poder darle el mismo espacio seguro que encontraste o el que te hubiese gustado encontrar, y poder ayudar a le otre como te ayudaron o como te hubiese gustado que te ayudarán.

Y para poder hacer eso, tenés que estar sí o sí al día con el material de lectura y las discusiones. Después, podemos hablar de la comunidad, del entorno y de la relación con otres activistas, pero primero, hay que empezar por une misme.