Nuestra opresión también es histórica

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Autor: Alvaro Ramìrez

Mucho se ha acusado a la asexualidad de ser una “identidad inventada en internet” pero lo que está frase esconde y normaliza es cómo se ha borrado sistemáticamente a las personas asexuales de la historia. Esto se demuestra por qué en los últimos años han salido documentos y cartas que reflejan nuestro pasado, de hecho existe una muy interesante labor de historiadores por reinterpretar la historia a la luz de la asexualidad, al grado de que la referencia más antigua que se encontró es en 1869 con el panfleto “Sappho und Sokrates”. En este panfleto se utiliza la palabra asexual en un sentido similar al que se utiliza en el contexto de la diversidad sexual. Sin embargo, se perdió esta referencia durante mucho tiempo porque en las traducciones, del español al inglés, se borró la palabra asexual por el término célibe.

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Otro documento interesante es el discurso dado por Carl Schlegel en 1907, un pastor protestante defensor de la diversidad sexual, en el que reivindica los mismos derechos que los heterosexuales tienen para los homosexuales, bisexuales y asexuales. Sin embargo, a pesar de esto la asexualidad no volvería a ver la luz hasta los estudios de Alfred Kinsey a finales de los 40’s y principios de los 50’s y de nuevo la asexualidad no tendría grandes apariciones hasta qué AVEN se fundó. Se nos borró sistemáticamente de la historia aún cuando existía cierta conciencia de nuestra existencia desde 1869;  es más les apuesto lo que quieran que si nos ponemos a investigar en los expedientes clínicos históricos de los hospitales psiquiátricos y buscamos términos como “histeria femenina”, “anestesia sexual”, “frigidez” o “frialdad sexual”; vamos a encontrar casos de patologización graves con medicaciones forzadas y cirugías correctivas. A los psiquiatras del siglo XIX y XX se les ocurrían los métodos más atroces para “curar” todo aquello que se saliera de la heteronorma.

Nuestra opresión también es histórica y si bien hay esfuerzos por reconstruir nuestra historia todavía queda mucho por averiguar dentro de los archivos históricos pero algo que es indudable es que se nos ha borrado de la historia, las consecuencias de esto todavía son muy palpables en los colectivos asexuales de hoy en día.