Nosotros no elegimos ni manipulamos las definiciones de acuerdo con nuestras vivencias individuales

Autor: Erik Omar Mata Guel

Sentimos tener que estar repitiendo estas cosas, pero es parte de la labor de difusión de información. En respuesta a una persona que comentó que la orientación sexual puede ser alterada por medicamentos o condiciones médicas (p.ej. ovario poliquístico), quejándose además de que los administradores nos cerramos al libre intercambio de ideas, me permito compartir esta aclaración para todos los miembros:

Efectivamente, uno de los objetivos de este grupo es el de facilitar un espacio para el intercambio de experiencias, pero la función principal es dar visibilidad y difundir información acerca de la asexualidad. Nosotros no elegimos ni manipulamos las definiciones de acuerdo con nuestras vivencias individuales, sino que éstas están basadas en estudios científicos de los campos de la medicina, la biología y la psicología. En este grupo, incluyendo los administradores y los miembros en general, hay representación de todo el espectro de la asexualidad, identidades de género, e incluso alosexuales interesados en aprender sobre el tema. Cada uno puede ubicarse en posiciones distintas del espectro y efectivamente puede existir cierta fluidez, pero eso es independiente de las definiciones que son claras y no intercambiables.

Libido o deseo sexual es la mera necesidad fisiológica de experimentar placer sexual a través de la estimulación de zonas erógenas; es una función puramente orgánica y relativamente simple que puede ser influida por múltiples factores, incluyendo edad, estado general de salud, niveles hormonales, consumo de fármacos, entre otros. La orientación sexual en cambio, es mucho más compleja; involucra procesos genéticos, hormonales, neurológicos y psicológicos que en conjunto determinan la atracción hacia otros individuos.

Hay evidencia de que la orientación se empieza a definir desde la gestación y se consolida o manifiesta durante la adolescencia y una vez determinada no es posible alterarla. Es con base en esto último que la comunidad científica reconoce el daño potencial de las terapias de conversión, que han sido refutadas como seudocientífica y prohibidas en muchas jurisdicciones.

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Aunque el deseo y la orientación sexuales suelen presentarse juntas en el grueso de la población (alosexual), no siempre es el caso. Las personas con trastorno de deseo sexual hipoactivo (TDSH) sí experimentan atracción sexual, pero su deseo sexual es muy bajo o nulo, lo cual deriva en malestar. Por esto último y por el hecho de que los niveles de libido sí son modificables con medicación es que el TDSH se considera una afección sujeta a tratamiento. En contraste, la asexualidad se define como la ausencia de atracción sexual, independientemente de si se presenta deseo sexual o no. En caso de haberlo, éste no está dirigido hacia nadie, por lo que no deriva en malestar alguno. Dado que no hay malestar asociado ni es posible modificar la orientación (o ausencia de ésta), es que la asexualidad fue eliminada del manual de trastornos psiquiátricos DSM5 y no requiere tratamiento.

Como dije, en este grupo hay asexuales sexo-positivos, sexo-negativos, sexo-indiferentes, demisexuales, grisexuales, de todas las orientaciones alorromáticas y alosexuales también, y sus experiencias personales son tan variadas como las de la población heterosexual, pero no por ello se altera la definición de heterosexualidad para ajustar casos particulares.Y al respecto de la condición de ovario poliquístico, cabe señalar que no tiene conexión alguna con la orientación sexual y por tanto, la mayoría de las personas con dicha afección son efectivamente alosexuales (por simple probabilidad, ya que los asexuales representamos tan solo el 1% de la población mundial), sin importar los vaivenes de libido que la condición médica pueda causar.