La terapia de conversión está muy presente en la historia de la colectividad asexual

Voy a contar la terapia a la que fuimos sometidos muchos asexuales. Al asexual se les obliga a participar en relaciones sexuales. Se denomina a esto dentro de la comunidad LGBTQ+ «violación correctiva». Voy a explicar cómo se nos obliga y en qué consiste la supuesta «cura». Les recuerdo que no solo los psicólogos nos tratan, también algunos religiosos intentan que volvamos al «embalse original».

Los profesionales creen que a más práctica sexual se incrementará el gusto por ella. El asexual es presionado a tenerla por más que no le encontremos sentido, como en mi caso, o no la deseemos. La utilización de la culpa  fue algo muy habitual en mi «terapia», básicamente si no cambiaba mi orientación era por no querer colaborar o hacer caso a lo que el «profesional» deseaba en mi tratamiento. Vos comenzás a sentir muchas cosas, miedo, incapacidad de comprender, ansiedad, soledad y sobre todo incomprensión. Fue una tortura y yo era la responsable por no cambiar o negarme a practicar en lo sexual de forma activa. La presión por no querer cambiar, no podía, o corregir lo que para dicho especialista estaba mal, me llevó a la depresión y con ella intentos de suicidio. Se instaló en mi cabeza que no era una persona natural, humana, y mi inhumanidad no era digna para querer o desear algo más con otras personas. A medida que el tratamiento avanza comenzás a sentir el peso por no demostrar ese cambio que no va a pasar. Prácticamente estaba cansada de forma mental, mi ánimo se tornó lleno de pesadumbre y mi espíritu comenzó a cambiar.

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Luego de la terapia tuve que vivir lo que es el estigma social por ser asexual y por ser un paciente con problemas psiquiátrico. El no poder conseguir trabajo y pasar parte de mi juventud para sanar lo que me habían hecho me siguió cargando de culpa. Culpa por no escucharme, por no poder escapar a tiempo, por ser lo que soy.

Es muy importante hablar y poner las cartas sobre la mesa por las cuestiones por las cuales luchamos. Hacer presente el testimonio de asexuales que vivieron y viven este tipo de terapia. Exponer a aquellos especialistas que la siguen utilizando, aún sabiendo el costo que trae sobre la vida de su paciente. La terapia de conversión está muy presente en la historia de la colectividad asexual, es parte de nuestra historia, nuestra lucha y debe parar.