Entre la normatividad diversa y las grietas en el activismo

Autor: AnaSol

Hace un tiempo, tiendo a notar que empieza a cargarse con cierto aire de normatividad aquello que originalmente se consideraba diverso: ahí donde ya hay un mínimo grado de aceptación en la sociedad y la cultura luego de décadas de luchas y conquistas. Aunque no por eso voy a dejar de observar que aún se padece de cierta utilización fetiche y marketinera de la diversidad como objeto de las industrias culturales y algunas políticas públicas, lo que dista mucho de una real inclusión, siento que recién se está atravesando por una etapa previa a ésta, la del RECONOCIMIENTO social.

Luego están las que yo llamo las “micro-minorias”, entre ellas las personas del espectro asexual (apenas entre el 1% al 3% de la población mundial) que hoy nos vemos discriminados, excluidos y muchas veces repudiados por aquellos que ya han estado por fuera de la norma y hoy se ven con un pie dentro de la misma.
Como si hubieran olvidado el camino recorrido, nos miran desde arriba, nos invalidan, nos excluyen del colectivo LGBTQAP+ burlándonos al decirnos que la “A” es para los ALIADOS y que entre elles no tendremos lugar, negándonos así la posibilidad de luchar por nuestros derechos y la pertenencia en el colectivo.

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Seguimos viviendo en una sociedad donde pese a que empezamos a dar pequeñas batallas contra la cisheteroamatonorma aún vemos muy distante la posibilidad de una verdadera inclusión, aún más dentro de los colectivos LGBTQAP+, a aquellos que no nos regimos por una sexualidad obligatoria.
No se contempla por fuera de un celibato religioso, de una abstinencia política, de un exacerbado rasgo moral o la posibilidad de una patología, qué hayan adultos que no practiquen sexo, que no les interese y que encima ésto forme parte de una orientación sexual.

No quiero ser pesimista pero a veces siento que estamos a años luz de lograrlo.

Las divisiones dentro del colectivo asexual no ayudan y nos alejan de que realmente se nos tome en serio tanto en el universo LGBTQAP+ como en los ámbitos de lo social, médico y científico


Parte de la solución está en nuestras manos, en los activistas que quedamos solos dando batalla. Creo que lo último que anhelamos como activistas es que nuestros colegas estén allá afuera a la espera para desacreditar cualquier trabajo de visibilización que hayamos hecho, en vez de apoyarnos difundiéndolo.
Nosotros somos nuestros perores enemigos con las rupturas internas, mientras la que pandemia de la INVISIBILIDAD está allá afuera acechándonos.