Hola, viejo. Donde quieras que estés

Autor: Luana

Estoy tan en mis cosas tratando de enfocarme en la rutina del trabajo, de tomar mi tiempo que ni siquiera sabía qué fecha es hoy. Lo único que puedo decir porque no me voy mentir, es que jamás pude sentir con nadie esa seguridad que me daba mi papá con sus palabras. Con él charlé sobre mi orientación sexual y lo entendió sin cuestionar nada. Fue un día muy especial para mí porque entendí que los que realmente te quieren te aceptan. Yo sé que no todos los viejos son como el mío y por eso escribí a Avenitas. Leo a menudo en los blogs y en los grupos que algunos padres presionan a sus hijos. Sí, al colectivo ace. Ellos saben que no caemos en la norma y algún cuestionamiento siempre hay, creo que a los arro se nos nota un poquito más. Pero no sé, a cada uno nos toca lidiar con los demonios de la alonormatividad desde nuestra diversidad.

Hombre, Mujer, Pareja, Caminando, Dos

Yo que tengo mi carácter, éramos difíciles los dos , pero también había esa conexión de saber con mirarnos o a través de sus palabras que todo iba a estar bien, él y yo tuvimos nuestros golpes y él lucho mucho más que nadie y sé que por ello y por cómo fue tiene más que merecido el cielo .

Le debo mucho y no dejo de necesitarlo porque cuando lloro y la angustia rebalsa no tengo la seguridad ni la calma que me daban sus certeras y tenaces palabras.

Hay vivencias que no se olvidan se llevan dentro y reconfortan. Saber que mi viejo me apoyó, no tanto mi vieja que llegó a recomendarme ir al psicólogo, sí, a veces el apoyo reconforta un montón.  Uno se torna un poco frío, no es de maldad, es porque la vida muchas veces intentamos abrirnos y hablar y nos cuestionan, rechazan automáticamente la idea de la asexualidad y nos vamos cerrando lentamente.  Creemos que alejándonos de las personas un poco podemos sentirnos más a salvo, sin prejuicios o imposiciones, y no es ningún tipo de solución. Ojalá algún día podamos ver una libertad sexual que incluya también a la gente ace, y que no nos juzgue; así como no me juzgó mi viejo.

Hola, viejo. Quería agradecerte donde estés. Gracias por quererme y aceptarme como soy. Esta pandemia maldita te arrancó tan de repente de mi lado, gracias por haber sido un gran papá.