¿Cómo puede ser literalmente que me duela la vida?

Escrito por :Francisco. B

Hay días en que pienso que la vida me queda grande. Me levanto y me siento mal física y emocionalmente; lo único que me calma es llorar, llorar y llorar. ¿Cómo puede ser literalmente que me duela la vida? En sos momentos solo quiero esconderme hasta que todo pase. No siempre he sido así, no siempre fui infeliz.

Debo aclarar que yo soy asexual, fui diagnosticado con depresión sin ser en esos momentos depresivo, he ido a distintos psiquiatras ante la presión expuesta por familiares, algunos amigos y mi ex pareja. Toda la vida me diagnosticaron cosas que no tuve, como ansiedad, depresión y asperger. Nunca tuve un diagnóstico exacto o una aproximación correcta, solo una explicación a un supuesto problema que no sentía propio.

Burbujas, Un Hombre, Plaza, Personas

Hoy mi panorama cambió, como se lee en las primeras líneas.  Nunca me han dicho nada sobre mi orientación sexual, tenía la ligera sospecha de que había algo más, algo oculto que no nombraban. Sentía que no estaba incompleto o roto; muy en lo profundo algo latía en mí y ese pálpito no quedó en un error. ¿Por qué mucha gente me ha dicho a lo largo de mi vida que tengo un problema cuando nunca lo he vivido como tal? Y un día, por casualidad, me puse a leer, investigar, hice test, me presenté en un foro y luego encontré avenitas y ahí entendí que soy asexual. Me puse a pensar, ¿por qué no encontré la respuesta antes? ¿Por qué los psiquiatras y sexólogos jugaron con mi salud física y emocional?

Escribo aquí porque siempre que los leo me siento identificado. Y quizás para dar a conocer mi experiencia de cómo jugaron con mi vida y cómo rompieron mi autoestima hasta convertirla en una sombra. No se dejen engañar. No hay curas mágicas. No se dejen presionar. Sea amigo, familia o pareja; la felicidad de otros no vale en absoluto la salud y felicidad propia. Sean ustedes mismos. Sean felices. Los abrazo y me siento bienvenido a la distancia.

La asexualidad es real. Hoy lo sé y soy feliz, aunque queden muchos fragmentos de mí por volver a reconstruir.