Matrimonio y asexualidad en México

Escrito por: Alvaro Ramírez 

Me encanta que saquen la excusa de:

“¿A los Asexuales no se les prohíbe casarse?”

Todo para justificar su exclusionismo, porque eso me da la excusa perfecta para sacar el artículo 267 del código civil federal de México que establece como causal de divorcio unilateral “la impotencia”. Ahora, esto tiene varias implicaciones, la primera es que al ser una causa unilateral pasa necesariamente por juicio. La segunda es que al pasar por juicio se tiene que comprobar la supuesta “impotencia” de uno de los cónyuges; para comprobarlo se requieren peritos o expertos que avalen la supuesta impotencia. Antes tenemos que recordar que por parte de la vasta mayoría de los profesionales de la salud, la asexualidad, es una patología por lo cual a la hora de testificar en un juicio hay muy altas probabilidades de que la califiquen como impotencia.

Así que si, tal vez no tenemos prohibido casarnos, pero no me vengan con el cuento de que someter tu orientación sexual al escrutinio judicial no es discriminación. De hecho, justamente este tipo de disposiciones lo que hace es que no haya un equilibrio procesal para los asexuales en relaciones mixtas, asexual y alosexual.

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Con equilibrio procesal, me refiero a que tienen desventaja en el juicio por una razón intrínseca a su persona, y no me mal entiendan lo ideal es que fuera como en España, que con el solo deseo de un cónyuge se da el divorcio sin necesidad de juicio y todo se da por mediación. Esto no es poca cosa porque hay que recordar que el matrimonio conlleva derechos y obligaciones. Asimismo, también puede afectar la situación patrimonial de las personas que participan en el matrimonio. Ahora, nos dice mucho el hecho de que sea causal de divorcio la “impotencia”. Nos dice lo profundamente alonormativa que es la institución del matrimonio; ya que también establece como un deber en el matrimonio complacer sexualmente a la pareja. Sin mencionar que también responsabiliza a las personas que padecen disfunciones sexuales de sus enfermedades, lo cual también podría calificar como discriminación por estado de salud.

Sí, tenemos acceso al matrimonio, al menos los que están en relaciones heterorrománticas en quince estados de la república mexicana. Sin embargo, el matrimonio es una institución en que los asexuales tienen una desventaja, por lo cual, sabiendo esto, ni de chiste consideraría casarme porque es un estatus en el que yo tendría una desventaja. En cualquier momento y por cualquier razón mi cónyuge me podría llevar a juicio por ser «impotente» y con el riesgo que esto me afecte en mi situación económica y patrimonial. Es verdad, no lo tengo prohibido; pero se establecen incentivos que me excluyen del matrimonio en igualdad de circunstancias que las demás parejas.

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