Llegar a mi orientación sexual me hizo descubrir que tengo una nueva oportunidad

Autor: Eugenia F

Mi nombre es Eugenia, no sé cómo comenzar. Apenas me decidí ayer escribir para Avenitas y ver si mi breve aporte sirve para alguien que esté en la situación que yo estuve. Lo veo como un pequeño aporte a la comunidad desde mi humilde lugar de lectora del blog.

Solía ​​tener relaciones sexuales solo con la persona con la que estaba saliendo, no porque mi cuerpo lo pidiera, solo para cumplir esa normalidad que parece ser ley. Atarme a esa rutina  realmente me deprimía y me hacía muy infeliz. Sé que algunos asexuales le encuentran cierto gusto y les tengo envidia. No es porque tenga problemas de intimidad tampoco, solo lo veo aburrido y lo poco que me da no lo vale. Tengo amistades cercanas y para ellas tener relaciones con aquellos que ama es muy importante, hasta podría decir trascendental.

El sexo con alguien que no me atrae me hace sentir mal, me recuerda que soy asexual y comienzo a verme con prejuicios que no debería tener. Me frustra no pertenecer a «la norma» y amar a mis parejas como ellas me aman. Muchas veces me sentí rota o incompleta, son cosas que nadie debería vivir si entendiéramos que todos somos diferentes y amar de otra forma, al igual que ser es igualmente grandioso y válido. Estoy trabajando en aceptarme y aceptar que soy un ser completo y puedo algún día llegaré a ser feliz con una persona igual a mí o que me acepte tal cual soy.

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A veces leo cómo nuestra orientación sexual es opacada y se disminuye nuestra forma de amar, ¿alguien alguna vez se puso a pensar el dolor que sentimos? ¿Cómo nos cerramos día a día a no conocer gente nueva? Simplemente, en mi caso, no quiero tener sexo con personas que no me atraen sexualmente. No significa que no pueda establecer un vínculo profundo o desee una relación romántica. Vivo ciertas partes de la sexualidad que todos conocen, pero no experimento todo lo que se conoce como alonormatividad. Cuando trato de explicar lo que no experimento digo:

«Las lesbianas no sienten atracción por el género masculino y los gay por el género femenino. Bueno, yo no lo experimento por ninguno.»

Aún me cuesta entender mi orientación romántica, pero voy a tomarme el tiempo que necesito para descubrirla. Hay mucho en la arromanticidad que es tan propio de mí.  Mis parejas fueron formadas por un gran cariño fraternal, casi familiar. Lo bueno de descubrir poco a poco es que hoy tengo paz. Llegar a mi orientación sexual me hizo descubrir que tengo una nueva oportunidad para ser y demostrar que a mi manera sé amar.