Vivir con un maltrator. Una de las realidades sobre la asexualidad poco abordadas

Escrito por: E Rodriguez

Ya sea por miedo o vergüenza a ser juzgada nunca toqué el tema en ningún grupo de Facebook. Estuve casada por siete años, tuve relaciones sexuales siempre por la presión que él imponía sobre mí. Mi esposo, quien desde que me casé y se intensificó desde que me abrí como asexual, siempre me humilló y minimizó poniendo por el piso mi autoestima, incluso usando violencia física y verbal, imponía su voluntad sobre mi cuerpo.

El apego y admiración que sentía por él eran solo por buscar un final de cuento de esos que ves en las películas y novelas. Ahora que soy una mujer adulta, empoderada con mis hijos pude tener el valor de alejarme de él y su toxicidad, ¿qué sería de mis hijos?¿Quién los protegería si a mí me pasara algo? Todas las noches pensaba lo mismo y sufría en silencio.

Niña, Ventana, Sentar, Sentado, Espere, Esperando

No fue sencillo encontrar mi orientación sexual. Siempre pensé que estaba enferma y debía romper con esta condena buscando ayuda en profesionales de la salud general y mental. Cuando por fin pude tener valor de buscar si había algo más, hallé Avenitas blog y encontré experiencias similares a las mías. Sé que soy asexual y no estoy rota, supe en ese momento que debía salir de este tormento que no merecía vivir ni era la responsable. Decirle que no necesitaba de él, que puedo vivir mi vida feliz sin sexo, que ahora sé que soy asexual y que no merezco sus juzgamientos y humillaciones fue el paso más importante que di. Dentro de los grupos he visto cómo se condena a las mujeres como yo. No hemos elegido ser comidas por la alonormatividad y amatonormatividad, desde muy pequeñas nos meten en la cabeza el aguantar el hasta que la muerte nos separe y así viví yo, una relación enfermiza y tóxica en donde hay que soportar. Todo ese sufrimiento no merece ese: «felices por siempre», sé que no me esperaba un final feliz si seguía soportando su maltrato.

Justamente hoy día en que se celebra la semana de la visibilidad asexual, pude armarme de valor y escribir para el blog que me despertó y me sacó del infierno. A todas aquellas que han tenido una pareja así en sus vidas, les digo: Ustedes tienen el poder de hacerse respetar y poner límites, no permitan que nadie les arrebate su propio felicidad, sus anhelos y brillo. Nos merecemos un final feliz, uno real.