DESPUÉS DE TI, EL DILUVIO

Escrito por: Clifford Kernahan Selfa

DESPUÉS DE TI, EL DILUVIO

A ti, la última mujer a la que amé

Creía amarte en carne,

sin saber que era roca, como le ama el rocío,

en la mañana, a los cienos.

Yo era, quizás, la lluvia; tú eras, tal vez, los truenos y,

con el temporal, la tempestad no era poca.

Todavía, el dolor, a viva voz, hoy te invoca,

o será, acaso, el recuerdo de días serenos.

Convencerme, quisiera, de que te echo de menos.

Yo, por no condenarme, me perdiera en tu boca.

Un nudo en la garganta y,

en la nuez, una bizna…

las palabras no dichas de un amor boquirrubio.

Mas, ¿para qué declararte, siquiera, una brizna?

Seguirá filtrándose el agua del viejo impluvio,

porque, antes de ti, sólo hubo garúa y llovizna,

pero es que, después de ti,

sólo ha habido Diluvio.

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