Afrontar la asexualidad no es tan fácil como muchos sugieren

Escrito por: Armstrong

Naces, creces y mil problemas. No sabes el por qué. No encajas y estás seguro, pero no puedes definirte porque no encuentras la palabra adecuada. Y cuestionan mil cosas, que voy a detallar: «¿A caso no serás lesbiana?, «¿No fuiste abusada de pequeña?», «¿No fuiste al psiquiatra?» Y sigues con tu vida sin entender hasta que por internet das con la respuesta ya de viejo, tienes una orientación sexual poco conocida y tú mismo te empiezas a entender, descubres el por qué de todos esos tropiezos. Un reconocimiento bien complicado, aceptas todos los errores. Errores que no tuvieron intención, pero que los demás así lo interpretaron y ya no puedes remediar. Errores que, en algún momento, quisiste remediar, pero tampoco sabías el cómo. Y hoy ya con conocimiento de lo que ya sabes no puedes. Errores que intentas remediar y no puedes. La ignorancia de tu pasado ya no está pero tu familia te sigue mirando como un error, una falla y te lo dice constantemente. Duele. Y no sabes qué hacer. Quizás solo aceptar y ya, lo más fácil, aunque no significa que te hiera y te marque.

Afrontar la asexualidad no es tan fácil como muchos sugieren. No es tan fácil decirlo o escribirlo. Muchas personas que amé me borraron de su vida, la última persona con la que proyecté una vida siempre se sintió culpable y no puedo remediarlo. Ya no eres parte de su vida. Ya no volverás a compartir una copa de vino o verla sonreír nunca más. A veces solamente necesitamos compartir impresiones y momentos de vida y no significa que no te ame como siempre pensaste. Ya no me quieres en tu vida, lo sé. Cometí errores no intencionales. Ojalá algún día puedas perdonarme, ojalá algún día pueda perdonarme. El remordimiento me persigue aunque intente perdonar no haber llegado a mi orientación sexual a tiempo para impedir lastimarnos.

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